la ofensiva contra clarín y la nación

Los Graiver desmienten al gobierno

 

De la redacción de El Litoral

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DyN

El hermano y la hija del fallecido ex dueño de Papel Prensa, David Graiver, aseguraron que la empresa fue vendida el 2 de noviembre de 1976 “sin amenazas ni extorsiones y en libertad”, con lo que replicaron la denuncia del gobierno nacional de “apropiación ilegal” de la compañía por los diarios Clarín, La Nación y La Razón durante la última dictadura militar.

María Sol Graiver, en una presentación ante escribano público, difundida hoy por Clarín, afirmó que no tuvo participación alguna en la negociación y venta de Papel Prensa S.A. (entre octubre y noviembre de 1976) “dado a que esa época era menor de edad”.

“Tanto en mi carácter personal como en mi carácter de heredera de mi padre, David Graiver, expreso que no tengo ni tuve acción o derecho alguno, sea patrimonial o moral contra Fapel S.A., sus accionistas, continuadores, directivos, funcionarios, apoderados ni contra Arte Gráfico Editorial Argentino S.A., ni contra La Nación S.A., ni contra La Razón S.A. por la negociación, cesión y venta de las acciones de Papel Prensa S.A. a Fapel S.A.”, apuntó.

En tanto, Isidoro Graiver, quien fuera el encargado de negociar la venta de la empresa, argumentó que recién cuatro meses después de la operación -el 15 de marzo de 1977-, él fue “secuestrado por un grupo irregular y trasladado” a lo que luego conoció que “se denominaba Puesto Vasco, un centro clandestino de detención”.

Resaltó: “(En ese lugar) ya estaban mi padre (Juan Graiver), (mi cuñada) Lidia Papaleo, el Dr. Jorge Rubinstein y otras personas vinculadas a nuestras empresas”. Luego, remarcó: “El contrato definitivo de venta de las acciones que poseíamos en Papel Prensa fue firmado el 2/11/76. El simple cotejo de las fechas mencionadas me exime de cualquier comentario”.

Otra verdad

Graiver, en una solicitada publicada hoy en matutinos de tirada nacional con el título “A la opinión pública: mi verdad”, añadió que “los representantes de los compradores eran el Dr. Campos Carlés por La Nación, el Sr. Peralta Ramos por La Razón y el Dr. (Bernardo) Sofovich por Agea SA”.

“Realizamos las ventas de bienes de nuestros activos en las mejores condiciones que pudimos obtener, sin amenazas ni extorsiones y en libertad”, recalcó. Agregó: “En diciembre de 1985, el Dr. Raúl Alfonsín nos indemnizó por todos los activos apropiados por el Estado ilegítimamente (incluyendo los fondos pagados por los compradores de Papel Prensa)”.

“Es mi deseo consignar que debimos resignar buena parte de nuestro reclamo en aras de finalizar un ciclo, así como destacar la honestidad de nuestros interlocutores”, puntualizó.

Graiver remarcó: “No tengo ni he tenido intención alguna de reclamar ni patrimonial ni moralmente a los compradores de Papel Prensa, siendo mi intención dar por concluida mi vinculación a este tema del que me encuentro totalmente ajeno”. Por último, pidió: “Que Dios ilumine a los jueces que deban resolver sobre esta cuestión”.

/// análisis

Mentiras disimuladas

Carlos Sachetto (CMI)

El objetivo era claro: equiparar la compra de las acciones de la empresa Papel Prensa por parte de los diarios Clarín, La Nación y La Razón a los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura militar que se apropió del poder el 24 de marzo de 1976. Eso intentó ayer Cristina de Kirchner en lo que fue una nueva y cuidada puesta en escena mediática del gobierno para avanzar en su decisión política de enfrentar al periodismo crítico con la sociedad.

