Otra tormenta perfecta
Otra tormenta perfecta
La continuidad del maíz en riesgo

Lapidario. En San Cristóbal la falta de lluvias aniquiló los maíces, que lucían de este modo en enero.
Foto: EFE/LUIS ZABREG
En un trabajo técnico, el Movimiento CREA advierte que Derechos de exportación, descuentos comerciales y bajos rindes comprometen significativamente el resultado económico del cereal y la siembra de la próxima campaña.
Campolitoral
Una conjunción de factores negativos afecta el resultado económico del cultivo de maíz de la campaña 2011/12, al tiempo que amenaza reducir el área sembrada en el próximo ciclo.
Los bajos rindes por sequía impactan más en la empresa cuando son acompañados por derechos de exportación del 20 % y descuentos adicionales durante la comercialización que prácticamente los duplican.
Las retenciones configuran un impuesto directo sobre los ingresos, no proporcional al resultado. Así, en 2012 se tributa por algo que no implica ganancias por los bajos rendimientos.
A su vez, las restricciones a la exportación generan descuentos en los precios y dificultades para comercializar que obligan a almacenar grano que se hubiera vendido. También surgen necesidades de financiamiento para compensar los recursos faltantes.
Retenciones del 42
En un estudio realizado por los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), se muestra que el precio FOB del maíz promedio en la primera quincena de marzo equivalió a 274 u$s/t contra un Disponible de 159 u$s/t (Gráfico 1).
Si a los 274 u$s/t del FOB se le restan los gastos y los derechos de exportación, el FAS teórico sería de 210 u$s/t. En síntesis, hubo un aporte al Fisco cercano a 55 u$s/t en concepto de derechos de exportación y una transferencia hacia otros sectores de 51 u$s/t.
De acuerdo a estos datos, el precio que recibieron los productores en ese período representó un 58 % del valor internacional. Expresado de otra manera: el agricultor trabajó con 42% de derechos de exportación efectivos, pero que no fueron totalmente a las cuentas fiscales nacionales.
Estos diferenciales de precios influyeron negativamente en el resultado económico de las empresas de distintas zonas de producción. En el NOA, muy afectado por los fletes, un productor obtuvo un 72 % menos del resultado final que le correspondería si hubiera cobrado el FAS teórico. En el norte de Buenos Aires la merma alcanzó al 52 %.
Con estos datos, el maíz se torna inviable en términos económicos en varias zonas, sobre todo por el aumento del riesgo y de los rindes de indiferencia para cubrir los costos.
Campaña comprometida
Los productores quieren sembrar maíz en la próxima campaña por sus conocidos efectos positivos sobre el suelo, que mejoran los rindes de la soja posterior, y por otras ventajas agronómicas derivadas de la alternancia de cultivos. No obstante, esa intención positiva chocará con dos realidades negativas, además de las comentadas:
- Hay una perspectiva de una baja de los precios internacionales en los próximos meses por una estimación de gran producción en EE.UU., que batiría todos los récords al superar los 360 millones de toneladas.
- También influirá negativamente en la intención de siembra de los productores el aumento de costos. En el gráfico 2 se presenta la evolución de los gastos en dólares en una rotación promedio de varias regiones productivas. Se puede observar que han subido a más del doble en ocho años.
El insumo que más aumentó fue el gasoil, pero también subieron mucho las labores de siembra y pulverización, el servicio de cosecha, los impuestos y los fletes, lo que afecta significativamente los resultados económicos.
El incremento de los fletes no guarda relación con una mejora de los resultados económicos de los transportistas; sólo permite acompañar el considerable incremento de sus costos, básicamente combustibles, reparaciones, seguros y otros ítems.
El aumento general de costos es un problema grave para los agricultores en un año financieramente complicado por la sequía y por las dificultades para comercializar el trigo. Además de este encarecimiento, en la campaña 2012/13 empieza a generar preocupación la disponibilidad de algunos insumos importados.
Romper el círculo vicioso
A modo de síntesis, hoy los productores están en pleno proceso de delinear planes de siembra 2012/13, lo que coincide con el momento de comercializar el maíz del ciclo 2011/12. Las dificultades de hoy se reflejarán en las decisiones de mañana.
El cierre de las exportaciones pone a los productores a la defensiva y genera decisiones de menor siembra, que luego pueden retroalimentar el cerrojo sobre las exportaciones. Este comportamiento va a tener un efecto negativo sobre la rotación y sobre la sustentabilidad de los planteos productivos. Los agricultores son conscientes de la necesidad de diversificación con gramíneas y quieren evitar que se siga aumentando la dependencia de la soja. Sin embargo, en las actuales condiciones terminarán decidiendo como cualquier empresario, según sus posibilidades.
Por otro lado, si los productores siembran menos maíz en 2012 sufrirán las empresas, pero también se verá afectado el resto de la cadena, por menor actividad de los productores de semilla, contratistas de siembra y cosecha, acopiadores y transportistas, entre otros actores.
Deberíamos poder salir de ese círculo vicioso con un sistema comercial que evitara distorsiones. Se ingresaría, así, a un círculo virtuoso de mayor siembra, más producción, más inversión y más empleo para todo el país.
Nuevos datos del USDA
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó ayer sus últimas estimaciones de stocks trimestrales y de intención de siembra para la próxima campaña. El mercado respondió con fuertes alzas, sobre todo por el recorte en las existencias frente a lo previsto por analistas privados. Pero para el maíz puede resultar bajista a largo plazo, ya que estiman un crecimiento del área sembrada de 1.6 millones de hectáreas respecto de la campaña anterior.
El organismo situó los stocks de maíz en 152,64 millones de toneladas, 3,58 millones menos a lo esperado por el mercado. Mientras que los de trigo se calcularon en 32,68 millones, 0,6 millones menores a las estimaciones privadas; y los de soja en 37,35 millones, 0,4 millones menos de lo previsto por los analistas (pero 3,36 por encima de las existencias de un año atrás).
En cuanto a la próxima siembra en EE.UU., el USDA ubicó la de maíz en 38,8 millones de hectáreas, 0,47 millones arriba del cálculo privado y 1,6 millones superior a lo sembrado en 2011. El área de soja se calculó en 29,91 millones de hectáreas, 430.000 menos que el año pasado.
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