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Política
Edición del Viernes 30 de julio de 2010

De cómo años de imprevisión dejaron a la ciudad sin un servicio básico

Corte de agua: la llave para evitarlo

fue perdida debajo del pavimento

En Assa, las autoridades preparan una investigación interna. Deben responderle al Enress respecto de las 20 horas sin servicio. Todo indica que el corte era evitable. Y que la esclusa clave fue tapada por la obra de ensanche de avenida Alem, hecha en 2004.

Corte de agua: la llave para evitarlo fue perdida debajo del pavimento

La reparación del caño se hizo en condiciones muy adversas. Privada o estatal, Aguas muestra que es argentina: mucha habilidad para actuar ante crisis y emergencias, pero fallas en planificación y mantenimiento.

Foto: Pablo Aguirre

 

Luis Rodrigo

politica@ellitoral.com

La mayoría dice que quedó bajo el pavimento gris del hormigón de Alem, otros (pocos) que la tapó el asfalto negro de la calle Gobernador Candioti. Algunos recuerdan que se debían quitar adoquines -fáciles de remover y volver a su lugar- para dar con ella. Todos coinciden en que con la llave esclusa del sistema de ingreso de agua cruda a la planta potabilizadora, se hubieran evitado las 20 horas críticas entre el jueves 22 y el viernes 23.

De todas formas, nadie duda de que buscarla esos días habría sido seguramente una tarea ociosa, porque el óxido producto de la falta de mantenimiento ya la debe haber vuelto una pieza rojiza e inútil.

Las imprecisiones de la historia que cuentan quienes consultó El Litoral tienen sin embargo denominadores comunes: hubo una llave esclusa que -con otras- permitía, al estar abierta, alimentar la planta potabilizadora según se deseara desde la toma del Colastiné o desde la del Riacho. Y -lo más importante- su cierre habría evitado el reflujo del agua de río de una toma sobre la otra. Eso hubiera permitido reparar el caño maestro de 800 milímetros sin paralizar la planta.

En ese caso, la ciudad habría quedado expuesta a un problema de presión de agua, en días que tuvieron al frío como aliado para bajar la demanda. El 4 de julio se produjo el mínimo de los últimos años: apenas 117 millones de litros (respecto de un promedio histórico de 140 millones).

Dar con la llave -además de una tarea detectivesca previa sobre planos y testimonios de empleados de años- hubiera sido crearse un nuevo problema: las esclusas de los acueductos son de hierro fundido y si no fueron utilizadas ni lubricadas con grasa durante -cuanto menos- 15 años difícilmente puedan resultar una solución.

Plomeros e ingenieros

Los plomeros fueron los primeros en sospecharlo: ¿cómo no iba a existir un plan B para el abastecimiento de agua potable, si las instalaciones de una casa lo tienen previsto? Más en Santa Fe: la ciudad tiene dos cañerías de agua cruda (y está rodeada de ríos).

Mientras la avenida Alem recibía agua del río a raudales la planta potabilizadora pudo seguir funcionando. El abastecimiento a la red se cortó para permitir la reparación, y eso dio un nuevo dato a los entendidos: estaba claro que la cañería a reparar no podía ser aislada del circuito para la provisión de agua cruda... de allí a preguntarse qué pasó con las llaves esclusas necesarias para esas operaciones hubo sólo un paso.

Es imposible suponer que existan menos previsiones en una planta potabilizadora que en una casa. Sería como pensar que una vivienda careciera de llaves de corte para separar los flujos de la cañería para el agua fría y la caliente, o para la alimentación del tanque sobre el techo o cerrarle la entrada al domicilio al agua, desde la red de la calle.

Los ingenieros que planificaron las obras no fallaron: sin dudas las llaves se pusieron cuando se ejecutaron los acueductos.

La falla en el mantenimiento es atribuible tanto a la etapa privada como a la estatal en Aguas. Año tras año, cuanto menos de 2004 a la fecha, se dejó para mañana lo que debió hacerse hoy: colocar una nueva llave esclusa.

El acueducto más antiguo proviene desde el Riacho Santa Fe y el más nuevo, desde el Colastiné. Este último -por su dimensión- puede aportar hasta un 40% del agua que demanda la ciudad. Pero hubiera sido de gran ayuda si el restante se paraliza (y la temperatura baja colabora).

Dudas sobre la toma del Colastiné

El senador Juan Carlos Mercier exige al Ejecutivo que explique las causas e indique las responsabilidades del imprevisto corte de agua.

