La ola que arrasa

El trigo suma en el mercado internacional contagiando la plaza local, mientras el ámbito legislativo se calienta cada vez más con la lucha por las retenciones y la ONCCA.

Federico Aguer

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Este jueves, la comisión de agricultura de la Cámara de Diputados de la Nación logró dar un paso importante en uno de los temas clave de las agenda opsitora: en un contexto escandaloso y sin la presencia de los diputados oficialistas, lograron firmar un dictamen de mayoría de un proyecto para reformar las atribuciones de la ONCCA. El mismo, propone evitar que la entidad regule el comercio exterior de productos agropecuarios y conceder subsidios a industrias agroalimentarias.

También establece que las facultades relativas a tareas de control comercial agropecuario, no podrán ser ampliadas ni modificadas por el Poder Ejecutivo. Además, la iniciativa obliga a transferir al Ministerio de Agricultura la administración y otorgamiento de subsidios por el término de un año.

El dato no es menor, en una semana en la que se confirmó que Ricardo Echegaray, quien antes de ser Director General de la AFIP, estuvo a cargo del organismo, se adjudicó subsidios millonarios. La Oficina Anticorrupción estableció que un domicilio declarado por la esposa del funcionario coincide con el del feed lot que recibió subsidios de un organismo que dirigió el propio Echegaray. El teléfono de la oficina, también está a su nombre.

A nivel global, la ola alcista mundial del trigo llegó con tanta fuerza al mercado local que barrió el cepo intervencionista. Las ofertas realizadas por forwards superaron en 10 u$s/t a los precios negociados en el Mercado a término de Buenos Aires. Agobiado por una atroz sequía, Rusia cerró sus exportaciones del cereal hasta fin de año. Incluso podrían anular contratos vigentes. Aquí, en lo que va del presente año, los molinos recibieron subsidios por 3 millones de pesos diarios.

Lo que los mercados tratan de resolver es quién reemplazará el cereal faltante. En Estados Unidos, los precios subieron 50 por ciento desde principios de julio. “Argentina podría abastecer a sólo tres por ciento de la cuota global. Los planes alternativos están en los sustitutos, sabiendo que el 20 por ciento del trigo es forrajero y podría reemplazarse con el abaratado maíz”, dice Flavia Rossi. La ola está pasando, aunque no nos podamos subir.