Unión empujó con los dos “9” y ganó
Las Torres Gemelas
Mientras todos se ilusionan con los goles de la “Chancha” Zárate, el alto Quiroga tiene rendimiento ideal en Santa Fe: tres gritos en tres partidos.
Darío Pignata
Le costó. Le cuesta. Le va a costar. Eso está claro, porque no es fácil armar el rompecabezas con 12 piezas nuevas, máxime si de entrada no se embocan un par de resultados. Por eso Unión apretó el puño, mordió el frío y festejó como nunca anoche en el 15 de Abril los tres puntos en casa ante un mediático Instituto plagado de nombres caros, en el banco con Vivas y en la cancha con refuerzos rutilantes.
Desde el vamos, por esas cuestiones que tiene el fútbol y por los famosos “carteles” que se cuelgan, se instaló una idea: que el Unión de Kudelka sería un equipo utilitario, poco vistoso pero efectivo. Anoche, el prejuicio de ese comentario le ganó a la impronta. Porque Unión se ajustó al mote de “equipo resultadista”: le costó un Perú hacer el gol y le costó toda Sudamérica junta defenderlo sin sufrir hasta la última pelota en la vecindad de Limia.
Hace un año, con nombres desconocidos, Kudelka pisaba López y Planes con su humilde Boca Unidos de Corrientes. Fue, sin poder ganar, uno de los equipos que más superó en juego al Unión del Turco Alí. La pregunta surge sola: si lo pudo lograr con Boca Unidos... ¿por qué no puede Darío hacer que Unión juegue bien a la pelota?
Entremos en el análisis de lo que tenía allá y no tiene acá en el juego de las diferencias. En Corrientes, le sobraba tiempo de trabajo, entendimiento y conocimiento casi de memoria con sus dirigidos. Hoy, esa etapa en Unión está naciendo. Eso tenía allá y no tiene acá.
Al intentar ver qué tiene acá que allá no había, el elemento también juega a favor de lo que Darío logró en Corrientes: la presión, la obligación, la responsabilidad. Si a eso se le suma la seguidilla de derrotas con la que llegaba al partido de anoche, está más que claro por qué se festejó tanto cuando este juez novato en la categoría pitó el final.
¿Qué Unión nace?
Cinco fechas es nada para una temporada larga de 38 capítulos interminables. Desde la táctica, el entrenador dejó en claro que su flexibilidad es total: “Debe ser Alejandro Pérez el que decida retrasarse o adelantarse para ir de defensa zonal a línea de tres. Lo manejamos acorde a las necesidades del partido”. Con jugadores como Avendaño, Cárdenas, Correa y Yacob cuando vuelva, están dadas las condiciones para poder pararse con línea de tres.
Desde la estrategia, la saludable idea pasa por salir a buscar los partidos y aceptar las obligaciones que genera esta camiseta en una divisional de ascenso. Por eso, siempre el enganche y los dos puntas. Hoy, el gran dilema del equipo son los carrileros y el otro “5”. Así como en Corrientes se terminó el tiempo de Pablo Pérez como titular, seguramente, después de lo de anoche llegará el descanso para el zurdo Jorge Velázquez, de bajísimo rendimiento (tanto que se quedó en las duchas).
Con la receta casi natural de probar con dos puntas —Zárate y Quiroga— en una divisional donde la pelota siempre está más cerca de las nubes que del césped, el equipo para tener mayor volumen de juego necesita de Rosales encendido y un socio como doble cinco con el cual poder hablar el mismo idioma. Anoche, lo del cordobés fue más notorio corriendo que jugando. De socios, ni hablar.
Entonces, saber qué Unión quiere Kudelka es relativo. Porque en realidad no es lo que desee sino lo que pueda conseguir acorde al equipo que pudo armar y las circunstancias.
¿Se fabrican carrileros?
Unión carece hoy de sorpresa por las bandas, algo que es indispensable para un equipo que pone dos “9” en la zona de fuego. Si bien sigue lejos de su mejor nivel, el que está más cerca de sacar un centro a la carrera para que Zárate o Quiroga la emboquen es “Tarrito” Pérez.
Cuando el “Turco” Alí se quedó sin el “Coqui” Torres lo “fabricó” a Mauro Maidana y el “Gringo” cumplió más de lo esperado: no dio ventajas en la marca, empujó, llegó al fondo y hasta descubrió el gol. Es una alternativa válida que Kudelka tiene como plan “B”.
Gaitán se mostró ayer como un jugador ordenado y prolijo, mucho mejor por izquierda en el complemento que por derecha en la primera parte. De todos modos, tampoco es para hacer el ida y vuelta en los extremos.
Seguramente el técnico esperaba de Pablo Pérez y Jorge Velázquez otro nivel de agresividad futbolística en estas primeras fechas, algo que ocurrió muy poco hasta acá. Ahora, Darío debe buscar cómo cambiar el plan original.
Los dos puntas
Con Mannara desgarrado y Pirchio en el banco, el entrenador se la jugó con dos puntas de área arriba. Y a pesar de estar en la búsqueda de su mejor forma -física y futbolística-, fue la “Chancha” Zárate, quien hizo el desgaste por los costados del frente de ataque. Si algo sorprende de Quiroga, el más tapado de todos, es la efectividad adentro del área en Santa Fe: tres jugados, tres anotados. Su metro noventa y pico es aprovechado a medias por el equipo porque, cuando Zárate juegue a su lado un par de partidos, Unión sacará más réditos de este binomio.
Lo más claro que dejó el partido de anoche, además de los esperados tres puntos, fue la forma de atacar con los dos “9” de área. Unión -con Mannara descartado- deberá acostumbrarse a las Torres Gemelas de Kudelka: uno, haciendo pesar esos famosos kilos de potencia, y el otro, usando los centímetros que lo hacen el jugador más alto de la divisional. Ahora, hay que encontrar la mejor manera en el mediocampo, para que Zárate-Quiroga vivan cerca del gol.




