BELLEZA
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Preparar la piel para el otoño
El verano es momento para disfrutar de la playa y el sol. Pero éstos son meses en los cuales la piel se daña, acelerando el envejecimiento cutáneo y la aparición de manchas y arrugas. Por eso, el otoño se presenta como una época de renovación, el momento ideal para empezar los tratamientos que le devuelvan a nuestra piel la elasticidad y uniformidad perdida durante el período estival.
TEXTOS. REVISTA NOSOTROS.
Ya ha pasado el caluroso verano en la ciudad de Santa Fe. Hemos disfrutado de la playa y la pileta sin restricciones. Pero el comienzo del otoño es el momento ideal para recuperar nuestra piel del daño provocado por tanta exposición al sol, al cloro, al aire acondicionado y a los cambios bruscos de temperatura.
Y a todos estos enemigos de la lozanía de nuestro cutis, los expertos le suman el síndrome posvacacional, es decir, ese período en el que debemos adaptarnos a la nueva realidad y volver a la oficina, fenómeno que genera estrés también en nuestra piel.
Las principales consecuencias del verano son la deshidratación, la aparición de arrugas inesperadas y el envejecimiento de la piel de la cara. El cutis se ve reseco, sin brillo, flácido y con manchas.
Por ello, las estaciones más frías son el momento ideal para armar un plan de recuperación y belleza: limpiar a fondo, exfoliar y nutrir.
EL CAMBIO COMIENZA DESDE ADENTRO
Si bien no solemos darle demasiada importancia, la piel es un órgano que requiere atención y prevención constantes. Sobre todo, aquellas zonas que se encuentran más expuestas al sol y los cambios climáticos. Por ello, el estilo de vida que llevemos debe ser siempre saludable.
Lo fundamental es reducir o eliminar el cigarrillo o el alcohol en cantidades, ya que inciden en un envejecimiento prematuro de la piel; por otro lado, mantener una alimentación sana, basada en pescados, frutas y verduras. Y consumir al menos dos litros de líquido por día a fin de hidratar el cuerpo.
Los cuidados generales para un cuerpo saludable son también importantes, e influyen a la hora de conservar una piel sana.
IMPONERSE UNA RUTINA
A la hora de cuidar la piel, la rutina diaria lo es todo. Debemos comenzar por realizar una limpieza profunda del cutis al comienzo del otoño para que las bases de maquillaje y las cremas se adapten mejor a tu piel durante la temporada.
Otro paso fundamental es aplicar una crema nutritiva por la noche, específica para tu tipo de piel. También podés aplicarte un serum vigorizante si notás tu piel apagada. Su objetivo no sólo es reparar la piel dañada sino también prepararla para las bajas temperaturas y la humedad propias del otoño. Sus fórmulas enriquecidas y su particular textura garantizan una buena absorción de los nutrientes.
Acostumbrate a aplicar periódicamente mascarillas, dependiendo de tu tipo de piel. Si te resultan muy costosas, no sólo podés comprarlas en una perfumería, sino que también existen varias opciones para elaborarlas en tu hogar.
Empleá un exfoliante facial una vez por semana. Es la mejor manera de acabar con los granitos que suelen aparecer por la exposición solar y el descuido a la hora de seguir nuestro ritual diario de belleza.
Colocate una buena crema hidratante para la noche. Las mejores son las que tienen retinol, vitamina E y manteca de karité. Son untuosas y garantizan una regeneración celular completa.
Tené en cuenta que respecto del maquillaje, tanto en otoño como en invierno, la tendencia es a utilizar tonos tierras y apagados, aunque también es cierto que en este tema no existen reglas fijas. Si hay un color que te gusta, utilizalo.
Pero nunca olvides usar una buena base de maquillaje que se adapte a tu tono y tipo de piel. Además de su función de unificar el tono, te ayudará a proteger el rostro de las agresiones externas.
Por último, no salgas de casa sin una manteca de cacao o bálsamo labial. En invierno, los labios sufren mucho, por lo que es importante exfoliarlos una vez a la semana e hidratarlos por la mañana (antes de maquillarte) y por la noche.
CREMAS PARA TODOS LOS GUSTOS
Las opciones a la hora de elegir cremas de limpieza e hidratación son infinitas.
En primer lugar, es necesario extremar la higiene, por lo cual el otoño es el momento ideal para hacer una limpieza en profundidad en un centro de belleza. Esto sirve para eliminar las impurezas y células muertas, y recuperar la frescura y vitalidad perdidas con el bronceado.
