En el Iturraspe y el Cullen

En 2011, uno de cada cuatro

partos fue de una adolescente

En las dos maternidades públicas más importantes de la ciudad nacieron 1.565 bebés de madres menores de 20 años. Dentro de esa cifra, 56 niñas de entre 10 y 14 años fueron mamás. Descuido, deseo de ser padres y abuso sexual: las causas de los embarazos.

En 2011, uno de cada cuatro  partos fue de una adolescente

Estable. “Desde el 2000, el embarazo adolescente se ha mantenido alrededor del 25 %”, aseguró la doctora Terenzani del hospital Iturraspe. Foto: Mauricio Garín

 

Agustina Mai

[email protected]

Maira (18 años) y Tomás (16 años) conviven desde 2011 y están esperando un bebé. Ya tuvieron su segundo control en el consultorio de Adolescencia del hospital Iturraspe. Cuando habla del bebé, Tomás pierde su timidez y sonríe. Dejó la escuela en primer año de la secundaria y se las rebusca haciendo changas. Ahora necesita “algo más seguro”. Maira cursa cuarto año en una escuela de Yapeyú y espera poder terminar. “Tengo fecha de parto para septiembre y en la escuela me dan 30 días para tener el bebé y recuperarme”, comentó.

Esta parejita de adolescentes es una de las tantas que, pese a su edad, busca ser padres. Según Gabriela Ragogna, ginecóloga del Hospital de Niños, “entre el 40 y 60 % de los embarazos adolescentes son realmente planeados o buscados”. “Que podamos estar de acuerdo o no con que a esa edad tendrían que tener otro proyecto de vida, plantea una diferencia”, agregó.

De los 5.593 partos registrados durante 2011 en las dos grandes maternidades públicas de la ciudad -la de los hospitales Iturraspe y Cullen-, 1.509 fueron de adolescentes de entre 15 y 19 años (26,98 %). Además, hubo 56 partos de niñas de entre 10 y 14 años, que representan el 1 % del total de nacimientos.

Hace cinco años, en estos dos nosocomios hubo 5.378 partos, de los cuales 1.404 fueron de adolescentes (26,1 %) y 78 de niñas de entre 10 y 14 años (1,45 % del total).

Para la doctora Florencia Terenzani, ginecóloga juvenil del hospital Iturraspe, el aumento del embarazo adolescente es “un mito”. “Nunca hubo un alto disparo, sino que se mantiene dentro de ciertos parámetros. Hubo un incremento hace dos décadas, pero desde el 2000 -en esta maternidad- se ha mantenido alrededor del 25 %”.

Por su parte, Ragogna indicó: “Desde 1997 los números se mantienen igual. Por más que las políticas de salud sean cada vez mejores y que haya más educación sexual, no podemos disminuir el porcentaje de embarazos adolescentes, por los casos de abuso y por la inmadurez propia de esa edad”.

Bebés deseados

¿Por qué dos adolescentes quieren ser padres? “Generalmente son pacientes con un nivel socioeconómico bajo, donde el estudio no es importante. Están en una familia con múltiples hijos y ya cuidan a sus hermanos. A veces, tener algo propio es una salida”, comentó Ragogna.

 

En la provincia

En 2010, en la provincia de Santa Fe hubo 53.152 partos, de los cuales 366 fueron de menores de 15 años (0,69 %) y 9.018 de madres de entre 15 y 19 años (16,97 %). Estos porcentajes superan el promedio nacional que es de 0,41 % para las menores de 15 y 15,14 % para las madres de entre 15 y 19 años.

/// EL DATO

Continúa en página siguiente

Partos Cullen e Iturraspe.pdf

¿Más riesgos?

Las dos especialistas desmienten que los embarazos adolescentes son más riesgosos, desde el punto de vista médico. “Uno de los mitos más importantes es que las madres adolescentes se mueren más que las adultas. Esto no es así si están controladas. El riesgo pasa por no controlarse y no estar bien nutrida”, indicó Gabriela Ragogna, ginecóloga del Hospital de Niños.

