Con la mira puesta en el 1° de julio
Con la mira puesta en el 1° de julio
México se pone en campaña
para elegir nuevo presidente

La candidata oficialista del Partido Acción Nacional (PAN) Josefina Vázquez Mota inició su campaña en el Estado de Puebla, acompañada por la plana mayor de la agrupación.
Foto: Agencia EFE
Los candidatos han coincidido todos en sus promesas de un cambio profundo en un país arrasado por la violencia, la pobreza y la corrupción.
Agencia EFE
Los principales candidatos a la Presidencia de México comenzaron sus campañas con promesas de un “cambio” profundo para recuperar la paz y la tranquilidad en un país azotado por la violencia, la pobreza y la corrupción.
Los aspirantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, y del gobernante Partido Acción Nacional (PAN), Josefina Vázquez Mota, iniciaron sus actos proselitistas desde el primer minuto del 30 de marzo, la fecha establecida para el arranque de la campaña proselitista de los comicios del 1 de julio.
En un acto multitudinario en Guadalajara, capital del occidental estado de Jalisco, el candidato del PRI y del Partido Verde Ecologista, el favorito según las encuestas, exhortó a los mexicanos a “iniciar el gran cambio que el país necesita”.
Peña Nieto invitó a los ciudadanos a participar en un “movimiento para despertar conciencias” y “cambiar a México”, un país aquejado por la violencia, la pobreza, el desempleo e “instituciones débiles y desacreditadas por la ineficacia y corrupción”, según dijo.
En una tierra gobernada por el PAN firmó ante un notario público las primeras medidas que adoptará en caso de llegar a la Presidencia, entre ellas la creación de una comisión nacional de anticorrupción autónoma.
Además, se comprometió a eliminar 100 de los 500 escaños de la cámara baja y a impulsar una reforma para que los funcionarios de más alto rango estén obligados a hacer pública su declaración patrimonial.
Sus metas serán, dijo, recuperar la paz y la libertad, combatir la pobreza, impulsar la educación, el crecimiento económico y restablecer el liderazgo del país en el extranjero, objetivos que calificó de “posibles y plenamente realizables”.
En tanto, desde su centro de campaña en la capital, Vázquez Mota pronunció un discurso ante unos 200 simpatizantes y la cúpula de su partido en el que también prometió recuperar la paz y el pleno Estado de derecho “sin claudicar ni negociar” con los delincuentes.
Avanzó que si se convierte en la primera mujer en llegar a la primera magistratura impulsará una segunda fase en la agenda de seguridad y justicia para alcanzar la “tranquilidad y protección de todos los mexicanos”.
Sin embargo, aclaró que no pactará ni negociará con los criminales, en la misma línea del actual presidente Felipe Calderón, quien en diciembre de 2006 lanzó un lucha frontal contra el crimen organizado con la participación de miles de militares.
México está sumido en una ola de violencia debido a los enfrentamientos entre los carteles de las drogas y entre éstos y las fuerzas de seguridad, que en el actual mandato (2006-2012) han causado la muerte de más de 47.500 personas.
Vázquez Mota, ex ministra de Desarrollo Social y de Educación, a quien los sondeos ubican en la segunda posición, separada por más de 10 puntos porcentuales de Peña Nieto, arremetió contra los tiempos autoritarios en los que gobernaba el PRI (1929-2000).
Pese a los avances logrados en casi 12 años de gobierno del PAN, admitió que aún “la transformación de México está incompleta” y que el país requiere “un cambio más profundo”.
En tanto, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador dijo en una rueda de prensa que el 1 de julio los ciudadanos decidirán entre “más de lo mismo, una república de corrupción, injusticia y privilegios que está destruyendo a México, o un cambio verdadero para vivir con justicia y tranquilidad”.
El político, que ya compitió como candidato presidencial en las elecciones del 2006, representa a una alianza de izquierdas encabezada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y figura en tercer lugar en las encuestas de preferencias electorales.