EDITORIAL

Un llamado de atención sobre trabajo infantil

Expertos de todo el mundo se reunieron a mediados de mes en La Haya para participar de la conferencia mundial sobre trabajo infantil, evaluar los progresos logrados desde la adopción de la convención contra las peores formas de esta práctica (que contempla, entre otros conceptos, la esclavitud, la trata de niños, las servidumbres por deudas, la prostitución, la pornografía y el reclutamiento obligatorio en conflictos armados) y trazar una hoja de ruta para alcanzar el objetivo de eliminarla para 2016. Allí se concluyó en la necesidad de acordar acciones concretas y asegurar un impulso en ese sentido que permita revertir el panorama actual, que encuentra a 215 millones de chicos en todo el mundo atrapados en distintos regímenes laborales y a prácticamente la mitad de ellos expuestos a tareas peligrosas.

En ese sentido, se coincidió en que son los gobiernos -en todos sus niveles- los que tienen la responsabilidad primordial de hacer cumplir el derecho a la educación para todos los niños, y la eliminación de las diversas formas de explotación, al tiempo que las organizaciones de la sociedad civil y los organismos internacionales tienen un rol de suma importancia en la promoción y apoyo de tales acciones.

Es que, según acuerdan especialistas en el tema, las mejoras en este campo son indudables, pero desparejas, y en los últimos años han reducido su ritmo con vistas a alcanzar la meta prevista para el futuro inmediato.

Una de las recomendaciones que surgió de estas jornadas fue que, además del cumplimiento de los acuerdos suscriptos entre los países que integran la Organización Internacional del Trabajo, se concreten acciones destinadas a proteger a las familias vulnerables y a garantizar, además de la educación, el acceso a la atención médica y el bienestar social para niños y niñas.

En nuestro país, en la misma fecha en que se celebraba el Bicentenario, se materializaba un trascendente cambio en la legislación laboral: la edad mínima de admisión para el empleo que ya se había elevado de 14 a 15 años, alcanzó los 16.

Mientras tanto, en la provincia concluyó un relevamiento que tuvo por escenario distintos puntos del territorio santafesino y abarcó diferentes actividades económicas. El resultado del estudio, cuyos detalles serán presentados por las autoridades de la cartera laboral en los próximos días, no sólo concluye en cifras sino también en cuestiones culturales que -como quedó demostrado- terminan naturalizando el trabajo infantil.

Estos datos ponen de manifiesto el compromiso de avanzar en la materia, tanto como la inmensidad del terreno a recorrer. La reflexión en ambos planos es oportuna, a pocos días de conmemorarse en todo el mundo el día contra el trabajo infantil. Una fecha que pretende involucrar a toda la comunidad en el abordaje de este serio problema, que tanto vulnera derechos elementales, como atenta contra las posibilidades de desarrollo.