PRODUCTOR DE 6-7-8, TVR Y DURO DE DOMAR

Diego Gvirtz: “Mis programas al Estado le cuestan cero”

José Curiotto

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Desde hace poco más de dos años Diego Gvirtz está en el ojo de una tormenta. Sus programas 6-7-8, Televisión Registrada y Duro de Domar no sólo brindan un apoyo casi irrestricto al gobierno nacional, sino que básicamente se convirtieron en una suerte de vara que semana tras semana analiza y critica a un sector de los m0edios y de la oposición política.

En la mira de estos programas aparecen los medios que el gobierno denomina “hegemónicos” y un grupo de periodistas de renombre que trabajan para dichas empresas.

- ¿Tus productos tienen una raíz político-ideológica o surgen como un buen negocio?

- En realidad mis programas son críticas a los medios. Más allá de tener un posicionamiento cercano al gobierno, las ideas de los programas son previas al kirchnerismo. El primer programa de la productora fue Fútbol Prohibido. El monopolio del fútbol lo tenía Clarin. Y un gobierno que le quita el fútbol a un monopolio privado es un gobierno que está cumpliendo parte de lo que yo planteaba cuando empecé con lo que parecía una utopía.

- Pero el viejo TVR era duro con los medios, sin estar a favor de un gobierno.

- Era difícil estar a favor de los gobiernos que teníamos antes. Era difícil estar a favor de Menem o de la Alianza. Con el duhaldismo uno podía coincidir con ciertas cosas, porque estábamos un país incendiado. Pero en general los gobiernos generaban una sensación más cercana a la antipolítica que a la política. Eran gobiernos que negociaban ideales, utopías, ideas.

- Entonces tu postura es ideológica y de convencimiento, más que una cuestión de negocios.

- Vivimos en un sistema capitalista. Hago programas, me va bien, ganás plata. Y si te va mejor y tenés más audiencia, cuando vas a negociar pedís más plata.

Para plantear el tema económico es bueno saber la verdad. Yo estaba dentro del grupo Clarín y decidí salir y arriesgar todo lo que tenía por un posicionamiento del grupo que para mí no tenía sentido.

Lo más lógico para todo el mundo era que el gobierno durara 10 minutos. Ponerse frente a un grupo como Clarín en la historia argentina no le había dado resultado a ningún gobierno, sobre todo cuando hablamos de un gobierno que venía en caída libre.

- Entonces, vos arriesgaste al dejar Clarín.

- Yo en 2008 renuncio a Canal 13. Si mi motivación fuera exclusivamente económica, no hubiera hecho lo que hice, más allá de que obviamente tengo una motivación económica también.

PPT, mi productora, no tiene un peso de publicidad estatal. No tengo contrato con Télam. Y vos me preguntás si mis ingresos provienen del Estado. La publicidad que tienen los programas la negocian los canales y la mayor parte les queda a canal 7 y canal 9.

Por qué no averiguamos cuánto de publicidad estatal, de Provincia de Buenos Aires, Capital o Santa Fe, tienen en el grupo Clarín. Cuánto tuvo Clarín desde el regreso de la democracia y cuánto nosotros. Y así analicemos en serio el por qué de ciertos cuestionamientos, de dónde llega la información y qué información llega.

- Lo pregunto desde el sentido común... Si alguien alguien hace tres programas exitosos que hablan bien del gobierno, uno supone que hay publicidad del gobierno. Es una pregunta obvia.

- Y hay publicidad del gobierno, pero también hay publicidad privada. Para canal 7, 6-7-8 es más barato que los programas que ocupaban antes ese espacio y que nadie conocía. El canal vende la tanda y recibe mucho más de lo que nos paga a nosotros. Canal 7 gana planta con 6-7-8. De la publicidad total, el 60 ó 70 por ciento es privada y el resto pública.

Al Estado le cuesta cero, porque canal 7 gana plata. Con canal 9 pasa algo parecido. Ninguno de los programas de canal siete gana plata. Las ficciones son más caras. Ninguno de los programa con los que competimos es más barato que 6-7-8. Y por qué se cuestiona 6-7-8.

- Algún error o punto flaco debe tener el gobierno. Pero en tus programas no hay críticas. Entonces aparece la misma sospecha que pesa sobre Clarín, cuando se dice que en ese diario no parecen ver nada positivo en el kirchnerismo.

- La diferencia es que nosotros hacemos un análisis de la Presidenta que es perfecto (se ríe). Es mentira que no hacemos críticas al gobierno. Somos un programa de críticas de medios. Nos dedicamos a criticar a los medios. Y los medios que critican al gobierno son mayoritariamente más importantes en las grillas y audiencias que los otros. Aunque a los otros también los criticamos. La semana pasada criticamos a Horacio Verbistsky o a Tiempo Argentino.

En Buenos Aires hay un sistema de medios que ahora esta cambiando. 6-7-8 aportó mucho al equilibrio. Pero hasta hace dos años, no podías decir nada distinto a lo que proponía Clarín.

- Si algo hay para reconocer es que tus productos de alguna manera desnudaron cómo funcionaba el sistema. Aunque me resulte incómodo hablar todo el tiempo de unos y otros.

- Pero está bueno que haya unos y otros. Lo que pasaba antes era antinatural. Estás vos y yo; y pensamos distinto o en algunas cosas estamos de acuerdo. La diferencia es que nosotros para hacer una critica a TN o a Clarín lo contrastamos con ellos mismos. Eso tiene un valor.

- ¿Te sentís el ideólogo del contrapeso del gobierno para con los medios?

- Yo no me lo planteo así. Soy una persona con 16 años en los medios. Siempre con cierto nivel de coherencia. Hago un programa de televisión que viene cuestionando a los medios hace mucho tiempo. Pero ahora hay un gobierno que también critica a los medios.

- ¿Si el gobierno cambiara mañana su política o si Clarín cambiara su enfoque, tus programas también cambiarían?

- Si la cosa cambiara, sí. Yo no tengo un ensañamiento con nadie. Tengo una búsqueda de la verdad y una crítica del poder que, para mí, está en los medios.