Cosquín Rock 2012

En memoria del Flaco

El genial Charly García

 

 

El genial Charly García

ofreció también su homenaje a uno de los músicos más grandes de la historia musical de la Argentina.

Foto: Télam

 

 

 

Ignacio Andrés Amarillo

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La primera velada del Cosquín Rock estuvo inevitablemente marcada por el reciente fallecimiento de Luis Alberto Spinetta, lo cual se plasmó en diferentes actitudes de homenaje, teniendo en cuenta con varios de los números centrales de la jornada, en la que los que se animaron a recorrer el largo trayecto serrano que conduce al Aeródromo de Santa María de Punilla (una caminata digna de Parrado y Canesa en su búsqueda de salvataje).

Luego de una apertura a cargo de las poderosas propuestas de Eruca Sativa y Jauría, Massacre hizo su paso por el escenario. El vocalista y referente Wallas quiso dejar en claro su homenaje al fallecido músico, vistiendo una remera de Pescado Rabioso en su voluminosa figura, e interpretando “Ana no duerme”. Por supuesto, no faltaron “Plan B (Anhelo de satisfacción)” y el cierre con “La reina de Marte”.

En el nombre del padre

La presentación de Illya Kuryaki & The Valderramas generó una doble expectativa. A la reunión del dúo se sumó la intriga en torno al duelo de Dante Spinetta tras la reciente muerte de su padre. De todos modos, el artista decidió que “el show debe continuar”, junto a su compañero Emmanuel Horvilleur, y así propusieron un show potente, con clásicos y algunas canciones nuevas, con Matías Rada (hijo de Rubén) en la guitarra.

Así, eligieron “Chaco” para abrir el set, siguiendo con “Jaguar House”, “Jugo”; “Expedición al Klama Hama”, en el que se adueñaron del escenario como siempre, aunque Dante se mantuvo siempre algo distante y con gafas oscuras.

Tras hacer una de sus canciones nuevas, saludaron al “planeta Córdoba” y sus enviados (el público). Ante el “Flaco, Flaco”, un emocionado Dante expresó: “Gracias loco, mi viejo, está acá hoy. A seguir celebrando la vida”.

“El que no baila es policía” agregó, para arrancar con “Jennifer del Estero”, otra clara muestra de su fusión hip hop-disco-funk, con imágenes de esa estética en las pantallas. Luego vendría “Coolo”, para dar paso a “Virgen de riña” con Emmanuel en la guitarra acústica y Dante en la eléctrica, con un gran solo.

“Gracias loco, gracias papá”. Este tema lo tocábamos con mi viejo”, dijo el joven Spinetta, antes de arrancar “Mi Chevy”. “Papá te amo”, fue la frase que antecedió a un versión de “Post Crucifixión”, el clásico de Pescado Rabioso, con imágenes del Flaco en las pantallas. Tras el abrazo del dúo, vino la despedida con “Remisero”.

Hojas en el viento

Calle 13 sabe claramente calentar los escenarios, de la mano de su ajustada y numerosa banda, encabezada por Eduardo “Visitante” Cabra Martínez, la fuerza escénica de René “Residente” Pérez Joglar, y el “glamour guarro” de Ileana “PG-13” Cabra Joglar.

Los boricuas arrancaron el set sin prolegómenos, con “Calma pueblo”, seguida por “El baile de los pobres”. “El Visitante está en la casa, la PG-13 está en la casa, los presentó René.

Siguieron “No hay nadie como tú” y “Vamo’ a portarnos mal”, tras lo cual el dúo ató frente al escenario una bandera que le pasaron, con la leyenda “El Famatina no se toca”. Cuando René se sacó la musculosa, se vio que en la espalda tenía escrito “Todas las hojas son del viento”, título de un clásico spinetteano; a continuación invitaron a Kiuge Hayashida, el chileno guitarrista de Charly García, que interpretó esa canción junto a Ileana.

La chica tuvo la tarea de abrir “P’al norte”, al que le siguió “La bala”, dedicado a Mariano Ferreyra y a Facundo Cabral, y con una con referencia al asesino del fotógrafo francés. “El problema es la educación”, dijo René:“los chamaquitos tienen que ir a la cabrona escuela para que el gobierno no los coja de estúpidos”.

Tras la “Cumbia de los aburridos”, pasó un tema que “suelen tocar en la familia”, y luego “Tango del pecado”. “Gracias por la bandera (argentino-portorriqueña), necesitamos de los argentinos para que Puerto Rico algún día sea independiente”. Con alusiones a Mercedes Sosa y sus viajes por el continente, y elogios a la cultura argentina, el vocalista introdujo “Latinoamérica”. La despedida fue con “Fiesta de locos”.

Intermezzo: duelo barrial

Después del terremoto boricua, al escenario principal se subió Las Pastillas del Abuelo, lo que resultó raro: tanto la presencia de los liderados por Pity Fernández en ese lugar de la grilla como su ausencia en el escenario secundario temático, donde hubiese calzado perfecto.

Mientras tocaba esta agrupación, muchos prefirieron sentarse a descansar, mientras Casi Justicia Social (ex Callejeros) hacía explotar ese espacio secundario). El grupo encabezado por Patricio Rogelio Santos Fontanet y Cristian Torrejón atrajo a numerosos espectadores, que aportaron el ritual de los cánticos y las banderas. Su show contó con la participación de Hugo Lobo de Dancing Mood en la trompeta, y su aporte a la causa del día fue la rara dedicatoria de “Una nueva noche fría” a Luis Alberto Spinetta.

El patriarca

El plato fuerte de la noche fue obviamente Charly García. Tras un video con imágenes y sonidos de sus distintas etapas y bandas, y un audio grabado por Graciela Borges, el “Say No More” salió a escena al frente de The Prostitution (todos uniformados con un saco largo color caqui y el brazalete SNM), su “pequeña orquesta”, arrancando con “Rezo por vos”, tema que compuso junto a l homenajeado de la velada, con imágenes de ambos juntos.

Siguieron “Instituciones” y “Rock and roll Yo”. “¿Hola Córdoba, todo bien?”, fue el saludo antes de “Cerca de la revolución”. “Acá falta algo; no quiero hablar mucho, pero se puede ser feliz con ese sentimiento, bueno, ustedes saben; siga la joda”, dijo el bicolor, antes de entrarle a “Canción de 2x3”.

A continuación pasarían “La grasa de las capitales”, “Tango en segunda”, “El amor espera”, “Canción de Alicia en el país” y “Asesíname”. Esta es la banda del Say No More” bramó la multitud. Esa tanda terminó con “Demoliendo hoteles”.

Tras un intervalo con imágenes de “Un perro andaluz”, el filme de Salvador Dalì y Luis Buñuel, arrancó un nuevo set con “Popotitos”, “Vía muerta”, “No llores por mí, Argentina”, “Yendo de la cama al living”, “Llorando en el espejo” y “No soy un extraño”.

Un par de canciones màs y cada uno a su vida: “Yo a la mía de rockstar, ustedes a la suya de fans”; disparó el artista, antes de “Me siento mucho mejor” y decir “Luis Alberto Spinetta, fue uno de mis mejores amigos y sin duda el mejor de todos”.

“Piano bar” cerró el set, tras lo cual se escuchó la grabación del Himno Nacional. De todos modos, estaban previstos tres bises más: “Eiti Leda”, “Hablando a tu corazón” y “Canción para mi muerte”. Ahí sí sería la despedida definitiva, y el principio de otra peregrinación, en busca del transporte que lleve por las rutas argentinas.