Pero no olvides que la aplicación de una crema de limpieza es un hábito que debemos practicar a diario. Los especialistas recomiendan aplicarla dos veces por día: una al levantarte y antes de aplicar el maquillaje, y otra a la noche antes de acostarte.
También se debe intensificar la hidratación, que es una necesidad básica de la piel, más aún después de tanto sol y calor. Por lo tanto, elegí una crema que potencie la hidratación natural de la piel al tiempo que la refresque.
Como ayuda extra, aplicate mascarillas hidratantes adecuadas para tu tipo de piel: aunque ésta sea grasa hay fórmulas libres de aceites, ideales para hidratar y cuidar ese tipo de piel.
Las pieles más maduras no sólo pierden agua, sino que sufren los efectos de la flacidez y presentan un aspecto mustio y falto de elasticidad. En estos casos se necesitan cremas que actúen combatiendo la acción de los radicales libres, para prevenir el envejecimiento prematuro. Por ejemplo, las formuladas a base de vitaminas E y C, té verde, aceite de oliva o coenzima Q-10. Todos ellos aportan suavidad, flexibilidad y luminosidad.
FOTOENVEJECIMIENTO Y ARRUGAS
El fotoenvejecimiento o deterioro causado por los estragos del sol no es inmediato, sino acumulativo. Por ejemplo, la falta de protección y cuidados a los 20 años se puede traducir en una piel con manchas prematuras a los 30 y bien instaladas a los 40. Cuando las manchas solares aún no son muy visibles, podemos aplicar una crema a base de sustancias despigmentantes, como el ácido kójico. Si ya no tienen remedio, el láser o un peeling químico también pueden eliminarlas.
Las arrugas causadas por la exposición solar son especialmente gruesas, como surcos en una piel apergaminada que, progresivamente, se cubre de manchas. Ocurre porque el sol va creando pequeñas cicatrices en la dermis que rompen el colágeno y otras fibras elásticas, formando los surcos.
Para hacer en casa
El otoño es una época ideal para recuperar el buen estado de la piel de nuestro cuerpo y de nuestro rostro.
Una alimentación equilibrada, beber mucha agua y aplicar cremas y mascarillas naturales es la solución más apropiada y efectiva. Pero los precios de estos productos suelen ser muy elevados. En esta nota, te enseñamos a crear máscaras especiales según tu tipo de piel para el otoño.
- Pepino y vitamina E. Si notamos el cutis del rostro, del contorno y del cuello un tanto cansado, debilitado, incluso opaco, puede deberse a una mala combinación de estrés e influencia climática. Para prevenir la aparición de arrugas y, al mismo tiempo, revitalizar el rostro, podemos hacer una mascarilla de pepino y vitamina E. Tan sólo licuamos el pepino sin pelarlo, y agregamos dos cápsulas de vitamina E (que podemos adquirir en la farmacia, en venta libre). Aplicamos sobre el rostro limpio, y sobre las pieles que deseamos tratar. Dejamos actuar entre 20 y 30 minutos y enjuagamos con agua clara.
- Jugo de tomate y banana. Prepará el puré de una banana, una cucharada de jugo de limón y una cucharada de jugo de tomate natural. Aplicá la pasta sobre tu piel y dejá actuar durante 10 minutos. Vas a notar tu piel mucho más resplandeciente. Podés utilizar esta mascarilla una vez a la semana.
- Manzana y miel. Rallá una manzana sin piel y agregá dos cucharadas de miel. Mezclá ambos ingredientes y colocá la pasta resultante en el rostro, durante 20 minutos. Podés hacer esta mascarilla dos veces a la semana, aunque podrás notar los resultados desde la primera vez que la hagas.
- Miel, aceite de oliva y suero fisiológico. Si notamos en nuestra piel arrugas marcadas y pronunciadas, y la piel un tanto reseca y apagada, podemos elaborar una mascarilla más activa para el otoño. Para elaborarla, mezclaremos miel, aceite de oliva y suero fisiológico, en partes iguales. Luego aplicaremos sobre la piel limpia, y dejaremos actuar unos 25 minutos. A continuación, aclaramos con agua tibia, y secamos delicadamente. Podemos hacerlo hasta 3 veces por semana, según la severidad de la condición de nuestra piel.
