Al margen de la crónica

Potencial del río y su gente

En los últimos tiempos, una postal repetida los fines de semana largos es la afluencia de visitantes hacia los distintos destinos del corredor costero santafesino. Ésta es una noticia que, en principio, resulta alentadora, sobre todo tomando en cuenta que históricamente nuestra provincia no era vista como un destino turístico. Una tendencia que hoy parece empezar, poco a poco, a revertirse.

Las principales fortalezas que poseen las localidades ubicadas a lo largo de la Ruta Provincial Nº 1 están estrechamente vinculadas con el río. Los maravillosos paisajes que se despliegan ante el visitante en los más de 250 kilómetros que unen San José del Rincón y Romang se suman a las variadas actividades recreativas que se asocian a esta singular geografía litoraleña. Que, si bien tiene a la pesca deportiva como principal protagonista, incluye a su vez variados deportes náuticos. Pero el aspecto en el que más mejoraron los pueblos costeros tiene que ver con las opciones que ofrecen hoy para el visitante. Complejos de cabañas de gran calidad redundaron en un aumento de las plazas disponibles y el incremento de opciones gastronómicas y comerciales mejoró las potencialidades de la región.

Tal como aseguró un empresario que tiene cabañas en Santa Rosa de Calchines, hoy los propios habitantes de la región se convencieron de las posibilidades que se abren ante la llegada de visitantes. Y generan sus propias microiniciativas comerciales, ofreciendo verdura, pan casero y comidas típicas, entre otras cosas.

Todo esto ayuda a dar movilidad a las economías de los pueblos costeros, en general asediadas por la pobreza y la falta de oportunidades. Resulta importante que los propios pobladores hayan cobrado conciencia de lo que la creciente actividad turística les ofrece. Y que, paulatinamente, lo vayan aprovechando.