En los fundamentos el pedido de informes señala: “Santa Fe sufrió la interrupción del servicio de agua durante un día, la ciudad quedó sin agua potable a pesar de su ubicación geográfica, contar con dos tomas de agua, una empresa, un Ministerio y un Ente de Control dedicados al tema”.

Mercier señaló que “las informaciones de esos días, y según quién haya sido el vocero, para algunos contamos con una toma y para otros con dos, para unos con esclusas y para otros no, para unos sufrimos la falta de inversiones y para otros no”. Agrega en la fundamentación que “es necesario despejar las dudas que fueron creando las situaciones e interlocutores para tener en claro cuál es la situación en la que vivimos y cuál podría ser ante una emergencia como la pasada”.

Por ello, el legislador sostiene la necesidad de conocer “si el Ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente de la provincia cuenta con planes de contingencia frente a estas situaciones que la empresa según declaraciones periodísticas que adjunto ha catalogado de imprevisibles. También, referido a ello, debemos conocer si hubo situaciones denunciadas de alerta sobre anomalías que hicieran presumir este desenlace con suficiente antelación como para evitarlo”.

El senador destaca que “es necesario contar con la información que permita a todos los santafesinos saber si ambas tomas funcionan ya que funcionarios han declarado en forma divergente y hasta algunos han dado cifras sobre la cantidad de agua que aporta una y otra”.

“Pero aún considerando que funcionan, no será esto motivo de solución ante roturas como la que vivimos dado que tampoco saben los funcionarios si las esclusas existen o no y si están en funcionamiento”, indicó.

Desde la banca, Mercier relató que tiene información que le permite dudar sobre la estabilidad de la toma del río Colastiné. Y expresó su temor por un eventual proceso erosivo. Dijo que había versiones respecto de que la toma no fue usada por estar en riesgo y pidió información respecto de cuánto hace que no se utiliza. (Esta semana, un periodista de El Litoral pudo comprobar que esa instalación está en funcionamiento).

 

/// análisis

Sobre parches, tapones y alambres

L.R.

El caño colapsado -que tuvo tan enojados a los santafesinos- está ubicado en la colectora para tránsito local de la avenida Alem, a metros de Dorrego.

Tenía una fisura por la que, durante días, brotó agua apenas como una molestia más. Como su propósito es trasladar agua cruda, aún sin tratar, no parecía urgente la reparación, o al menos eso creyeron las actuales autoridades de Assa, hasta que fue demasiado tarde.

Los técnicos que dialogaron con El Litoral aún están sorprendidos por la calidad de la reparación provisoria que estiman fue hecha hace unos 20 años. Duró mucho más de lo previsto, y acaso eso no sea bueno porque finalmente falló: de la fisura se pasó a la rotura, y la ciudad quedó sin agua.

El trabajo de reparación hecho ante la emergencia fue extremadamente delicado. Elogiable. Debió salvar otras instalaciones de servicios: una red de fibra óptica mal embutida en un grueso hormigón y dos cañerías que nadie sabe si sus cables interiores transportan ya o no energía eléctrica.

El arreglo -no podía ser de otra manera- es otra vez provisorio. La intervención ha quedado al descubierto, y eso no es causalidad: se espera ver cómo se comporta y si no hay nuevas pérdidas graves.

Cuando el caño quedó listo para volver a dar agua cruda a la planta, el titular de Assa, Alberto Daniele, se quedó con el trofeo, el tapón que había cumplido su ciclo. ¿Quién se quedará mañana con el parche de hoy? Fue el ministro de Aguas, Antonio Ciancio, quien habló de los problemas de la cultura del “lo atamos con alambre”.

politica@ellitoral.com

Consulta a Assa

Con el servicio normalizado, El Litoral solicitó esta semana una entrevista con el presidente de Aguas Santafesinas, Alberto Daniele. El objetivo era despejar las dudas que quedaron tras la interrupción del servicio en toda la ciudad por la rotura del caño que capta agua de una de las dos tomas: ¿hay esclusas?; ¿dónde están?; si las hay, ¿por qué no funcionaron?; ¿por qué es mayor la captación de agua del Riacho que del Colastiné?; ¿se debe a una cuestión de costos? Además, se pretendían conocer los planos originales del sistema de captación y distribución de agua potable, para verificar la existencia o no de las esclusas. La respuesta fue que “no se va a dar información hasta que se terminen de definir las medidas que tomará la empresa para evitar que vuelva a ocurrir una situación similar a la de la semana pasada”.

/// EL DATO



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