Desagües y un acuerdo oportuno

 

Un convenio firmado días atrás entre el municipio y el Estado nacional permitirá continuar las obras relacionadas con la defensa contra inundaciones de la cuenca Oeste, que abarca los conductos troncales de Derqui, Gorostiaga y calle Entre Ríos; una obra fundamental para la ciudad, que permaneció paralizada durante un año por falta de fondos. Precisamente, en la segunda de las obras mencionadas aún falta ejecutar el 70 por ciento de los trabajos, mientras que resta un 20 % de los correspondientes a Derqui-Gorostiaga.

El acuerdo suscripto implica que la Nación aportará el 80 por ciento de los 11 millones de pesos que faltan para culminar los trabajos, en tanto que la gestión municipal tomará a su cargo el 20 por ciento restante.

La previsión, anunciada en el marco de la firma del acuerdo, es que los desagües estarán terminados a mediados de 2011 -es decir, dentro de un lapso equivalente al que transcurrió desde que su construcción debió ser interrumpida. Con esto se espera lograr una mejora considerable en el escurrimiento del agua, en una amplia zona del centro-oeste de la ciudad.

La vulnerabilidad hídrica es un tema particularmente sensible para los habitantes de esta capital, que soportaron dos inundaciones y padecen -con cada crecida del río o con la eventual acumulación de agua en las calles- el recurrente temor de que la tragedia se repita. Precisamente el objetivo, con obras de estas características, es proporcionar una mayor seguridad frente a un fenómeno hídrico inusual.

El emprendimiento beneficia nada menos que a 40 mil santafesinos, que padecen anegamientos frecuentes y, de esta manera, verán notoriamente mejorada su calidad de vida, además de ganar seguridad para los barrios en los que viven, normalmente afectados de forma severa en caso de un fenómeno climático de cierta intensidad.

Estos desagües forman parte del Plan Director elaborado oportunamente por el Instituto Nacional del Agua y corresponden -tal como informó oportunamente este diario- a dos de las 26 cuencas en que se dividió a la ciudad a ese fin. La realización de ambos se vio malograda en parte por una imprevisión de los términos acordados en agosto de 2007, al no contemplar que la Nación se hiciese cargo de las variaciones de precios.

Superado el inconveniente económico-administrativo, cabe subrayar la importancia de que las cuestiones de jurisdicción e incluso las de corte político- no resulten un impedimento para que los contribuyentes, ajenos a tales menesteres, tengan acceso a obras fundamentales y a mejores condiciones de vida. Se trata en concreto y nada menos- de que la lluvia deje de ser una amenaza.