El “Gran Willy” dejó su sello y un claro mensaje...
Vilas: “Hay que trabajar”
El mejor tenista argentino de todos los tiempos visitó Santa Fe y ofreció una clínica en la que no dejó tema sin tratar. Táctica, técnica e historia tuvieron su lugar en la presentación.
Así todo el día. Cada paso que daba Vilas estaba acompañado de una firma, una foto o un beso. La demanda de cariño fue correspondida.
Foto: Luis Cetraro
Alejandro Galetto
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Caracterizado por su gran predisposición hacia el público, en especial para con los chicos, se presentó en nuestra ciudad el ex tenista argentino Guillermo Vilas, el mejor representante que dio este deporte en nuestro país. Y lo hizo en el marco de una visita de negocios, pero aprovechando la situación para ofrecer una clínica de tenis muy pedagógica y participativa, que se extendió por casi cuatro horas en las canchas del complejo habitacional Aires del Llano, ubicado a la vera de la autopista Santa Fe-Rosario.
La predisposición de Vilas fue, una vez más, interminable. Se sacó fotos con cada uno de los chicos que formaron parte del acontecimiento (y algunos padres y profes también) y firmó cientos de autógrafos. Peloteó con todos y se llevó el aplauso final merecido por su entrega completa. Y dentro de las innumerables frases, la más destacada por todos fue la consabida: “Hay que trabajar y entrenar muy duro”.
Larga jornada
Vilas arribó el miércoles a nuestra ciudad y ayer por la mañana se acercó a las pistas que utiliza la academia Aires Pro (que conduce Enzo Artoni en el predio mencionado) para pelotear de manera informal con algunos jugadores de la escuela, entre ellos Matías Zukas, Emiliana Spinardi e Ignacio Sastre.
Pasado el mediodía, se retiró al salón principal del complejo para almorzar a medias, ya que coincidió con la llegada de las delegaciones y los particulares, que inmediatamente comenzaron a acercarse al ídolo para pedir por alguna firma, foto o aunque más no sea cruzar unas pocas palabras.
Después de la primera sesión de fotos “oficial”, “Willy” partió hacia la cancha...
Docente
Con un estilo particular —básicamente pragmático— Vilas fue ofreciendo su bagaje tenístico y humano. Se sometió a las preguntas del público en general, realizó explicaciones prácticas y apeló muchas veces al humor para hacer aún más amena la jornada, que por momentos extrañó la calidez del sol ante el persistente viento norte.
Cada niño que consultó por alguna cuestión técnica terminó en cancha peloteando con Guillermo. Lo más impresionante fue ver cómo esos “inconvenientes” que denunciaban se pulían en cuestión de segundos, lo que evidencia dos cuestiones: por un lado, la permeabilidad de los niños; por el otro, la pedagogía sencilla a la que apela el bicampeón de Roland Garros.
Cierre acorde
Ya las sombras le ganaban espacios a los destellos del sol y el frío se volvía más intenso cuando Vilas culminó su visita educativa. Minutos antes, una cola de docenas de niños esperaba por el último contacto con el zurdo jugador, que se mostró impecable en el aspecto físico.
Ya con su enorme bolso raquetero colgado en el hombro, se dirigió hacia la camioneta que lo iba a llevar hasta el hotel, sorteando chicos que querían un nuevo autógrafo o alguna sonrisa de quien ostenta el récord mundial de campeonatos ganados en una temporada (que no han podido quebrar ni Pete Sampras ni el mismísimo Roger Federer).
Así culminó una jornada inesperada (se definió un par de días antes) pero muy enriquecedora, que pudieron disfrutar por igual chicos, adolescentes, padres y profesores, que una vez más lo confirmaron: siempre hay tiempo y cosas nuevas para aprender.
La volea. El golpe sin dejar picar la pelota fue uno de los tópicos abordados por Vilas, que mostró que su talento continúa intacto.
Foto: Luis Cetraro.