ESTE FIN DE SEMANA

La Redonda y el Molino celebraron su primer año

El sábado y domingo los dos espacios recuperados festejaron su primer aniversario. Hubo magia, color, mucha emoción y sorpresas para los invitados.

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“Cuando nacen los chicos se habla de alumbramiento, de dar luz, y esto es así en todas las culturas: desde su nacimiento, la luz acompaña a ese niño luego grande. Y pensamos que La Redonda también tiene que tener esa luz”, dijo Chiqui González.

De la Redacción de El Litoral

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Anoche, y desafiando el calor de la aún primavera santafesina, el patio de La Redonda, Arte y Vida Cotidiana, se llenó de kermesse, baile de club de los ‘70, farolitos de papel y fiesta. El motivo: el primer aniversario de la recuperación del otrora taller de trenes y que luego estuviera abandonado por décadas.

Con la presencia de la ministra de Innovación y Cultura, Chiqui González; el vicegobernador Jorge Henn y el intendente José Corral, entre otros funcionarios provinciales y municipales, el festejo tuvo un momento emotivo con estrellitas encendidas para pedir los deseos de fin de año.

Fue la titular de Innovación y Cultura la única oradora de la noche. Convocó a “estar todos más juntos que nunca en esta celebración del primer aniversario de La Redonda. Los invito a encender sus estrellitas para dar luz a este festejo”.

Chiqui González relató que “cuando nacen los chicos se habla de alumbramiento, de dar luz, y esto es así en todas las culturas: desde su nacimiento, la luz acompaña a ese niño luego grande. Y pensamos que La Redonda también tiene que tener esa luz”. Luego, la ministra invitó a los asistentes a cantar entre todos el feliz cumpleaños y casi un millar de voces entonaron las estrofas de la tradicional canción.

Finalmente, la funcionaria agradeció a la ciudadanía toda por “dejarnos entrar en sus vidas desde este espacio público que es de todos; gracias a los coordinadores de La Redonda, gracias a los vecinos y vecinas por ser amigos de la casa y, en particular, gracias a la directora de este maravilloso lugar, Rocío Paladini”.

El aplauso dio paso a una treintena de coordinadores quienes, ataviados con pelucas afro, entraron con bandejas gigantes cargadas de cañoncitos de dulce de leche. Había llegado el momento de la anunciada torta loca y nadie se quedó con las ganas. Las bandejas-discos de vinilo fueron girando por las mesas al ritmo de la música, las manos iban sirviéndose y un nutrido grupo de bailarines caracterizados al estilo de los ‘70 bailaba sin parar.

El escenario recibió entonces al mítico grupo Katunga, que también celebraba 40 años con la música. Los temas “Por una Negrita”; “El que no baila es un aburrido”; “Palo Bonito” y “Mirá para arriba, mirá para abajo” despertaron la euforia de chicos y grandes, que no dudaron en levantarse de las sillas y entregarse al baile. Le siguieron “El tutá tutá” (Auténticos Decadentes); “Me lo dijo una gitana”; “el Negro no puede” y “La vida es un carnaval” (Celia Cruz).

A medida que avanzaba la noche, los invitados recibían como sorpresita -infaltable en todo cumpleaños- un CD con hits bailables de los años ‘70 que, con toda la estética del momento, tiene aspecto de vinilo. No faltó ningún detalle.

Fábrica de sueños

El sábado, en tanto, fue el turno de El Molino Fábrica Cultural, que también cumplió un año de vida y lo celebró con una fiesta para tirar la casa por la ventana, con música, baile y espectáculos en vivo. Estuvieron presentes el flamante gobernador Antonio Bonfatti, el vicegobernador Jorge Henn y la ministra de Innovación y Cultura, Ma. de los Ángeles González.

Los motivos no faltaban para invitar a la fiesta: la recuperación del espacio, la construcción de la Fábrica Cultural, el redescubrimiento de los materiales y cosas de todos los días, hechos con las propias manos y con ayuda de los amigos.

Un año donde hubo música, teatro y humor; un año apto para todo juego y todo hacer; un año de papelón, de pecosa y afecto; que mereció un baile a todo trapo para todo el barrio y más.

El patio de los paraboloides se vistió de fiesta: la gente vestida de blanco, tal cual rezaba la consigna en la invitación, se iba acercando al gran festejo y eran recibidos por Tuti el payaso y la contagiosa música de la “Banda de Circo” de la Familia Sarrasani. Luego desfilaron por el lugar los hacedores de la Fábrica Cultural, los coordinadores de “El Molino”, al ritmo de la melodía circense y los aplausos de la gente.

Más tarde, el gobernador Antonio Bonfatti, resaltó la importancia de El Molino como una fábrica de la cultura: “Un espacio, donde los chicos pueden hacer cosas con sus propias manos, donde pueden soñar y crear (...) Un espacio de integración, un espacio donde aprendemos jugando, donde aprendemos que las manos pueden transformar cosas”.

Uno de los momentos más emocionantes de la noche fue cuando la ministra Chiqui González invitó a los presentes a servirse pequeñas tortas que los coordinadores repartían y a cantar el feliz cumpleaños. Chiqui González citó a Enrique Santos Discépolo: “Presentir es pensar antes con el corazón”, y con esa frase instó a todos a cerrar los ojos y pedir un deseo grande para el mundo, un deseo para todos los que viven en la ciudad y un deseo para uno mismo, “porque algo de todo eso se cumple en este lugar. Si no, miren este espacio que cumple un año, es un sueño y es posible”.

Luego el grupo Impulsos de danzas circulares, coordinado por Marcelo Fainman y Marisa Jortack, realizó una perfomance, para dar lugar posteriormente, a “Una Cimarrona Fanfarria”, con una propuesta a base de salsa, mambo, polca, reggae y funky.

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En el Molino, la ministra junto al gobernador y vice. Chiqui González instó a todos a cerrar los ojos y pedir un deseo grande para el mundo, un deseo para todos los que viven en la ciudad y un deseo para uno mismo, “porque algo de todo eso se cumple en este lugar”.

Foto: GENTILEZA PRODUCCIÓN

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Con estrellitas y linternas, un millar de invitados se sumó al festejo y cantaron entre todos el feliz cumpleaños.

Fotos: MAURICIO GARIN