Guillermo Vilas, mano a mano con El Litoral
Un “zurdazo” entre las piernas
Guillermo Vilas, mano a mano con El Litoral
Un “zurdazo” entre las piernas
El mejor jugador de tenis de nuestra historia estuvo en Santa Fe y ofreció su acostumbrado carisma. Tras una jornada extensa, habló de varios temas, con su particular estilo.

Alejandro Galetto
Con Guillermo Vilas parece que el tiempo se detiene. Es una situación metafísica que suele ocurrir con los ídolos. Da igual que la gente del público tenga la edad del protagonista o haya nacido en el nuevo milenio; todos saben de quién se trata y conocen la importancia de lo logrado en su carrera deportiva. Lo veneran como en sus mejores épocas, y él devuelve ese cariño como nunca.
Concretar un interview (como él mismo lo llama, en su acepción en inglés) con un personaje de la trascendencia de Guillermo Vilas es, invariablemente, una empresa complicada. Todos quieren su momento con el ídolo y, en muchas situaciones, el periodista es el último en la lista de prioridades.
Después de una tarde completa, y gracias a la gestión de la persona que ideó el acontecimiento, El Litoral pudo volver a hablar mano a mano con el más grande jugador de tenis que nuestro país ofreció al mundo hasta el momento. Y resultó una charla íntima.
En actividad
—¿En qué momento de tu vida estás?
—Hago miles de cosas. En este momento estoy inmerso en una mezcla de proyectos, porque yo vivo preparando cosas, y ahora estoy empezando a terminarlas, después de tanto tiempo.
Tengo un proyecto de un restaurante, junto con mi mujer, pero también estoy terminando un libro que ya escribí y al que le estoy dando una forma; está muy bueno.
Por otra parte, continúo haciendo mis trabajos de desarrollo de raquetas, con la marca Head. Me mantengo siempre activo, aunque, esta vez, de una forma un tanto diferente.
—Fue impresionante la rela-
Santa Fe, una tierra cercana
Vilas tiene una gran cantidad de cosas en común con la ciudad capital de esta provincia, y por eso cada vez que puede hacerse una escapada, sabe que se reencontrará con mucha gente ligada a su pasado que lo quiere bien.
“En realidad yo venía a ver a Fernando (N. del R., el propietario del complejo habitacional donde se llevó a cabo el encuentro pedagógico) y los terrenos, pero él me preguntó si quería hacer una clínica y me pareció bárbaro”, relató Vilas.
Luego sacó a relucir la nostalgia. “En Santa Fe tengo muchos amigos y gente conocida. Me reencontré, entre otros ex compañeros, con Rafael González Bosch, que ahora va a empezar a formar parte del staff de la escuela. Rafael es un súper profesor. Yo me formé como tenista con él. Tomábamos clases juntos. Ha trabajado en Italia y en otros lugares y yo lo recomiendo con la mayor altura. Me gustó mucho volver a verlo, porque hacía tantos años que no lo veía. Yo ni sabía que estaba en Santa Fe, fue el último lugar en el que pensé encontrarlo”, reconoció.
Algo similar ocurre con el profesor Ariel Fernández, “que fue alumno de mi profesor, el rosarino Felipe Locícero. Son gente con la que yo conviví y con la que puedo hablar de tenis y a la que le puedo decir algo que lo van a entender y poner en práctica. Estuvo buenísimo estar acá con ellos.
Fue emocionante porque encontré mucha gente, inclusive el hijo de Ariel, que está trabajando con Artoni en la academia Aires Pro”.
A continuación se extendió en el relato. “Con Ariel he convivido cuando iba a Rosario a ver a Locícero. Somos muy amigos. Cuando yo me vine para Santa Fe lo llamé y quedamos para vernos. Hacía tres años que no nos veíamos. En definitiva, fue todo muy lindo. Hubo mucha gente muy buena, buenos interviews y muy buena onda”.
Así concluyó Guillermo Vilas su alocución, luego de una jornada plagada de matices coloridos y emociones.
ción que lograste con los santafesinos. ¿Te devuelve una energía especial?
—Me llevo muy bien con la gente. Han tenido muy buenas preguntas, porque las clínicas se basan en el público que está presente. Aquí no requerían tanta charla sobre técnica, por ejemplo. Eran muchos chicos y me pedían soluciones a los nervios y a las situaciones de juego, lo que la volvió muy interesante. Pero es un tipo de clínica. Porque existen otras más complicadas que tienen otros aspectos. La que ofrecimos en Santa Fe resultó muy buena porque tuvo todos los elementos y fue muy ordenada.
—¿Qué es lo que más te llamó la atención?
—Me pedían por cosas más propias de la competencia. Es muy bueno. Hay veces que te preguntan si se tienen que comer una hamburguesa o una ensalada de lechuga antes de jugar; acá fueron cosas reales, con situaciones específicas.
A la clínica la hice muy larga porque había muchos chicos; además, justo vino la academia que tiene mi nombre, y había muchos amigos.
Forma de ser
—¿Qué es lo que más estás disfrutando?
—Generalmente, voy a ver los torneos de Grand Slam porque me gustan y me traen una gran alegría. Pero este año es distinto para mí, no fui a ninguno. Estoy anotando y ordenando cosas a las que todavía no les encontré el lugar. En realidad, quiero un reencuentro con la Argentina. Necesito estar más tiempo acá en mi país. Tuvimos otra hija y mi mujer me pidió especialmente quedarme aquí. Está bueno porque yo quería venir, comer asados y salir a caminar. Es lo que estoy empezando a hacer.
—¿Seguís ligado de alguna manera a la música?
—No estoy para nada ligado. Ni siquiera soy de escuchar mucho. Sólo escucho música tai. Yo hice ese trabajo con el que traté de meterme en el mundo de la música y, como no me trataron bien, corté todo vínculo con eso. No voy a conciertos ni nada, porque me trae malos recuerdos, no me crea alegría. Es un poco lo que recibí de esa experiencia.
Actualidad
“El tenis argentino es bueno. No hay muchos cambios, siempre se continúa. Una cosa es un problema como el que tiene Estados Unidos, que no tiene jugadores; y otra es Argentina que tiene tenistas a montones. No hay un problema. Los argentinos siempre han jugado muy bien y eso es algo que a los americanos no les pasa, y a otros países tampoco. Chile tuvo al “Chino” Ríos y después, salvo González, que no está teniendo un buen año, ha generado poco. Lo mismo ocurrió con Brasil y con “Guga”. Argentina siempre viene sacando jugadores de buen nivel”.

