No dejó dudas
Santa Fe, por demolición

El origen de todo. La pelota transita custodiada sapientemente bajo los pies de Francisco De Biaggio, en el incontenible avance del scrum de Santa Fe Rugby Club. Desde afuera, Nicolás De Biaggio controla el accionar de su pack y el referee Francisco Pastrana se apresta a cobrar una de las tantas infracciones generadas a partir de la tremenda superioridad impuesta por el vencedor en esta formación.
Foto: Mauricio Garín
Derrotó inobjetablemente a CRAI, por lo que llega de manera inmejorable al partido del sábado venidero ante Duendes, del que surgirá el campeón de la temporada.
César Miño
Con una producción que denotó una serie de virtudes tan irrefutables como efectivas, Santa Fe Rugby Club derrotó a CRAI por un expresivo 39 a 11, adquiriendo de ese modo el derecho de acceder a la última fecha de la Final Four, con la posibilidad directa de pugnar por el título del Regional del Litoral 2010.
Será el sábado venidero, ante Duendes Rugby Club, en el partido que a partir de las 16 protagonizarán en el barrio Las Delicias de Rosario, cerrando un capítulo definitorio que hasta aquí ha sido muy beneficioso para el rugby de la región, atendiendo no sólo a la gran repercusión alcanzada, sino también a las cualidades expresadas -en mayor o menor medida- por sus protagonistas.
Inteligente y letal
Bastó que a los pocos segundos se jugara el primer scrum, para que Santa Fe Rugby Club diera muestras elocuentes de que poseía no solamente los atributos, sino también la convicción necesaria para hacer lo que debía: plantear el partido a partir de la superioridad de sus forwards en esa formación.
Así llegó el primer ensayo, apoyado por Exequiel Milesi, una de las figuras descollantes de un pack que no solo lució en plenitud, sino que bien podría decirse dictó cátedra de cómo puede manejarse un partido a través del scrum -prioritariamente- y del juego agrupado en general.
Por su parte, CRAI se esmeró en no cometer infracciones y en defender lo más ordenadamente posible, lo que literalmente resultó imposible. Por ende, lo único que había que esperar era que el anfitrión se posicionara en “terreno fértil” para sumar y, con tanta paciencia como inteligencia, fuera construyendo su indestructible muralla de juego asociado.
Los tres tries de la primera etapa y el penal acertado por el apertura Benet, fueron “engendrados” a partir situaciones similares, permitiendo que el 24 a 5 del parcial entregara un parámetro bastante exacto de que sería muy difícil modificar el destino final del segundo superclásico de la tarde.
Casi estuvo de más...
El complemento irrumpió con cierto equilibrio en el inicio, lo que insinuó una reacción visitante. Más aún, cuando a través de un excelente y distante drop de Escobar Cello y un penal de Damiani, el marcador se acotó a un “legible” 24 a 11.
Sin embargo, con la serenidad de quien se sabe superior, Santa Fe Rugby Club recuperó protagonismo, manejó el contenido con sapiencia y autoridad, apropiándose definitivamente del control de las acciones, no sólo desde su concepción, sino también hasta el pertinente desarrollo.
Aún con las numerosas variantes introducidas, desde aproximadamente la mitad del segundo tiempo quedó absolutamente claro que no había más nada que discutir. Es más, la única duda era conocer hasta donde se expresaría en materia de guarismos la superioridad alcanzada por un equipo que sin lugar a dudas jugó con la sabiduría y la inteligencia que se requiere para afrontar exitosamente este tipo de exigencias.






