Se acabaron las palabras, comienzan los hechos...

Argentina, con Diego y 11 leones en la tierra de la selva

Hay buenas individualidades... ¿Habrá buen equipo? Mañana, en Ellis Park, comenzaremos a responder la pregunta que se hacen 40 millones de argentinos.

Explotó Sudáfrica. La locura por el fútbol y por el Mundial se ha expandido a límites insospechados, aun para quienes venimos de países muy futboleros y pasionales como el nuestro. Las vuvuzelas suenan en todos lados y en cualquier momento, son ruidosas pero forman parte de la cultura del país.

El colega Carlos Juvenal está en Pretoria desde fines de mayo. “Parece que hace una eternidad que estoy aquí”, señala risueñamente y comenta un incidente de ayer entre algunos barras argentinos que se pasaron de vivos en un “boliche” y la pasaron mal con algunos morenos que no soportaron los deslices de nuestros compatriotas.

Sorprende, para el habitante común de Pretoria, porque la realidad de esa ciudad es diferente a la de Johannesburgo. Más tranquila, relajada, quizás no para confiarse pero sí para manejarse con un poco más de soltura.

En Pretoria, sin embargo, es tal la concientización que existe para tomar medidas extremas de seguridad, que no tienen ningún empacho en darle electricidad a las paredes externas de sus casas (algo que muchos quisieran hacer en Santa Fe pero no sólo que no se les permite sino que cualquier accidente puede costarle “un ojo de la cara”); así, cualquiera que las toque recibirá su correspondiente “patada”, ni más ni menos.

En Pretoria, descansan los sueños de 40 millones de argentinos. En Pretoria, se prepara el equipo de Maradona, el que genera ilusiones a montones en la gran mayoría y algunas muecas de escepticismo o prudencia en los que son menos, pero que se hacen sentir.

Llegó el gran día para la selección. Quedaron atrás las dudas después de la derrota por goleada ante Bolivia, la clasificación agónica gracias a un gol sobre la hora de Palermo bajo la lluvia ante Perú y el de Bolatti ante los uruguayos en el Centenario de Montevideo. Quedaron atrás las versiones sobre la posibilidad de que Mohamed esté cerca de Maradona para ayudarlo, de la pretensión de Diego de ponerlo a Ruggeri, del no rotundo de Grondona y del papel inentendible de Bilardo en toda esta historia, una verdadera figura decorativa.

Se nota que el correr del tiempo, la clasificación asegurada y los rendimientos individuales estupendos de los delanteros, le aportaron a Maradona lo que Diego nunca tuvo: claridad. Se terminó armando casi solo el equipo. Confiando en Verón para que sea el eje, sabiendo que adentro de la cancha será el estratega y la voz mandante. Una especie de “Oveja” Telch en aquellos equipos de Unión de fines de los ‘70.

¿Qué puede pasar con el equipo?, es una verdadera incógnita. “Mira hermano, a todos ha sorprendido la designación de Garcé y a mí también. Pero en los ratos de entrenamiento, que fueron pocos, que pudimos ver, Garcé fue el mejor. Y el domingo pasado hizo un golazo espectacular... Bueno, alguna vez Bilardo tuvo el “fetiche’ de meter a Garré, y al segundo partido llegó un llamadito del de arriba para decirle que basta con Garré y que juegue Olarticoechea... Garcé no va a jugar, desde ya. Por lo menos en el arranque, pero te quería contar esto porque sé que a ustedes les puede interesar”, señalan la mayoría de los colegas.

Se dice que anda muy bien Samuel, que el complemento con Demichelis y Heinze parece aceitado, que Romero está aplomado y que en el mediocampo Diego confía en tener dos jugadores de enorme dinámica y llegada por los costados.

El tema pasa por los delanteros, porque allí están el as de espadas, el de basto y hasta los dos 7 para este equipo. Tevez es un jugador de selección. Pero no porque sólo lo demuestre en el Manchester, sino porque es de esos jugadores que se agranda cuando se pone la camiseta de la selección. Y se ganó un lugar. Y obligó a Diego a poner (se presume) tres delanteros para el debut, con Messi y con Higuaín, y con Milito afuera esperando. Un lujo.

Hay que frotarse las manos pero siempre que la mano del técnico -que para algunos no es tan indispensable frente a semejantes individualidades- pueda darle algo de funcionamiento colectivo.

¿Sería conveniente que Messi arranque desde afuera hacia adentro y por derecha como lo hace en el Barcelona?, ¿o Diego lo pondrá de enganche y libre para que pueda crear? Ésta es una verdadera incógnita. Imagino que por ese motivo, también, Maradona debió cerrarse tanto y enclaustrar al equipo como lo hizo. Es una de las pequeñas sorpresas que quiere reservarse, aunque usted como yo y todos sabemos que, en fútbol, todo se sabe y todo se puede imaginar.

Hay ansiedad, expectativa, nervios... ¿Miedo?, no, miedo no. Sería una catástrofe, en este grupo, quedarse afuera. Pero sería muy bueno ganar de entrada y adjudicarse el grupo. Pero esto es paso a paso. Y el primero de esos saltos hay que pegarlo mañana en el Ellis Park, ubicado al costado de uno de los barrios más peligrosos de Johannesburgo y del que, dicen, si entrás no salís. Allí, en el mismo lugar de Invictus, en el mismo lugar de tantas hazañas rugbísticas de los Springbooks, jugará Argentina. Será el cierre de las palabras y el inicio de los hechos. Será el final de la espera y el comienzo del cosquilleo, de la ansiedad, de los nervios, de la expectativa, de la emoción. Así es el fútbol, así es el Mundial y así comienza esta historia. ¿Habrá otro dios que acompañe a Diego como el que lo iluminó tantas veces adentro de una cancha y en su vida?

Enrique Cruz (h)

(Enviado Especial a Johannesburgo, Sudáfrica)

Argentina, con Diego y 11 leones en la tierra de la selva

El mayor amor

Diego sostiene firme la mirada en la pelota oficial del Mundial. Mañana volverá a pisar el suelo de un campeonato de la Fifa, 16 años después y ahora como técnico. La expectativa en todo el país es inmensa.

Foto: Agencia EFE