NATALIO BOTANA:

“Antes nos pegábamos con balas,

hoy nos pegamos con palabras”

El politólogo disertó en la 36º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que se desarrolló del 22 de abril al 10 de mayo en La Rural. El panel “La Argentina inminente” estuvo también integrado por Joaquín Morales Solá, y fue moderado por el periodista Alfredo Leuco.

NATALIA PANDOLFO

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“En los momentos de mayor crispación, de chabacanería desde el punto de vista intelectual, vale la pena zambullirse en el pensamiento de dos personas del pensamiento, del periodismo, de las ciencias políticas, cuyas voces son muy escuchadas”, introdujo Leuco, quien presentó a Morales Solá como “uno de los periodistas más creíbles de la Argentina” y a Botana como “un pensador admirado por quienes nos dedicamos al análisis político”.

El libro “Argentina 2010, entre la frustración y la esperanza”, escrito por Botana y otros intelectuales, sirvió como disparador para la charla, que se desarrolló en la sala Borges de la Feria. “Pretende retomar el Bicentenario para entender, no tanto la Argentina que pasó, sino los grandes problemas que se abren en el siglo XXI”, explicó Leuco.

En este marco, definió que “hay problemas de naturaleza política, institucional, económica, fiscal, educativa. El tema es encontrar cuáles serían los vectores en función de los cuales esta compleja situación podría encontrar algún rumbo, en esta Argentina tan crispada”; y sostuvo que “los desafíos de 2010 tienen que ver con que la Argentina tiene que salir del gobierno del decreto y del mando ejecutivo, para entregarse al gobierno de la ley”.

ENSAYO Y ERROR

“El país tiene muchos problemas económicos, pero los dos fundamentales son el institucional y el moral. Cuando volvió la democracia, en 1983, creí que la dirigencia política iba a demostrar un gran apego por la Constitución y las instituciones. Me equivoqué -inició su exposición Morales Solá-. Llevamos 27 años de democracia y sólo dos presidentes pudieron terminar sus mandatos: Néstor Kirchner y Carlos Menem.

“También creí que la mejor forma de mejorar el país, heredado después de una experiencia militar tan dura, iba a ser la transparencia en el manejo de los recursos del Estado. También me equivoqué. En materia de corrupción hemos tenido, en los 90, escándalos que creíamos irrepetibles; sin embargo, hoy nos encontramos frente a una situación similar”, estimó.

“Otra gran asignatura pendiente está dada por los altos niveles de pobreza. Ese problema se resuelve llevando educación. Pero hoy, la mayor parte de la clase dirigente no está pendiente de esto. Argentina no está acostumbrada a estos niveles de pobreza; no tenemos historia ni experiencia de grandes bolsones de pobreza como los que existen actualmente”.

Después de la crisis de 2001, dijimos que el país no se endeudaría más, que cumpliría todos sus compromisos. Esto ocurrió efectivamente en la primera etapa de Kirchner. Pero cuando la situación cambió, enseguida salimos a buscar nuevos préstamos, cuando la Argentina en materia de créditos es casi un alcohólico recuperado: no debería volver a probar una gota. No hemos aprendido ninguna lección de las duras etapas que hemos debido atravesar”, analizó.

LA LEY MORBOSA

Botana se remitió al libro “El juicio del siglo”, escrito en 1910 por Joaquín V. González. “Allí él señala, revisando la etapa 1810-1910, que el elemento morboso de la política argentina es la ley de las discordias civiles. Creo que en el siglo XX, esta ley morbosa se acentuó terriblemente”, expuso.

“Con el antagonismo que surge a partir del fenómeno peronista, el país estaba ideológicamente fracturado. El odio era muy grande, y la culminación de eso fue la década del 70. Cuando llegó la democracia, hubo un gran intento por recuperar la paz y la palabra por sobre la violencia y las armas. Hoy esta ley de las discordias no se ha superado, y la Argentina sigue funcionando, en contextos más pacíficos, sobre la base de la imposición y la hegemonía. Antes nos pegábamos con balas, hoy nos pegamos con palabras”, expresó.

A juicio del intelectual, “lo primero que se impone en el siglo XXI es volver a un ejercicio efectivo de la paz republicana: que prime la palabra y la razón pública por sobre los improperios y las pasiones personales”.

