Un proyecto de carácter nacional
Un proyecto de carácter nacional
Científicos buscan mejorar las posibilidades del girasol
Se trata de una iniciativa público-privada. El punto más innovador fue la obtención y análisis del “chip” de la oleaginosa.

Ocho grupos de profesionales, en distintos lugares del país, trabajan para conocer más este cultivo y potenciarlo. Pusieron en común los resultados en dos jornadas realizadas en el Conicet.
Foto: Amancio Alem
Teresa Pandolfo
Fuente: Instituto de Agrobiotecnología
Santa Fe fue sede en esta semana de una reunión de los científicos que llevan adelante el Proyecto Nacional Girasol a dos años de haberse iniciado. Las deliberaciones, en las que se analizaron los avances en las investigaciones, se desarrollaron en la sede del Conicet en el predio del Parque Tecnológico Litoral-Centro.
Concurrieron todos los integrantes de los grupos responsables de cada subproyecto; el director del Foncyt-Mincyt, Lic. Carlos Cassanello, y la directora de evaluación de proyectos, Dra. Marina Marzocca. Asimismo, fue invitado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, el Dr. Erich Grotewold, de la Universidad de Ohio, Estados Unidos.
En las jornadas de trabajo se discutieron los logros y dificultades encontradas en el proyecto con las distintas visiones de ingenieros agrónomos, fisiólogos vegetales y biólogos moleculares.
El grado de avance en los objetivos propuestos fue significativo y se estableció un consenso en que la obtención y análisis del chip de girasol es el punto más innovador que consolida la red.
En cuanto a la continuación del proyecto y de la existencia de la red así como de su fortalecimiento, las autoridades del Mincyt enfatizaron la necesidad de fortalecer la interacción con el sector productivo para la continuación.
Cómo surge
La doctora Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, explicó a este diario que en 2006 la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica llamó a concurso de Ideas-Proyecto en áreas estratégicas.
Los concursantes debían ser consorcios público-privados que se plantearan objetivos comunes dentro de áreas temáticas que el Ministerio de Ciencia determinó como estratégicas para nuestro país. Entre estas áreas estaba “Competitividad y diversificación sustentable de la producción argentina”, en la cual se encuadraba el proyecto girasol.
Chan relata que varios grupos de investigación que “ya venían interaccionado en redes similares se asociaron entre sí, con algunas empresas de producción de semillas y con el Instituto Nacional de Semillas (Inase) para generar una Idea-Proyecto sobre el cultivo de girasol, que fue seleccionada junto con otras nueve en 2007 para ser financiada”. Por motivos administrativos, el proyecto comenzó recién a principios de mayo de 2009.
El título del proyecto fue “Caracterización genómica funcional de girasol para su mejoramiento en características de tolerancia a estreses bióticos y abióticos así como producción y calidad de aceite utilizando herramientas moleculares”.
El consorcio actualmente está conformado por ocho grupos de trabajo (ver lista). Los adoptantes de los resultados son el Instituto Nacional de Semilla y la empresa Advanta Semillas con sede en Balcarce.
La propuesta
Se propone que la genómica funcional y la caracterización molecular de genes relacionados con características de interés productivo sirvan para acelerar significativamente el mejoramiento asistido por biotecnología y mejorar su competitividad en agroecosistemas sometidos a estreses bióticos y abióticos, así como su adaptación a nuevos métodos de siembra (intersiembra y siembra directa).
La científica aclara que si bien este proyecto se propone como fin primario trabajar la biotecnología de la resistencia a estreses bióticos y abióticos, los desarrollos tendrán aplicación en otros objetivos de interés para el mejoramiento.
Es decir, otro propósito es conformar una red multidisciplinaria de capacidades en el uso de biotecnologías emergentes de los nuevos desarrollos moleculares que contribuya a incrementar la competitividad y sustentabilidad de la cadena de valor del girasol.
La transferencia tecnológica se consolidará en la medida en que los desarrollos logrados en este proyecto atenderán las demandas de los distintos actores que componen la cadena de valor como productores, semilleras, organismos estatales de control (Inase, industrias aceitera, nutracéutica, alimentaria y exportadores.
La Dra. Chan subrayó, entonces, que “otro de los objetivos de este proyecto es generar los ámbitos que contribuyan al fortalecimiento de las interacciones entre el sector científico y el resto de los sectores participantes, como canal de retroalimentación entre las partes”.
Potencialidad
La Argentina es el primer exportador mundial de aceite de girasol y según dato provisorios del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación, en la última campaña 2010/ 2011, se cosecharon 1.741.480 hectáreas de esta oleaginosa y se alcanzó una producción de 3.339.165 toneladas. Una parte de la producción va para grano y otra para aceites que se exportan a granel.