En tanto, Florencia Terenzani de Ginecología Adolescente del Iturraspe sostuvo: “Hay algunos estudios que indican patologías como la eclampsia (convulsiones por hipertensión) o las patologías hipertensivas en las adolescentes. Yo hice un trabajo en la Maternidad del Iturraspe y no hay un riesgo médico real. El mayor riesgo es el social porque son mamás muy jóvenes, que pueden cambiar de pareja y tener problemas económicos, entonces no sabemos el futuro de ese bebé”.

Consultada acerca de los partos prematuros, señaló que la proporción “es igual que en la población general”. Sí reconoció que se pueden dar nacimientos de bebés con menor peso porque es acorde al tamaño de la mamá.

viene de página anterior

El embarazo también puede ser “una forma de escapar del sistema educativo”. “Nadie en la familia les insiste en la importancia de la educación. Dejaron la escuela primaria o la secundaria, y no tienen otra cosa que hacer. Entonces el embarazo pasa a ser un proyecto de vida”. La médica admitió que esos casos son los menos preocupantes porque “generalmente hay una pareja al lado, de la misma edad, y una familia que apoya porque es lo que pasó la madre, es decir se repite la historia”. “Para esas pacientes adolescentes que buscan un embarazo, ése es su proyecto de vida: no estudiar, no trabajar, como podría ser para otra paciente de otro nivel socioeconómico y con otras expectativas”, señaló.

En este sentido, el nivel socioeconómico marca una clara diferencia. Comparado con el sector privado, en el hospital se dan más casos de embarazo adolescente, aunque no hay datos oficiales. “Se trata de una cuestión cultural: las mamás de esas adolescentes embarazadas también fueron madres adolescentes. En el hospital, ves una adolescente de 15 años con su mamá de 30. Está naturalizado y se repite la historia familiar”, indicó Terenzani, que trabaja hace 15 años en Adolescencia del hospital Iturraspe.

Por el contrario, en las clínicas privadas, “las madres suelen ser profesionales o trabajar, entonces las hijas siguen ese ejemplo y posponen la maternidad en pos de proyectos personales”. En estos casos un embarazo es “no planificado, una catástrofe y algo no deseado”, señaló Terenzani.

Los no planeados

No todos los embarazos adolescentes son buscados. Antes de los 14 años, “nunca son planificados”, según Terenzani. ¿Por qué quedan embarazadas? “Porque piensan que no les va a pasar. Es el descuido propio del adolescente, como cuando usan una droga o manejan rápido y se creen invulnerables. Es inconsciencia y descuido, aun conociendo los métodos anticonceptivos”, respondió la médica.

En los casos de niñas madres (entre 10 y 14 años), interviene otra causa más terrible y oculta: el abuso sexual infantil. “Hay un margen de pacientes, que son generalmente las menores de 14 años, que son embarazos no planeados: por relaciones no cuidadas o, lo que es peor, por las situaciones probables de abuso sexual”, advirtió Ragogna.

Por su parte, Terenzani admitió haber atendido pacientes abusadas. “Generalmente son menores de 14 años y muchas veces el abuso se da en el círculo íntimo de la nena”. ¿Este embarazo es rechazado por la niña? “En general no vienen con el planteo de finalizar el embarazo. Recuerdo un solo caso de una adolescente de 16 años, violada por extraños, que vino con esa idea, pero finalmente continuó con el embarazo”, respondió.

¿Se plantea la adopción como una alternativa? “Se habla de esa posibilidad, pero no quieren, ni siquiera en los casos de abuso”, contestó Ragogna. En tanto, Terenzani aseguró que en 15 años de trabajo en el hospital recuerda sólo un caso de una mamá adolescente que dio a su bebé en adopción. “Es rarísimo. La familia no se quiere desprender de ese bebé recién nacido; hay cierto sentido de propiedad. Por eso es tan complicado el tema de la adopción”.

¿Qué se puede hacer para disminuir el índice de embarazo adolescente? “Lo fundamental es prepararlos con una buena educación sexual desde el jardín de infantes. No hay que esperar a los 15 años para hablar de anticonceptivos porque habrá un grupo que ya empezó a tener relaciones sexuales a los 12, 13 años. Hay que llegar antes. Tenemos que acompañar el crecimiento de nuestros hijos de forma continua, hablando del tema, y en su momento llegaremos a hablar de preservativos y anticonceptivos”, concluyó.