“Otra de las cosas que señala Joaquín V. González es que la fractura del país es entre Buenos Aires y el interior. Hoy Córdoba y Santa Fe, dos de las provincias que más aportan, están postergadas en materia fiscal. Pero detrás de eso hay una profunda fractura social. En el siglo XX hemos alimentado una gigantesca megalópolis, a partir de un desequilibrio de niveles espantosos. Esa megalópolis es técnicamente ingobernable. Es gente que está herida en términos sociales, por la fractura de la desigualdad”, explicó.

En tal sentido, dijo que “el desafío de las megalópolis es uno de los más fuertes del siglo XXI. El negocio del narcotráfico necesita de esas megalópolis, y éste es el gran problema que tenemos por delante. Yo no sé si no ha llegado el momento de pensar en una división de sectores. Hay una concentración de nueve millones de personas sólo en el Gran Buenos Aires. Hay que ver qué dice el censo 2010, aunque lo lleva a cabo el Indec”.

Botana se detuvo en el tema de la educación como una de las materias pendientes. “En 1910, las familias estaban dispuestas a sostener la autoridad de la escuela. A veces me pregunto si hoy la Argentina no ha abdicado de esa vocación de educar al soberano, que nos colocó alguna vez a la vanguardia en América Latina”.

“Estamos viviendo, a nivel mundial, una mutación colosal en el orden de los valores, de la autoridad social, de la estructura familiar. Estos conflictos propios del siglo XXI, se suman a los que traemos de los siglos anteriores. Los desafíos son gigantescos; por eso, los liderazgos que necesitamos no pueden ser de confrontación”, manifestó.

Morales Solá opinó que “hay dirigentes que entendieron el mensaje de la sociedad: que quiere un país apacible, igualitario y ético. Los políticos saben leer estas cosas y, sea por vocación o por conveniencia, supongo que en el futuro vamos a tener referentes que expresen esa síntesis”.

“Los presidentes van creando una cultura, y la cultura que han creado hasta ahora ha sido la de la confrontación. El país no puede progresar en este marco; si no, veamos lo que pasa hoy en el Congreso: cuando la oposición presenta un proyecto, el oficialismo se abroquela en contra, y a la inversa. Ningún país puede funcionar así, esperando agónicamente el final del conflicto, hasta que llegan las siguientes elecciones.

“La experiencia nos demostró que la dirigencia ya se dio todos los gustos, y eso no es posible. Creo que viene una etapa más consensuada. En segundo lugar, opino que deberíamos dejarnos de líderes mesiánicos: los hemos tenido de todos los colores y nunca nos fue bien. Confiemos en que viene una época más institucional”, concluyó el periodista.

“Antes nos pegábamos con balas, hoy nos pegamos con palabras”

“Los desafíos de 2010 tienen que ver con que la Argentina tiene que salir del gobierno del decreto y del mando ejecutivo, para entregarse al gobierno de la ley”, coincidieron los expositores.

Foto: GENTILEZA PRODUCCIÓN

Periodistas en el medio

“Hay actualmente, un debate instalado entre el gobierno y los medios, o el gobierno y los periodistas, o el gobierno y el diario Clarín, respecto de la libertad de prensa”, introdujo Leuco. En tal sentido, Botana opinó que “una de las grandes mutaciones que atraviesa hoy el mundo es la tecnológica: se rompió la frontera del tiempo y del espacio, y los medios ampliaron su ámbito de acción. En general, se plantea un conflicto comunicacional entre gobiernos y medios; y ese contexto exige una gran sofisticación en materia legislativa”.

“Esto se complica por los problemas institucionales: la Ley de Medios fue elaborada por un Congreso rengo, que venía de la derrota de las elecciones y que tenía que sacar la ley antes de llegar a diciembre. Debería discutirse un clima legislativo más sereno, donde se imponga la razón por sobre el grito”, reflexionó. En tanto, Morales Solá subrayó que, aunque la mayor parte de la información veraz está publicada por la prensa escrita, en Estados Unidos se cerraron cientos de medios gráficos. “El diario, para tener buenos periodistas, necesita dinero, que es algo que Internet no le da. Éste es un debate que se está planteando en todo el mundo. En esto deberíamos estar pensando hoy los periodistas, en vez de estar discutiendo con Kirchner”.