Chan explica que nuevas reglamentaciones sobre etiquetado de productos elaborados con aceites hidrogenados crean expectativas de mayor demanda de girasoles alto oleico cuyo mercado está creciendo y el actual sobreprecio hace interesante su siembra. En la última campaña, fue sembrado un total de 160.000 ha con girasol del tipo alto oleico.
El cultivo tiene un enorme potencial de diversificación productiva en los nuevos tipos de agricultura (siembra directa, intersiembra, frontera agrícola) si se incorpora biotecnología en su mejoramiento, dado que está relativamente atrasado en comparación con la soja..
Grupos intervinientes
Conforman el consorcio los siguientes grupos de científicos:
Grupo liderado por la Dra. Laura de la Canal, del Instituto de Investigaciones Biológicas de dependencia mixta Conicet y Universidad Nacional de Mar del Plata.
Grupo liderado por los Drs. Miguel Angel Cantamutto y Mónica Poverene, de la Universidad Nacional del Sur, y el Dr. Daniel Álvarez, del Inta estación Manfredi.
Grupo liderado por el Dr. Luis Aguirrezábal, de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Inta, estación Balcarce, y la Dra. Edith Taleisnik, del Instituto de Fisiología Vegetal, del Inta estación Córdoba.
Grupo liderado por el Dr. Guillermo Dosio, del Inta estación Balcarce, y la Dra. Ruth Heinz, del Instituto de Biotecnología del Inta estación Castelar.
Grupo liderado por los Dres. Guillermina Abdala y Sergio Alemano de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
Grupo liderado por el Dr. Alberto Escande, del Inta estación Balcarce, y la Dra. Norma Paniego, del Instituto de Biotecnología del Inta estación Castelar.
Grupo liderado por el Dr. Esteban Hopp y las Dras. Ruth Heinz y Norma Paniego, del Instituto de Biotecnología del Inta estación Castelar.
Grupo liderado por las Dras. Raquel Chan y Karina Ribichich, del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral de dependencia mixta Conicet-Universidad Nacional del Litoral.
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Un proyecto de carácter nacional

A este cultivo se le asigna un futuro promisorio. Foto: Archivo/El Litoral
El chip de girasol
“Si se hace una analogía con el chip de un teléfono celular, el chip de girasol es un objeto pequeñísimo en el cual se imprimen en forma ordenada secuencias que corresponden a todos los genes conocidos de este cultivo”, explica la Dra. Raquel Chan.
A pesar de la importancia del cultivo todavía no se conoce el genoma de esta especie y por lo tanto tampoco la cantidad de genes que tiene. En otras especies de las cuales se conoce el genoma el número de genes varía de 25.000 a 50.000. Los estudios parciales hechos en girasol permitieron diseñar secuencias que representan unos 40.000 genes aunque éstos no sean la totalidad de los existentes.
Cuando se enfrenta ese chip (del cual se imprimen múltiples copias) se puede ver en un solo experimento cuáles son los genes que participan en un proceso dado. A modo de ejemplo si se quiere estudiar cuáles genes son importantes en la respuesta a una enfermedad de la planta, se enfrenta el chip con muestras de ARN de plantas no atacadas y atacadas. La comparación permite ver las diferencias y esas diferencias pueden ser utilizadas para experimentos futuros en los cuales se determine que ciertos genes pueden ser marcadores moleculares de la resistencia a esa enfermedad.
Esta tecnología desarrollada por primera vez para este cultivo permitirá avanzar mucho más rápido en las técnicas de mejoramiento frente a enfermedades y estreses no biológicos del girasol así como en su productividad.
En un futuro cercano, la información acerca del chip será puesta en el dominio público para que pueda ser utilizada por investigadores y mejoradores de todo el mundo.
El diseño del chip se hizo en colaboración con un grupo español y desde el PAE girasol y fueron las responsables las Dras. Paula Fernandez y Norma Paniego del Instituto de Biotecnología del Inta, estación Castelar.
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Productos del proyecto
Chip de ADN representando los 36.000 unigenes disponibles en bases de datos para su aplicación a la caracterización de distintos caracteres de importancia para el girasol.
Genes molecularmente caracterizados que ameritan ser patentados.
Marcadores moleculares funcionales aptos para su uso en el mejoramiento, caracterización de diversidad genética y funcional así como para genotipificación (control de calidad genética)
Germoplasma caracterizado y líneas avanzadas mejoradas.
Servicios biotecnológicos especializados basados en la adaptación al cultivo de girasol de tecnologías postgenómicas de gran necesidad y demanda mundial, como sería el caso del primer chip de ADN de girasol.
Formación de recursos humanos de grado y postgrado capacitados en estudios bioquímico-moleculares de girasol. La iniciativa ha contribuido a generar una masa crítica que permita abordar proyectos de mayor envergadura.