Práctico consejo para el tambo

Tamizar para reciclar

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Etapas. La primera implica el tratamiento físico del efluente para bajar la cantidad de sólidos. Foto:JM Fernández

Una interesante evaluación del INTA lechero para separar y recuperar residuos sólidos de los efluentes del tambo a través de un tamiz. Un reciclado al aporte ambiental y a la efectividad de la explotación.

 

INTA Rafaela/Campolitoral

Los efluentes generados en las instalaciones de ordeño poseen cantidades importantes de materia orgánica, microorganismos (muchos de ellos patógenos) y macronutrientes, principalmente nitrógeno y fósforo. Todos estos componentes se encuentran principalmente en la fracción sólida (sólidos suspendidos y disueltos) que forman parte de los efluentes. Dicha fracción está compuesta mayoritariamente por estiércol, restos de alimentos, tierra y arena.

El sistema de tratamiento de efluentes de tambo propuesto por el INTA Rafaela contempla una primera etapa de tratamiento físico que tiene como objetivo la reducción del contenido de sólidos en el efluente líquido, con la consecuente disminución de la carga orgánica presente, expresadas como Demanda Biológica de Oxígeno y Demanda Química de Oxigeno (DBO y DQO respectivamente).

En general, la separación de la fracción sólida de los efluentes, tiene varias ventajas. Entre las más destacada, podemos remarcar: reducir su grado de contaminación, a través de la remoción de un gran porcentaje de la materia orgánica presente. Además, hace más eficiente el tratamiento secundario del sistema, que se realiza mediante la combinación de lagunas anaeróbicas y facultativas, ya que disminuyen la cantidad de sólidos que ingresan y que se acumulan en el fondo de las mismas. Por lo tanto se reducen las dimensiones necesarias de las lagunas y sus correspondientes costos de construcción.

Finalmente, hacer más fácil el recupero y la concentración de materia orgánica y nutrientes para devolverlos al sistema, facilitando su forma de aplicación al mismo.

¿Cómo funciona un tamiz?

El efluente es bombeado desde una cámara de almacenamiento temporario, ingresando al tamiz por una tubería vidriada ubicada en la parte trasera del equipo. El efluente fluye hacia el cajón de alimentación y el desborde del mismo cae por gravedad en forma de lámina de agua homogénea a través de toda la superficie del tamiz. El diseño de la malla filtrante (forma geométrica) es lo que favorece la separación líquido-sólido.

El líquido filtrado pasa a través de las ranuras y se deposita en el cajón de salida. Un caño conectado a este depósito evacua estos líquidos hacia la siguiente etapa del sistema, constituida por lagunas de estabilización (tratamiento secundario o biológico).

Los sólidos acumulados sobre la malla se deslizan a medida que el efluente sigue fluyendo. Una vez en el extremo de la malla, caen y se depositan en el playón de sólidos, donde aproximadamente 2 veces por semana se los va reacomodando con una pala frontal.

Existen varias aberturas de ranura de malla disponibles en el mercado. De acuerdo a evaluaciones realizadas a escala laboratorio, el tamaño que mejor se adapta a este tipo de efluentes es el de 1,25 mm de luz. Los resultados que se presentan a continuación fueron obtenidos utilizando esta abertura de malla.

El equipo no requiere ninguna fuente de energía propia para su funcionamiento y no posee partes móviles. El mantenimiento se limita a limpiar la malla metálica cada tres días utilizando un cepillo de acero y agua, trabajo que demanda 10 minutos de tiempo. Pasados los tres días, el equipo pierde 20% de eficiencia por la obstrucción de los orificios.

El ensayo

El Tamiz fue incorporado al sistema de tratamiento de efluentes INTA Rafaela en reemplazo del decantador de sólidos, con el objetivo de evaluar una alternativa diferente a la utilizada hasta ese momento en dicho sistema para la etapa de separación de sólidos. La eficiencia del equipo se evaluó mediante la sucesiva toma de muestras del efluente antes y después del paso por el tamiz.

El tiempo promedio de duración del bombeo desde la cámara que colecta la totalidad de los efluentes del tambo es de 32 minutos. A fin de realizar un muestreo representativo, este tiempo fue dividido en cuatro etapas de 8 minutos. En cada etapa fueron obtenidas 5 muestras de 300 ml al ingreso y otras 5 de igual volumen a la salida del tamiz. Este procedimiento se repitió durante 6 días.

Los valores promedio obtenidos para los parámetros analizados en el líquido de entrada y de salida del tamiz son relevantes a la hora de evaluar el funcionamiento de un tratamiento primario. La eficiencia de remoción fue calculada como la diferencia porcentual entre el valor a la entrada y a la salida del tamiz.

La eficiencia de remoción de MS obtenida (26,8%) resultó coincidente con lo reportado en bibliografía internacional para este tipo de tamices estáticos (entre el 5 y el 40%). En cuanto a los SST y SSV los valores fueron ligeramente mayores que las eficiencias informadas (32,8 y 28,3% para SST y SSV, respectivamente).

Complementariamente, se realizó una caracterización del material semisólido retenido. Para esto, de la totalidad del material retenido por el tamiz durante el transcurso de todo el bombeo correspondiente a cada ordeño, se extrajo una muestra representativa, a la que se le realizaron las siguientes determinaciones: materia seca (MS), materia orgánica (MO), nitrógeno total (Nt), fósforo (P) y potasio (K).

Si bien la concentración de MS del material resultó inicialmente baja (5%), es importante considerar que durante el transcurso de su almacenamiento en el playón, al cabo de una semana como máximo, el valor de MS supera el 20%. En este sentido, es necesario prever la recuperación y tratamiento posterior de este lixiviado (normalmente derivarlo a las lagunas de tratamiento).

Satisfacción recomendada.

Los resultados obtenidos de la evaluación del tamiz estático son considerados técnicamente y operativamente como satisfactorios. Comparativamente con los resultados obtenidos utilizando el decantador de sólidos, el tamiz presentó una mayor eficiencia en la remoción de sólidos, menores tiempos de operación y de mantenimiento, con una inversión inicial menor. La incorporación del tamiz estático al sistema de tratamiento de efluentes de tambo resulta totalmente recomendable. Este artículo está basado en la Ficha Técnica Nº 25 de Resultados de investigación en lechería del INTA. Ambiente infraestructura (ver ficha online).

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Para la foto. Es habitual que las lagunas constituyan albergue para aves al reparo de los cazadores. Foto:JM Fernández