Colón se suma a la lista de equipos eliminados en la Copa Argentina por uno de menor nivel...

El problema y la solución están en el vestuario

El problema y la solución están en el vestuario

“Fulbito” intrascendente. El Tano Gracián intenta enganchar ante la marca de dos jugadores de Sarmiento y la atenta mirada de los técnicos Lippi y Sensini.

Foto: Agencia Rosario

El alerta amarilla ya se ha transformado en naranja, el hincha ha perdido la paciencia y el plantel tiene la respuesta adentro de la cancha que es donde se logran lo que calma y acelera en el fútbol: los resultados.

 

Enrique Cruz (h)

(Enviado Especial a Rosario)

Hay que caer en los lugares comunes, que por otra parte son totalmente reales. Sorprende que a Colón le haya ganado un equipo de la tercera categoría del fútbol argentino de la misma forma que sorprendió la victoria de Barracas Central sobre Lanús, la de Merlo sobre Estudiantes y lo cerca que estuvo Santamarina de Tandil de eliminar a los titulares de Boca. Sorprende pero pasa. Ocurre en la Argentina y también en España, donde el Alcorcón —con un presupuesto 400 veces inferior— le ganó y eliminó al Real Madrid de Arbeloa, Guti, Gago, Benzema, Marcelo y Van Nistelrooy de la Copa del Rey.

Colón no tiene un presupuesto 400 veces superior al de Sarmiento de Junín, pero es muy posible que el ingreso de un par de sus jugadores (o de uno, quizás) alcance para pagar los 30 profesionales que habrá en su plantel del equipo juninense. Y que la mayoría de esos jugadores que ayer se pusieron la camiseta verde deben vivir ajustados en sus presupuestos domésticos y controlando pesito por pesito los gastos como tantos millones de mortales en este país que no tienen la dicha de hacer lo más lindo que hay y lo que más les gusta: jugar a la pelota y que le paguen. Vamos al mediocampo rojinegro de ayer: Costa, Prediger, Moreno y Fabianesi y Gracián. Todos han jugado en Europa, dos de ellos lo hicieron en Boca, han salido campeones de torneos locales y de copas internacionales, tienen experiencia y es obvio que les sobra calidad. De no haber sido así, jamás hubiesen podido conseguir lo que consiguieron. Han tenido y tienen una calidad que no muestran y que tampoco logran suplir con esa entrega y sacrificio que el hincha pide a gritos. Si no sale una gambeta o un pase-gol, bienvenido resulta el esfuerzo. Así se resume el significado de la palabra “actitud” que Colón no muestra, a veces, en jugadores que se han codeado con el éxito y la consagración pero que a la hora de reemplazar esas virtudes o de potenciarlas, no parecen disponer de un compromiso que debería ser irrenunciable.

Colón no enarbola banderas que el hincha reclama y se ha perdido la capacidad —entre hinchas y jugadores— de sentirse respaldados e identificados. Lo peor que le puede ocurrir a la relación hinchada-jugadores es que no haya representatividad. Que no se sientan identificados el uno con el otro. Y ésta es una cuestión que se debe resolver pura y exclusivamente de puertas para adentro, en un vestuario que es gran parte del problema pero que también dispone de la solución.

El hincha es hincha por sobre todas las cosas, no tiene la frialdad necesaria para analizar y su semblante cambia mucho de acuerdo con los resultados. El grito de “que se vayan todos, que no quede, ni uno solo”, es imposible de materializar. Se podrá rescindir algún contrato o marginar de los planes futuros a algún otro, pero jamás lo que el hincha pide en la reacción caliente e irreflexiva del momento.

