Omar Arnaldo Palma

¡Estás igual “Negro”!

El ídolo de Rosario Central se pegó una vuelta por el Presbítero Grella para ver a su querido “Canalla”. Fue un gran jugador de fútbol que marcó diferencia y que obtuvo títulos con los rosarinos y con River. Los sabaleros también tiene un gran recuerdo de él en su corto paso por el Centenario.

 
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Con la rojinegra. En seis meses en Colón se ganó el cariño de los hinchas sabaleros que nunca lo olvidarán. Foto: Archivo El Litoral

Juan Carlos Haberkon

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Paraná (Enviado Especial)

Basta con nombrar al “Negro” Palma para saber quien fue en el ambiente futbolístico. Ídolo en Central y reconocido en Colón, entre otros equipo que le tocó estar. ¡Estás igual “Negro”! le decía la gente en su paso por Paraná y el ex futbolista respondía siempre con una sonrisa.

Omar Palma firmó autógrafos como si fuera jugador actual y recorrió cada medio de comunicación que solicitó su presencia.

—¿Estás trabajando en Rosario Central?

—No, estoy trabajando en el campo que tengo acá (en la provincia de Entre Ríos) y como venía Central me pegué una vuelta.

—¿Cómo hace un jugador profesional para elegir con qué color de camiseta se queda después de semejante trayectoria?

—Cuando llegué del Chaco tenía 10 años y enseguida mi papá me llevó a Central, lugar donde hice todas las inferiores y gran parte de mi carrera como profesional, así que soy hincha de ese club hasta la muerte.

—¿Que te ha dejado el fútbol y cuál fue la cosecha más importante de tu vida como profesional?

—El fútbol me ha dejado grandes satisfacciones en Central, en River, en Colón y también en el exterior. Lo más importante, y que siempre se destaca al final de un ciclo de vida es la cosecha personal, la amistad, el reconocimiento y eso no tiene precio.

—Después de tantos años de trayectoria. ¿Te considerás un ejemplo para la juventud que hace lo mismo que hiciste vos durante años en las canchas?

—Yo jugué hasta los 40 años y sería bueno que se me tome como ejemplo ya que el deportista tiene que llevar una vida sana para poder llegar bien lejos. Humildemente, si lo mío sirvió para algo, me alegro y mucho. Un ejemplo claro es Kily González que recién empezaba cuando yo estaba por dejar en Central.

Colón en el recuerdo

De enero a junio de 1986 pasó a préstamo a Colón. Esto se produjo debido a que el fútbol argentino sufrió una gran reestructuración en sus calendarios, ya que todos los campeonatos organizados por AFA pasaron a disputarse desde junio a fines de mayo (como en los torneos del Hemisferio Norte), a diferencia del sistema del “año calendario” que se venía implementando, en el cual los torneos se jugaban desde fines de enero a mediados de diciembre, con un receso en julio. De esta forma Rosario Central, que había ascendido a Primera en diciembre de 1985, debería esperar seis meses para volver a jugar en el nuevo campeonato de la máxima categoría, por lo que prestó a algunos de sus jugadores para que sigan en ritmo de competencia. Hugo Galloni, Fernando Lanzidei y Hernán Díaz fueron a Los Andes, Jorge Bálbis pasó a Platense, y Palma y Di Leo, fueron prestados a Colón, disputando ambos la segunda parte del Torneo de Primera B de 1986 en el conjunto sabalero.

“En Colón estuve poco tiempo pero el suficiente para hacer una buena cosecha de gente amiga. Tengo grandes recuerdos y me alegra mucho todo lo que creció el club y el lugar que ocupa hoy entre los grandes del país”.

Lejos del fútbol, cerca del campo

En “Negro” Palma está un poco alejado de las canchas porque su principal actividad es el trabajo en el campo. Si bien ya hizo el curso de técnico, el paso siguiente será conformar el grupo de trabajo.

—¿Qué hace Palma en la actualidad?

—Estoy tranquilo trabajando en el campo y tratando de armar el cuerpo técnico para poder dirigir en un futuro inmediato.

—¿Pero el campo no da tranquilidad desde hace un tiempo a esta parte?

—Bueno, eso habrá que hablarlo con Cristina, la presidenta, para que baje las retenciones a la soja... risas.

—Entonces, ¿tu presencia en las canchas tiene un fin determinado?

—Sí, claro. Que se entienda bien, me gusta el fútbol y voy a ver partidos. Pero también volví para empezar a relacionarme con gente del fútbol actual.

—¿Apuntas a Central?

—Sería lo ideal y un sueño. Pero la idea es comenzar a trabajar cuanto antes y dirigir algún equipo que tenga pretensiones.


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Después del retiro.

Luego de su retiro del fútbol, Palma comenzó una carrera política, y se afilió al Partido Justicialista. Hasta 2009, fue presidente comunal de la localidad santafesina de Ibarlucea, en donde fue electo en 2005 por el voto de los ciudadanos.

/// análisis

Peirotén e Ítalo fueron responsables

Enrique Cruz (h)

Rosario Central consiguió en forma brillante y reventando boleterías el ascenso a Primera en 1985. Ese fue el último torneo que se hizo con el año calendario. A partir de 1986, la forma de disputa cambió diametralmente. Se pasó al Nacional B y se incluyeron los equipos del interior. Para eso, hubo un torneo de medio año, que arrancó en febrero y terminó con el Mundial de México en marcha. Los jugadores de Central —que luego formaron la base del equipo que logró el título de campeón de Primera División en 1986-1987— fueron a varios clubes de la B; y a Colón vino el mejor.

En ese entonces, el hombre fuerte del fútbol de Rosario Central era el escribano Víctor Vesco, muy conocido de Ítalo Giménez. El presidente era Joaquín Peirotén. El principal dirigente del fútbol sabalero era Julio González e Ítalo Giménez venía de cumplir un mandato en el que, lamentablemente, se sufrió el descenso en medio de una crisis deportiva y económica de la institución.

Peirotén le pidió a Ítalo que intercediera ante Vesco. Y fue así que llegaron a Santa Fe cuatro jugadores de aquel equipo campeón de Rosario Central. El “Camello” Di Leo (muy buen marcador de punta), Erasmo Doroni (volante central que estaba lesionado), Emilio Eduardo Delgado (un wing izquierdo de condiciones técnicas) y el “Negro” Palma.

En ese equipo, además, estaba Marcelo Bachino, el Tano Di Gregorio, “Quebracho” Gamarra, atajaba Carnevali y jugaba Claudio Gugnali, actual colaborador de Sabella en Estudiantes.

El final de aquella historia no fue buena. Colón le ganó en el Centenario, el domingo en que se inauguró el Mundial de México, a El Porvenir por 3 a 0. Pero Lanús, que empezó más tarde y que suspendió en un momento el partido por algunos minutos, hizo los goles que debía (seis en total) a Almirante Brown. Clasificó Lanús para la fase final y Colón entró a regañadientes entre los clasificados para el Nacional B, evitando lo que hubiese sido un “descenso de categoría”, ya que varios equipos se quedaron a jugar en la B Metropolitana.

Sin embargo y a pesar de ese escandaloso final en el que se vio literalmente perjudicado, Colón se dio el gusto de disfrutar durante varios meses de la categoría de un jugador notable como el “Negro” Palma, al que particularmente vi jugar —en Rosario Central, sobre todo— de “8”, de “5”, de volante por izquierda y de enganche. Algo parecido a lo que ocurría con Cococho Álvarez en aquellos inolvidables años de la década del ‘70 en Colón.