- Vitamina E, miel, yogurt y jugo de limón. Para prevenir la formación de nuevas arrugas en otoño, nada mejor que una mascarilla elaborada con tres cápsulas de vitamina E, dos a tres cucharadas de yogurt natural, media cucharadita de miel y media cucharadita de té de limón, o de jugo de limón. Mezclaremos estos ingredientes hasta incorporarlos, y aplicaremos sobre la piel limpia. Dejamos actuar unos 10 minutos y luego enjuagamos con agua tibia. Tu piel se verá rejuvenecida y, además, estará protegida contra la formación de arrugas y marcas en el otoño.
- Zanahoria y levadura. Esta mascarilla es perfecta para la deshidratación y el acné en la piel. Elimina las células muertas y la suciedad de los poros, ya que es muy rica en vitaminas. Mezclá la ralladura de una zanahoria con 2 cucharaditas de levadura y 2 cucharadas de yogur griego. Aplicala en el rostro y dejá reposar la mascarilla durante 15 minutos. Después, retirá con agua tibia. Si tenés la constancia de colocártela una vez por semana, el acné desaparecerá como por arte de magia.

Realizar una limpieza profunda del cutis al comienzo del otoño sirve para que las bases de maquillaje y las cremas se adapten mejor a tu piel durante la temporada.

Una ayudita extra
- La microdermoabrasión o peeling. Las pieles especialmente dañadas necesitan un tratamiento más intenso que la limpieza de cutis: una exfoliación para afinar la piel engrosada por el sol. Por ejemplo, la microdermoabrasión, cuya potencia se ajusta a las necesidades de cada persona. También se puede recurrir a un peeling con ácidos o a las cremas, geles y sérums que los contienen: ácido glicólico y retinoico, entre otros.
Éstos refuerzan la acción de las cremas hidratantes y nutritivas, y aceleran el proceso de reconstrucción de la piel. Sin embargo, las más jóvenes no deben abusar de ellos, ya que realmente no los necesitan y es mejor que opten por productos de calidad, pero asequibles y ecológicos.
- Láser. El láser es un instrumento de gran precisión que tiene varias aplicaciones en la corrección de los distintos problemas de la piel, tales como las lesiones y la mejoría de las arrugas. En el procedimiento se dirige una fuente de energía en forma de luz de distinta longitud de onda, con dianas variables en la piel que absorben esta energía. Se favorece un efecto tensor y renovador por acción sobre el colágeno de la piel y la corrección de lesiones pigmentadas o vasculares. Los resultados varían en función del tipo de láser empleado. Generalmente los láser ablativos requieren un largo tiempo de recuperación, si bien los resultados son más evidentes. Este tipo de tratamiento láser es el usado para corregir cicatrices y líneas de expresión profundas, siendo por tanto útil en tratamientos de rejuvenecimiento. Tienen la ventaja de requerir, por lo general, una sola sesión. Pueden demandar anestesia y tiempo de reposo para la recuperación. Por su parte, los láser no ablativos son utilizados para mejorar el aspecto de la piel. Su tiempo de recuperación es claramente inferior, si bien su efectividad también es menor. Por este motivo, puede ser necesario realizar varias sesiones de tratamiento.
- Radiofrecuencia. Además de ser un tratamiento agradable y relajante, estimula la formación de colágeno, lo que va a darle a la piel una apariencia juvenil y lozana. Y además, la energía calórica tiene un efecto desintoxicante, y aumenta la nutrición y oxigenación de los tejidos al producir dilatación de los vasos que irrigan la piel. Es un tratamiento no invasivo y generalmente se acompaña con una limpieza de cutis. Sus resultados son notorios a partir de las dos semanas de aplicación.
- Rellenos y Botox. Las sustancias de relleno proporcionan una corrección uniforme, natural y eficaz de las arrugas y pliegues que se forman en el contorno de los ojos, de la boca y en los labios en forma totalmente natural. Su mayor ventaja reside en que no es permanente. Revierten las arrugas provocadas en verano y deben ser aplicados sólo por un médico especialista.
- Terapia fotodinámica. Es una técnica que combina una sustancia sensible a la luz que se coloca sobre la piel y la aplicación posterior de una fuente de luz que la activa.
- Mesoterapia. Esta técnica consiste en colocar en la piel microdosis de medicamentos en el lugar más cercano a la patología, para lograr el efecto deseado.
Por separado, todas las técnicas tienen beneficios. Pero la sumatoria traerá aparejados otros más. En cualquier caso, se recomienda un control periódico con el médico dermatólogo para valorar el estado de la piel y evaluar las posibilidades. La frecuencia de la consulta dependerá de la edad del paciente, su tipo de piel, antecedentes personales y familiares de enfermedades de la dermis.