Informar no es educar

Olvidarse la pastilla; pensar que por tener relaciones una vez no pasa nada; terminar un paquete de anticonceptivos y no comenzar el otro inmediatamente; tomar prestadas las pastillas de una amiga y no usar preservativo son los errores más frecuentes que comenten los adolescentes a la hora de cuidarse.

En los hospitales y centros de salud se insiste en el doble método: anticonceptivo más preservativo. Sin embargo, los varones son reticentes al uso del profiláctico. “Los chicos no quieren y las chicas no insisten. Si no son capaces de obligar a su pareja a usarlo es porque no están preparadas para tener relaciones sexuales. Las chicas piensan ‘él me cuida’, confían y pueden contraer enfermedades de transmisión sexual”, explicó la ginecóloga Gabriela Ragogna, que hace 14 años da charlas de educación sexual. Se suele atribuir el embarazo adolescente a la falta de información. Sin embargo, la ginecóloga del Iturraspe, Florencia Terenzani, consideró que “la información está en todos los medios de comunicación y en internet”, aunque calificó de escaso el material que reciben en las escuelas. “Lo ideal sería que todos concurrieran al médico”, recomendó.

En tanto, Ragogna coincidió en que “información hay y mucha”, pero advirtió que no garantiza la formación. “La información les llega por una amiga, por internet, por la televisión. Pero les falta madurez psicológica para asimilarla: pueden entrar a cualquier sitio web, pero entender la mitad de lo que leen. Aunque busquen un método anticonceptivo, no se cuidan bien. Es demasiada responsabilidad para un adolescente”.

Ragogna insistió en que en cualquier centro de salud hay posibilidades de anticoncepción y equipos preparados para atender adolescentes; y que en las escuelas se está educando sobre el tema, aunque “falta muchísimo”. Y remarcó el rol de los padres en la educación sexual: “Tenemos que enseñarles los valores, la importancia del noviazgo, lo que significa estar expuestos a una enfermedad. No podemos quedarnos tranquilos por una charla de una hora en la escuela”.

b_fr.jpg

Planificado. Varios adolescentes buscan ser padres como un proyecto de vida y para tener “algo propio”. Foto: Flavio Raina

Deuda pendiente

Mabel Bianco (presidenta de Feim) *

El embarazo adolescente continúa aumentando en todo el país, especialmente en las niñas menores de 15 años. La mayoría de las madres adolescentes y más aún las niñas madres no decidieron libremente serlo, fueron forzadas a tener relaciones sexuales. La falta de información, el bombardeo de estímulos erotizantes a través de Internet y medios de comunicación, la falta de proyectos de vida son, además de los abusos, algunos de los principales factores que alimentan el embarazo en niñas y adolescentes.

Muchas adolescentes comienzan su sexualidad con poca información o errónea, adquirida entre sus pares, Internet o los medios, sin que la escuela, la familia o los adultos las ayuden a entender y a decidir. La maternidad cambia la vida de las chicas, quienes deben asumir responsabilidades que pueden afectar su educación y actividades propias de la adolescencia; muchas salen a trabajar. Si bien los varones también son afectados por la paternidad adolescente, suelen asumir en menor medida la responsabilidad de ser padres. El embarazo en la adolescencia es, además, más riesgoso para la salud, especialmente en las menores de 15 años.

Desde la Red Nacional de Jóvenes y Adolescentes para la Salud Sexual y Reproductiva,realizamos un proyecto de prevención del embarazo no planificado. Jóvenes de todo el país recopilaron información en sus localidades para elaborar estrategias de sensibilización a otros jóvenes. Reclamaron que se cumplan las leyes de Salud Sexual y de Educación Sexual Integral y la creación de servicios de salud amigables para adolescentes, que garanticen acceso a información adecuada y provisión de métodos anticonceptivos, para que puedan decidir en forma libre y responsable sobre su sexualidad.

* Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (Feim).

ESPECIAL PARA EL LITORAL

OTRA MIRADA