Novedosa investigación en la Universidad Católica

Alumnos con pase externo: del cambio a la adaptación

Un trabajo analiza las características de un singular grupo estudiantil: los que ingresan a esa casa de estudios con pase externo de otra universidad. Y propone una instancia de acompañamiento institucional para facilitar las condiciones de ambientación e integración académica de estos estudiantes.

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De la redacción de El Litoral

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El alumno con “pase externo”, aquel que se cambia de universidad para continuar sus estudios (o para comenzar una nueva carrera), reúne algunas características singulares: lleva la ventaja de una experiencia académica previa, la seguridad de lo que quiere, un metódico manejo de los tiempos y la versatilidad en la participación intergrupal. Asume una actitud proactiva, es un estudiante maduro que, además de estudiar, trabaja (en la mayoría de los casos). Sus particularidades, que lo diferencian de los ingresantes jóvenes que llegan de la secundaria, invitan a repensar las estrategias institucionales para garantizar la retención y el egreso final.

Sobre la base de esta premisa, una novedosa investigación realizada por docentes y alumnos de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) aborda la “criticidad” y singularidad del estudiante que ingresa con pase externo a esa institución, define una serie de indicadores que reflejan el perfil aproximado de este tipo de universitario y propone una instancia de acompañamiento institucional que contribuya a su integración y adaptabilidad a un nuevo ámbito de estudio.

La investigación, financiada por la propia universidad, tuvo por objetivo principal “investigarnos, evaluarnos a nosotros mismos y ver cómo podemos mejorar institucionalmente hacia adentro”, comentó a El Litoral la Prof. Anabel Gaitán, directora de la investigación. “Abordamos un alumno que ingresa a nuestra universidad pero que ya ha conocido otro mundo universitario. Tiene en sus espaldas una experiencia previa, buena o mala pero que ha sido vivida, y eso da una ventaja”, explicó.

Características

El estudio tomó el período que va de 2003 a 2007 (de 5 años) y diferenció varios grupos: “Los alumnos con pase que venían a la Católica a continuar y culminar la misma carrera que habían empezado; los que llegaban con una experiencia académica inconclusa a estudiar otra carrera distinta, y los que, luego de haber obtenido un título universitario, vinieron a hacer una segunda carrera”, clasificó Gaitán. “En todos los casos, entendemos que cada uno de estos estudiantes es un alumno nuevo”, destacó la docente.

Así, los integrantes del trabajo se encontraron con que había sobre el total de ingresantes (de esos 5 años) un 10 % de ellos con pase. Que éstos están distribuidos en la mayoría de las facultades y carreras (“no se concentran sólo en Derecho a contrario de nuestros presupuestos iniciales”, admitió la docente). Y de ese porcentaje, la mayor parte está integrada por los chicos que se pasaron a la Católica para empezar otra carrera distinta.

Propuesta superadora

Gaitán explicó que en la actualidad “la Católica tiene un amplio programa de ambientación que se implementa anualmente para todos los estudiantes. Y dentro de ese programa está la jornada para alumnos con pase, que se trabaja de manera comprimida. Nosotros planteamos que ahora estos estudiantes “externos” hagan todo el programa completo, con el agregado de un tramo más que tiene que ver con equivalencias, homologaciones de materias aprobadas, etc.”, precisó.

“La idea es que se implemente un sistema de acompañamiento para el estudiante por pase externo, que tendría que hacer el mismo plan de ambientación e ingreso que hace cualquier estudiante de escuela media, más un diferencial. Creemos será una instancia que lo ayudará a consustanciarse con la cultura institucional, a adaptarse e integrarse más rápido”, resaltó.


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Anabel Gaitán es la directora del equipo de investigación.

Foto: Amancio Alem

 

Un perfil diferente

“La mayoría de los universitarios que llega con pase externo trabaja y estudia a la vez. Éstos organizan sus tiempos de un modo que les permite realizar exitosamente las dos actividades. Hablamos de un estudiante adulto, maduro, su concepción y valoración del tiempo es diferente, valoran lo que van a recibir de la institución, pero siempre exigen académicamente un poco más en cuanto a la organización del cursado, por ejemplo”, caracterizó Gaitán.

“Es un estudiante dinámico, siempre está yendo de una clase a otra, cursa aquí y cursa acá distintas materias. Pero tiene muy buena integración con sus pares, una amplia y flexible capacidad de integración con otros chicos, aún con aquellos que llegan de la secundaria. Es muy interesante analizar estos grupos”, definió la docente.