El vulcanismo
Prof. M. Carlos Visentín.
DNI. 2.389.173.
Señores directores: El planeta Tierra está enojado y le muestra al humano su cólera tanto en el exterior en el clima como en su interior, por los sismos y el vulcanismo. Las erupciones volcánicas son cada vez menos frecuentes a medida que el “sima” y “sial” que forman la corteza terrestre a manera de la cáscara de una naranja se va engrosando por el enfriamiento del magma interior terrestre.
En Islandia el volcán Eyjafjalla emitió desde el 14 de abril un enorme nube de cenizas que ha paralizado gran cantidad de planes de vuelos de aviones en Europa. ¿Por qué? Porque las cenizas poseen un gran porcentaje de sílices (principal formador de los vidrios) y dañan los motores y hasta la estructura de los aviones.
En los procesos endógenos de la Tierra, el “magmatismo”, término con que se expresa el movimiento de las masas de “magma” o sea la mezcla de silicatos fundidos, gases y vapor de agua que se halla hirviendo en la profundidad formando cuerpos llamados “plutones”, pero que si logra ascender a la superficie terrestre lo hace en forma de “conos volcánicos” llamados vulcanismo. Sabemos que el volcán consta de un “cono” formado por su propia excreción de magma ígneo pero ya enfriado: de una boca o “cráter”; una “chimenea” o conducto con la lava interior. Ese conducto puede ser “central” si la lava sale por la boca del cráter o bien “lateral” si sale por grietas del cono volcánico. La velocidad de escurrimiento de la lava depende de su composición con mayor o menor cantidad de sílice. A través de la historia, las explosiones volcánicas han producido muchísimas muertes. Quien conoce Nápoles no pudo dejar de visitar las ruinas de Pompeya destruida por el volcán Vesubio. En la Isla de Krakatoa, el Volcán Perbuatan en 1883 causó 40.000 víctimas y borró por años la vida vegetal y animal de la isla. Jamás se dice que un volcán está muerto sino “dormido”, porque en muchas ocasiones un volcán que estaba considerado extinguido volvió a la actividad y con una mayor violencia. También es de mucha importancia el vulcanismo submarino que ha formado islas como la de Santa Elena, Ascensión, Cabo Verde, Hawai, y en el Mar Egeo existen numerosas islas de carácter volcánico. En un breve lenguaje geológico es interesante acotar que el subsuelo de Misiones se ha formado en la Era Mesozoica tiene la misma génesis el suelo patagónico que está cubierto por lava basáltica por erupciones del Terciario y Cuartárico.
El vulcanólogo Lacroix clasificó los conos volcánicos en 4 tipos: Hawaiano, Estromboliano, Vulcaneano y Peleano. El primero forma el cono en forma de escudo y arroja cenizas a más de 4.000 metros de altura; el segundo se caracteriza en excretar gases más que lava; el tercero se basa en el volcán Vulcano de las Islas Lípari que desprende gases en forma de hongo como las explosiones atómicas y el último según el volcán Mot Pelé, de la Isla Martinica, el de mayor violencia del plutonismo terrestre.
La enseñanza que se extrae del actual problema volcánico originado en Islandia, es que la Tierra no es infinita y que por el contrario los problemas que aparecen en nuestro planeta afectan cada vez en mayor medida a la humanidad y es necesario que los ecologistas no se duerman, como esos volcanes en quietud, que no están muertos.