El debate por la Constitución

Por su propia naturaleza, toda discusión sobre una reforma constitucional -al menos, en la medida en que ésta no esté focalizada en un punto único y excluyente, como podría ser el caso de la reelección- abarca diversos aspectos y factores. Por un lado, en lo que hace específicamente a cada uno de los temas a ser abordados. Por el otro, por la conjunción o contraposición de intereses políticos que resulten involucrados. Y finalmente, por el ánimo de la sociedad al respecto.

Tribuna política

Volvió la escribanía, versión Express

El Congreso se dispone a aprobar un combo tributario que amplía la discrecionalidad de la presidenta y de su brazo impositivo, Ricardo Echegaray. ¿Estamos en buenas manos?

Las nuevas batallas

Las mesas de fin de año tienen un toque especial. Son más ruidosas, el café es desplazado por el liso o la copa de vino, abundan los brindis y los juramentos eternos de amistad. Lo que no cambia es la costumbre de hablar de política. Costumbre o vicio. Ganas de discutir, de ponerse en contra sin saber de qué se está hablando, de ponerse en contra por el simple gusto de discutir. A Unamuno, gran habitué de la mesa de café, se le atribuye la anécdota de haber llegado a una mesa de amigos y decir: “No sé de lo que estais hablando, pero desde ya me opongo”.

Con la lengua afeitada

El sábado pasado juró por un nuevo período de gobierno la Presidente Cristina Fernández de Kichner. Pienso que quienes no la votaron (mos) tendrán que admitir que ganar una elección con el 54% de los votos, luego de un pésimo inicio de la gestión tiene que tener sus razones. Si bien le he criticado su poca adicción a las normas republicanas, su falta de preocupación por la corrupción, la ausencia de un claro de desvelo por la seguridad y su personalismo exacerbado, se deberá reconocer que algunas cosas buenas tiene que haber hecho. Tal vez no con los mejores procedimientos y seguramente con muchas contradicciones, su mensaje y su accionar sobre la mejora de la distribución de los ingresos y el apoyo al desarrollo productivo y tecnológico, para mencionar algunos hechos, ha impactado a una mayoría notable de la población y ello no admite discusión. Ha llegado la hora de que la oposición, que hasta ahora sólo ha mostrado indecorosos resultados, aproveche los próximos cuatro años para reflexionar. Tendrá tres enormes tareas por delante: la primera es encontrar un líder con ideas y con carisma que no le será fácil, la segunda es diseñar un proyecto alternativo y mejor del que está en vigencia, cosa que durante más de dos períodos presidenciales no ha logrado y la tercera, con pocos medios a su alcance, tendrá que demostrar que es capaz de ejercer el poder y gobernar, materia en la cual la historia no la ayuda. U opta por la positiva sin más excusas o seremos testigos de un nuevo fracaso, lamentos y reproches dentro de un tiempo que es muy breve para todo lo que debería hacer.

Al margen de la crónica

A la hora de elegir monitor

A la hora de elegir un nuevo monitor para su computadora, lo primero a tener en cuenta es el uso que se le quiere dar. Las pantallas suelen ofrecer la misma calidad en casi todas las marcas, pero hay diferencias de fabricación, tipo y número de conexiones, accesorios y servicios. A quien pase un promedio de tres horas ante la computadora le bastará un monitor normal, señala Horst Strobender, gerente de producción de Samsung. Entre éstos se hallan los monitores de cristal líquido con tecnología TN (Twisted Nematic), que “hoy son tan buenos, que en realidad no se necesita más. Con ellos basta y sobra”.

LLEGAN CARTAS