Un 19 de diciembre, Unión jugaba la final del Nacional...
Un 19 de diciembre, Unión jugaba la final del Nacional...
¿Cómo no recordar a este equipo?
Hoy, hace exactamente 32 años, Unión se acercaba como nunca a ser el campeón del fútbol argentino. En un 15 de Abril donde no entraba un alfiler, enfrentaba a River. Inolvidable.

De la Redacción de El Litoral
Los avatares diarios y la vorágine impiden que el recuerdo tenga el espacio que se merece. Pero en este final del 2011, bien vale la pena —tratándose de un año tan importante para Unión— mencionar qué era lo que ocurría un día como hoy, 19 de diciembre, pero de 1979.
El hincha de Unión tendrá que discernir si este 2011 fue mejor que 1979, cuando Unión fue subcampeón del Nacional, o si el recuerdo más lindo debe situarse definitivamente en 1989, cuando le gana la final por el ascenso a su rival de todos los tiempos. Esa será cuestión de los hinchas y mucho tiene que ver la pasión, el sentimiento y los dictados del corazón.
De todos modos, ese 19 de diciembre de 1979 se escribió una página gloriosa. Nunca se estuvo tan cerca de ser campeón del fútbol argentino. Y esa muy calurosa noche de miércoles, con un estadio abarrotado de espectadores, Unión daba una sorpresa poniéndose en ventaja con un gol de tiro libre de Carlos Santos Mazzoni, aunque unos minutos después, el Beto Alonso aprovechó una pelota que bajó de cabeza el “Nene” Commisso y convirtió el 1 a 1 definitivo.
No hay que recurrir a los archivos para acordarse de las formaciones de los equipos. El de Unión, que dirigía el Gringo Volken, se recitaba de memoria: Pumpido; Hugo López, Mazzoni, Cárdenas y Regenhardt; Mario Alberto, Telch, Pitarch y Ribeca; Paz y Alí. No había demasiado para buscar variantes. Estaba, entre otros, un juvenil Eduardo Sánchez en el banco, al que Volken iba mechando de a poco. Pumpido estaba en un gran momento, la dupla de centrales era sólida, Hugo López apuntaba a ser uno de los mejores “4” del país (luego fue a Vélez), Alberto era el equilibrio de un mediocampo con un Telch que lo sabía todo y ordenaba, además de jugar, más Pitarch y Ribeca para armar juego y la eficacia goleadora de Alí.
En River, Fillol era el arquero (venía de ser campeón mundial el año anterior); Saporiti, Pavoni, Passarella y Héctor López jugaban en el fondo; Jota Jota, Merlo y Alonso el mediocampo; Pedro González, Luque y Commisso los delanteros.
La revancha se jugó cuatro días después, el 23 en la cancha de River. Ese partido terminó 0 a 0 y fue el día en que Stelhick marró una situación propicia (tapó Fillol un mano a mano sobre el final). River fue campeón por una absurda reglamentación: los goles de visitante valían doble...