A papá
Jesica Alejandra Ferrari.
DNI: 32.833.142
No existe nadie como tú que me ame más que a nadie en el mundo,/ no hay nadie como tú al que ame con el alma más pura, con el espíritu que te he regalado.../ No hay abrazo más lindo que el tuyo, los besos y caricias más lindas, que me hagan sentir más protegida, más calma, más amada...// No hay beso más profundo que el que tú me dabas cada noche, cuando a dormir me llevabas, cuando al soñar tú estabas ahí parado en mi puerta, para protegerme de ellos, quienes me lastimaban cada noche, mientras contigo ellos se iban, desaparecían, y yo por las noche tranquila al fin dormía...// No hay cosa más linda en mi vida que la de tu ser, la de tu presencia, la de tu participación en cada juego, en cada alegría , tristeza, en cada caída, tú estás ahí para ayudar a levantarme./ No hay más amor en mí por ti que pueda cubrir el mundo y pueda escribir en el cielo lo mucho que te amo, a pesar de que al crecer me hice adulta y nuestras diferencias crecían, pero lo más importante es que nuestro amor, con el tiempo no se desvanecía, sino que cada vez crecía más y más, como ahora, en que puedo decirte: gracias, por estar siempre, por siempre protegerme, por simplemente existir para mí. Gracias por darme lo mejor de la vida, tu vida.
¿Me encontraré?
Rubén Elbio Battión
Camino hacia mí/ con esa triste serenidad/ de las montañas desnudas,/ para escuchar el murmurio/ del aire alado y detenido,/ con los ojos llenos de nidos huecos/ y de árboles añosos y/ quebrados./ Y junto las manos para atarlas/ en la cúspide de una cruz abandonada./ Y rezo por mí, con las aguas bautismales/ de un vacío distante y dormido./ Todo es paz. Voy hacia ninguna parte,/ a ese punto del nadir de mi alma/ que busca afanosa los cangilones imposibles./ La oscuridad envuelve mis paisajes/ porque la luna huye y el sol de apaga.// Soy un arbusto sin sangre en el ramaje/ de las venas. Sólo late el recuerdo/ de un amor esfumado en el polvo/ de un latido sin flor ni primaveras./ En la magia de mí mismo paso de la nube seca a la fosa fértil./ He aquí mi vida: el espejo de la nada.// Cabalgo en las crines del viento/ buscando la paloma roana/ que zuree la música gris/ de las notas del amor y del silencio.// Pasan las nubes; con su sombra/ descansan mis pasos de temblores y miedos./ No hay horizontes... Sólo la esquina estrellada/ de mis ecos perdidos en el luto de la noche.