El mejor. En el año 1977, Guillermo ganó todo lo que podía. Nadie siquiera se le acercó en los logros. Sin embargo, el tenis mundial no lo reconoció como número 1.
Foto: Archivo El Litoral
Números que avalan
Jugador con más títulos en una temporada:
17 en 1977
Quien más se le acercó fue Roger Federer con 12 títulos en 2006.
Jugador con más victorias en una temporada:
130 en 1977
Segundo jugador con más victorias consecutivas sobre canchas de tierra batida:
53 tras Rafael Nadal (81), que lo desbancó tres año atrás.
Jugador con más títulos en tierra batida hasta el momento:
Jugador con más victorias consecutivas:
Ganador del Grand Prix en 3 años (1974, 1975, 1977).
Ganador de 62 títulos en su carrera (sexto en la historia de la ATP); finalista en 40 oportunidades. Además, ganó 15 títulos en dobles y fue finalista en 10 ocasiones.
Primer argentino en ganar el Abierto de Australia y primer jugador en ganar ese torneo dos veces consecutivas.
Llevó a la Argentina a su primera final de la Copa Davis en 1981 (perdió con Estados Unidos), junto con José Luis Clerc.
En 2005, la prestigiosa revista Tennis Magazine puso a Vilas en el lugar 24 de los 40 mejores jugadores de la Era Abierta, con mujeres incluidas.
Único jugador en ganar torneos en Europa, América del Sur, América del Norte, África y Asia en el mismo año: 1977.
Jugador con más títulos en el ATP de Buenos Aires (actual Copa Telmex):
45
46
8

Impecable. “Willy” demostró un buen estado físico y talento intacto.
Foto: Luis Cetraro