El PJ disidente busca captar dirigentes

Los máximos dirigentes del Peronismo Federal convocarían a los congresales del Partido Justicialista a que abandonen el kirchnerismo y se pasen a las filas opositoras, como una forma de garantizarse una estructura para competir con Néstor Kirchner en la elección interna del PJ, de cara a las elecciones de 2011.

En tanto, los esfuerzos de Néstor Kirchner están orientados a convencerlos de que compitan dentro del PJ, ya que considera que ganar la interna le permitiría legitimar debidamente su candidatura en el partido y fortalecerlo para disputar las generales, donde concurrir con el peronismo dividido sería fatal para sus aspiraciones.

En el acuerdo sellado esta semana, Eduardo Duhalde, Francisco de Narváez y Felipe Solá (Buenos Aires), Carlos Reutemann (Santa Fe), Mario das Neves (Chubut), Adolfo Rodríguez Saá (San Luis), Ramón Puerta (Misiones), Juan Carlos Romero (Salta), Jorge Busti (Entre Ríos) y Eduardo Mondino (Córdoba), entre otros, resolvieron esperar a que finalice el Mundial para comenzar a contar el apoyo partidario y decidir si compiten por adentro o por afuera de la estructura formal del PJ que conduce Kirchner. Pero ya se iniciaron conversaciones informales entre ambos sectores para preparar el terreno.

Según el diario Clarín, las negociaciones tienen al frente, desde la Casa Casa Rosada, a Juan Carlos Mazzón. Y en el Congreso, Agustín Rossi y Jorge Landau. Sus interlocutores son Gustavo Ferrari (De Narváez) los duhaldistas Luis Barrionuevo, Graciela Camaño y Eduardo Amadeo, Roberto Mouillerón y Raúl Rivara por Felipe Solá. En tanto, buscarían un diálogo directo con Carlos Reutemann, Mario das Neves y Alberto Rodríguez Saá.

En este marco, Kirchner está dispuesto a abrir la Junta Electoral partidaria para dar representación a los disidentes e incluso ofrecer la presidencia a una figura potable para todas las partes. Eduardo Duhalde viene proponiendo a Antonio Cafiero para ese lugar, quien esta mañana aseguró que no tendría inconvenientes en asumir esa responsabilidad.

Pero para el PJ disidente, la interna es un arma de doble filo. Por un lado, saben que el kirchnerismo juega con ventaja puertas adentro; pero que, si lograsen ganarle, lo dejarían fuera de carrera y tendrían toda la estructura para disputar las generales. Pero ese triunfo podría significar un caballo de Troya, ya que el kirchnerismo, aún perdiendo, podría “colar” candidatos propios en las listas legislativas, en representación de la minoría.