Lo que debe hacerse es medir el termómetro del hincha y darse cuenta de que hay algo que se ha roto, que está dañado en lo más profundo y que se deberán hacer esfuerzos totales por restaurar. La gente le ha perdido la confianza al plantel y los jugadores no se dan cuenta o no hacen nada por cambiar el cuadro de situación o no pueden. Esto último es lo que menos se justifica, porque son los mismos jugadores que consiguieron 31 puntos y salieron segundos en el torneo pasado. Si pudieron sobreponerse a una derrota en el clásico (en el Apertura) y a tantas tardes y noches de insultos en su propio estadio, tranquilamente podría esperarse de ellos una respuesta acorde a las circunstancias. Tenían la gran posibilidad de recuperar el idilio con la gente y la dilapidaron con el clásico que no pudieron ganar en una situación harto favorable, con este arranque flojo de campeonato y con la eliminación de la Copa Argentina en manos de un equipo de tercera categoría.

Más que pensar en que se tienen que ir todos, lo que hay que pensar y exigir es que “esos todos” se ocupen del tema. Las crisis deportivas se superan con trabajo y con compromiso. Antes de producirse, Colón había tomado un par de decisiones estructurales clave. Una de ellas fue la llegada de un secretario deportivo con rango dirigencial y reconocimiento mundial como Gabriel Batistuta. Y después, el alejamiento “consensuado” de Mario Sciacqua (el cuestionado técnico de los 31 puntos y el segundo puesto) para permitir la llegada de un hombre como Sensini, otro de fuerte carga de experiencia internacional sobre sus espaldas y dos subcampeonatos en su corta carrera como técnico. Con ellos adentro del club se instala esta crisis de la cual —coincido con Sensini— se sale con resultados. Y de ellos son responsables los jugadores, con compromiso, demostrando su jerarquía futbolística y una actitud que jamás debiera ponerse en tela de discusión.

Hay cuestiones que debieran ser irrenunciables e innegociables. Ejemplos de este tipo son los que sobran. Y es muy posible que estos mismos jugadores que hoy se benefician de estar en un club que juega en Primera, que les paga bien y cumple y que tiene una infraestructura envidiada por muchos, alguna vez hayan tenido que “arremangarse” para superar situaciones conflictivas. El plantel tiene que sacudirse interiormente, pero hacerlo en serio, con humildad y compromiso. El club ha hecho muchos esfuerzos económicos por tenerlos a ellos. El último se dio con Prediger, un jugador que Colón no podía perder pero por quien debió llevar a cabo una “ingeniería” para que no se vuelva a Europa o se vaya a México, de donde lo pretendían.

Ninguno puede “hacer la plancha”, porque es cierto que los hombres pasan y las instituciones quedan, pero a las instituciones las van forjando esos hombres, que son las que las hacen grandes, medianas o pequeñas por más que su paso resulte efímero. Buscar la gloria sería lo ideal, pero hay algo a lo cual no se puede renunciar. Y “ese algo” se llama dignidad.

9

cambios

Hizo Sensini entre el equipo que jugó con Newell’s y el que enfrentó a Sarmiento. Los únicos que se repitieron fueron Alcoba y Moreno y Fabianesi, los dos que se fueron expulsados el viernes.

El problema y la solución están en el vestuario

Ni siquiera pólvora mojada

Javier Chevantón estuvo muy lejos de inquietar a la defensa de Sarmiento. En esta jugada, Benítez le saca la pelota ante la mirada de Moreno y Fabianesi. Foto: Agencia Rosario

60

años

Pasaron desde el primer enfrentamiento entre Sarmiento y Colón. Fue en 1952 y coincidió con el primer partido de los juninenses en el profesionalismo. También ganó Sarmiento ese encuentro.

/// SÍNTESIS

Colón 0

Sarmiento 1

Cancha: newell’s.

Árbitro: Luis Álvarez.

Colón: Marcos Díaz; Barraza, Pellegrino, Alcoba y Lima; Costa, Prediger, Moreno y Fabianesi y Gracián; Curuchet y Chevantón. A.S.: Bailo. Estuvieron en el banco: Luis Castillo, Graciani y Marcos Fernández. D.T.: Roberto Sensini.

Sarmiento (Junín): Florez; Bressán, Tucker, Gustavo Benítez y Dematei; Azil, Maidana, Garnier y Alliapan; Avila y Cerutti. A.S.: Villa. Estuvieron en el banco Néstor González, Canavesio y Cuevas. D.T.: Sergio Lippi.

