Se inaugura con “In & out”


Ciclo de muestras en la Mantovani

En el histórico edificio de 9 de Julio 1821 se abre hoy una exposición de tres jóvenes artistas.

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Expresiones santafesinas del graffiti se encuentran, por ejemplo, en Entre Ríos entre 4 de Enero y Urquiza.

Fotos: Luis Cetraro

De la redacción de El Litoral

Bajo la curaduría de Gabriel Cimaomo, tres jóvenes graffiteros santafesinos conocidos como SBL, Pargas y Gust, exhiben parte de su producción en la muestra titulada “In & out” hoy, a partir de las 20.30, en el Hall de Exposiciones del edificio histórico de la Escuela Provincial de Artes Visuales Juan Mantovani, ubicada en 9 de Julio 1821.

Es el mismo curador de la exposición quien sostiene que el uso del esténcil como medio para plasmar en las calles un mensaje de contenido político cobra especial relevancia en París, en la segunda mitad de los años 60. Sin embargo, no es hasta mediados de los ‘90, cuando el arte urbano o arte callejero (traducción de la expresión original street art) se impone en la escena del arte contemporáneo para describir el trabajo de un conjunto heterogéneo de artistas, en su inmensa mayoría autodidactas, que fueron desarrollando un modo de expresión particular mediante el uso de diversas técnicas (plantillas, posters, pegatinas, graffitis...).

En Latinoamérica el fenómeno ha cobrado dimensiones insospechadas colocando en la actualidad a algunas de nuestras ciudades entre las más destacadas del mundo. Además de la controvertida incorporación del arte callejero en la 29º y última edición de la Bienal de San Pablo, septiembre y octubre de 2010 fueron testigos de la I Bienal Internacional de Graffiti y Artes con sede en el Museo MuBe de la misma ciudad. Bajo la curaduría de Fabio Ribeiro, reconocido graffer cuya producción es exhibida hace tiempo en grandes museos, se llevó a cabo este ya histórico evento llamado “Graffiti Fine Art”.

A medida que fue creciendo el prestigio de los pintores urbanos, la capital de nuestro país también ha ido ganando un lugar entre las ciudades que mejor entienden este fenómeno artístico. Las paredes porteñas dan cuenta de uno de los movimientos de street art más activos de América Latina. Tanto del nuevo como del viejo continente llegan artistas para convertir muros grises en un museo al aire libre. Sin esperar nada a cambio, trabajan en equipo con sus pares de nuestro país, que viajan cada año para mostrar su trabajo en galerías y festivales del exterior.

Color, forma y tipografía

Cimaomo continúa destacando que así los graffitis evolucionaron de la escritura simple a un proceso análogo al del diseño, donde cobra suma importancia el color y la forma como también la tipografía. En la era de la comunicación y la imagen los jóvenes artistas callejeros adoptan de hecho una dinámica que implica investigar, analizar, bocetar, diagramar para finalmente realizar su proyecto. De su ejecución directa y espontánea en el muro el graffiti pasó a regirse por una lógica que va desde la concepción de la idea a la resolución del mensaje, la forma y su capacidad de impacto.

Lo cierto es que la capital de nuestro país se ha ido convirtiendo en uno de los puntos de referencia del street art a nivel mundial, como lo demuestran las notas realizadas al respecto por la BBC, The Washington Post, The New York Times o The Independent, entre otros importantes medios.

Tal como lo demuestra el devenir histórico, cada época aporta nuevas formas de expresión, muchas de ellas en principio resistidas pero que, en la medida que reflejan la sensibilidad artística siempre mutante de su tiempo y aportan nuevas técnicas a las ya consagradas, logran inscribirse en los anales de la historia del arte.

Al apropiarse mediante sus pinturas de espacios muy transitados o de visibilidad masiva, los artistas urbanos buscan sorprender a los espectadores casuales. La calle, los espacios públicos, la tierra de todos y de nadie constituye el circuito alternativo definido, en principio por estos artistas empeñados en dejar su huella. Sin embargo hoy vuelven a sorprendernos ya que gracias a la fuerza expresiva, vanguardista y transgresora de sus intervenciones, atraen la atención de la academia.

Más adelante, Gabriel Cimaomo hace hincapié en resaltar que los tiempos cambian y en el nuevo contexto el anonimato de los artistas callejeros se ha relativizado. Los artistas urbanos comparten sus trabajos en páginas web, blogs y redes sociales. En la actualidad ya son muchos los que, lejos de pintar y salir corriendo, llegan incluso a firmar su obra con una cuenta de correo electrónico.

En Santa Fe

También en la escena local el arte urbano tiene su historia. La década de los ‘80 fue testigo de la aparición de diversos grupos que desde el anonimato que imponía el contexto social y político tomaron las calles de nuestra ciudad. Basta recordar los nombres de colectivos como M.A.L (Movimiento a la libertad), Los V 7, La Yorona, Cushito Cushilo, la constitución de Frega, el Frente de Graffiteros Auténticos y, por supuesto las osadas intervenciones de Los de la Nuca, quienes plasmaban sus mensajes en instituciones educativas, religiosas, comisarías y patrulleros como espacios preferenciales para cumplir con uno de sus objetivos principales: vulnerar los sistemas de seguridad.

En los últimos años el arte urbano ha ganado presencia en distintos espacios de nuestra ciudad. Desde su incorporación en las bienales de arte joven a la participación en eventos artísticos y recreativos, como también en muestras colectivas, las expresiones propias del street art están cada vez más presentes entre las manifestaciones artísticas ya consagradas.

De la cantidad creciente de tags que podemos reconocer en nuestras calles tres de ellos representan las firmas de quienes participan en esta oportunidad de “In & out”. El nombre elegido intencionalmente en inglés para esta muestra pretende reflejar la dimensión global que ha cobrado el street art en los últimos años al tiempo que acentuar la fuerza de impacto que distingue a esta modalidad artística.

“Adentro y afuera” -traducción del título- aparece como una alternativa superadora frente a las opiniones más intransigentes respecto al lugar social y culturalmente asignado a este tipo de expresiones. Denota lo uno y lo otro y connota nuestra apertura como comunidad artística muchos de cuyos miembros más destacados se distinguieron no sólo por su talento sino también por cuestionar los usos y costumbres de su tiempo y hacer caso omiso de los convencionalismos.

Y puesto que todo texto se lee en contexto, no resulta menor que esta muestra se realice en el Hall de Exposiciones de la Escuela de Artes Visuales, emblemática institución por cuyos claustros han pasado docentes y estudiantes que llegaron a destacarse en el mundo del arte. Titulados o idóneos, académicos o autodidactas esta casa de altos estudios ha abierto sus puertas a todos los artistas que pudieran dar cuenta de su interés por compartir un ámbito creativo que propicia el intercambio y la integración de diversas propuestas artísticas y culturales. Esta muestra, la primera del ciclo, se inscribe en esta línea en la medida que propone tender un puente entre el adentro y el afuera, entre el arte callejero y la academia.

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