Lo hizo después de 35 años de producidos los hechos, luego de 7 años de gestión kirchnerista en los que nunca se mencionó el tema, y en base a un informe elaborado por el equipo del secretario de Comercio Guillermo Moreno, justamente el responsable de adulterar las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) para ignorar, por ejemplo, que en la Argentina hay una preocupante inflación.

No existe mejor manera de disimular mentiras que ocultarlas entre muchas verdades, y eso fue lo que hizo la presidenta. Valen algunos ejemplos. Relató con cierta precisión el dramático contexto histórico que vivió el país con la represión, la tortura, el asesinato y la desaparición forzada de personas. Nadie puede negar eso. Pero omitió recordar que David Graiver fue el depositario y administrador de parte de los 60 millones de dólares que Montoneros obtuvo por el secuestro de los hermanos Juan y Jorge Born. Y que una vez muerto Graiver en un accidente aéreo, esa organización guerrillera le exigió bajo amenazas a la familia la devolución del dinero. Por eso los Graiver tuvieron que vender parte de sus bienes en 1975, seis meses antes de ser detenidos por la dictadura.

La presidenta incurrió en otras faltas a la verdad, como decir que el Grupo Prisa de España fue uno de los propietarios de la empresa Cimeco, integrada además por Clarín y La Nación. Y afirmó que el gobierno no quiere apoderarse de Papel Prensa porque es del Estado y por lo tanto de todos los argentinos. Era una buena oportunidad para explicar cómo funcionan hoy Canal 7 y todos los medios del Estado al servicio del kirchnerismo y de la propaganda oficial. Pero no lo hizo.

La defensa

Los diarios Clarín y La Nación emitieron anoche un comunicado en respuesta a las “falsas y maliciosas” acusaciones que formuló la presidenta Cristina Fernández respecto a la compra de la empresa Papel Prensa y ratificaron que la operación “fue efectuada de manera absolutamente legítima”. A continuación, los párrafos más salientes del comunicado:

“Los integrantes del Grupo Graiver, vendedores de la empresa, fueron secuestrados y detenidos al año siguiente de la venta, por imputaciones totalmente ajenas a Papel Prensa y su compra por parte de los diarios.

“Las acciones de la sucesión Graiver, reiteradamente mencionadas por la presidenta, nunca fueron adquiridas por los diarios, que desistieron de dicha operación ante la indefinición del juez de la sucesión, que debía aprobarla. Dichas acciones pasaron al Estado nacional, como otros bienes de los Graiver, y hoy son parte del paquete accionario con el que el Estado vota en la empresa.

“Papel Prensa es una empresa privada, una sociedad anónima regida por la ley de sociedades comerciales, que siempre cumplió la ley. En este contexto sorprende que un convenio de sindicación entre socios, habitual en muchas empresas, intente ser presentado como algo irregular.

“La empresa abastece a más de 170 diarios de todo el país, sin discriminar por tamaño, ubicación o línea editorial. Es falso que el abastecimiento de papel en la Argentina sea un monopolio. Muy por el contrario, el papel es commodity, y además es uno de los pocos productos que se importan sin ningún tipo de restricciones ni aranceles. Papel Prensa compite como pocas industrias lo hacen en la Argentina, sin ningún tipo de protección frente a los productos importados.

“Es falso que Papel Prensa oculte información (...). La designación de un coadministrador judicial fue consecuencia de dos resoluciones arbitrarias de la Comisión Nacional de Valores que han sido declaradas nulas por la Cámara Comercial, la última de ellas ayer (por el lunes). Previamente, el coadministrador judicial presentó su renuncia debido a las intimidaciones y coacciones del secretario Guillermo Moreno.

“El falaz informe encomendado nada menos que a los funcionarios que destruyeron el Indec y presentado por la presidenta, confirma la vocación de estigmatizar a medios, editores y periodistas no adictos. Del mismo modo, el proyecto de ley anunciado aparece como un nuevo riesgo de intervención estatal en el mercado de los medios gráficos”.