Gol: en el primer tiempo, a los 43 min Avila (SJ).

Cambios: en el segundo tiempo, al comenzar Leandro González (C) por Gracián; Luque (C) por Costa; a los 19 min Andrizzi (SJ) por Alliapan; a los 31 min Mugni (C) por Barraza; a los 32 min Lobianco (SJ) por Cerutti y a los 40 min Matos (SJ) por Azil.

Incidencias: al finalizar el partido fue expulsado Chevantón (C) por exceso verbal.

El problema y la solución están en el vestuario

Un todoterreno

Yamil Garnier se cansó de correr y de ganar en todos los sectores de la cancha por los cuales transitó. En la foto, se lleva la pelota ante la desesperación de Costa. Foto: Agencia Rosario

/// análisis

Pare, mire, escuche...

Gastón Dubois

Colón ha entrado en un tobogán futbolístico. Su caída libre parece no tener fin, y sus jugadores no responden en momentos como éste. Hoy, creo, es la hora de la personalidad antes que la del jugador. No hay tiempo para buscar respuestas futbolísticas en la cancha. Las respuestas tienen que ser temperamentales; el fútbol, ese que nos gusta tanto, deberá aparecer después de lo anímico, porque estoy convencido de que lo anímico es la mejor motivación para el jugador. Los referentes del plantel tienen que tomar el toro por las astas y terminar de una vez por todas con las “habladurías” de las que circulan por la ciudad. “Qué el Bichi maneja el vestuario, que Garcé juega cuando quiere, que Moreno y Fabianesi es un echa-técnicos, que Lerche arregla derrotas o empates etc, etc, etc...”. Habladurías improbables, que lo único que hacen es mellar el buen nombre a los jugadores de Colón y quitarle confianza al plantel. No conozco ningún jugador ni dirigente que proyecte una mejoría en su carrera en base a derrotas.

Este es un plantel que desde lo futbolístico nunca satisfizo el paladar futbolístico de los hinchas, pero tiene una verdad irrefutable: logró un segundo puesto hace apenas cinco partidos atrás y clasificó a la Sudamericana merced a ése segundo puesto. A éste plantel como a ningún otro se le pide constantemente un campeonato, como si la rica historia de este club estaría plagada de campeonatos, ya no hablando de Colón, sino del fútbol de Santa Fe.

Nuestro fútbol nunca salió campeón y es el deseo de los dirigentes de ambas parcialidades. Germán Lerche, a quien apenas conozco, debe tener ganas de quedar en la historia como el primer presidente de Colón en sacarlo campeón, pero ya sabemos que es muy difícil. Nuestro fútbol lleva casi 70 años dentro del profesionalismo (Unión debutó en 1940 y Colón en 1948) y nunca ningún dirigente pudo lograr un primer puesto en algún torneo argentino. Apenas Unión en el 79, con el equipo de Volken, y Colón con Pancho Ferraro, Piazza y Sciacqua fueron lo más cerca estuvieron, con sendos subcampeonatos. Las cosas son en su justa medida.

Colón tiene un plantel desgastado en lo anímico, tiene un entrenador nuevo que pocas cosas le pudo dar hasta ahora por el poco tiempo de trabajo (la recuperación de Moreno y Fabianesi es lo único) y tiene un presidente que está sufriendo el desgaste natural de un tercer mandato. Pero que el árbol no tape el bosque: Colón ha tenido un crecimiento institucional importante, con la figura de manager (encarnada en Batistuta) incluida, va a jugar la Copa sudamericana y seguramente en el próximo clásico tendrá revancha. Porque estoy convencido de que mucha de la bronca en sus hinchas pasa por no haberle ganado a Unión.

No son buenas las comparaciones, pero pregúntense ¿dónde está River y sus 33 torneos ganados? ¿Y Central con sus 5 campeonatos? ¿Y Huracán con el recordado título de Menotti? ¿Y Gimnasia? Ya sé adónde... En un lugar donde ningún colonista quisiera estar.