Soldados que sobrevivieron al fuego cruzado y al olvido

Postal de guerra. Soldados argentinos en Malvinas, hace treinta años.
Foto: Archivo DyN
Soldados que sobrevivieron al fuego cruzado y al olvido

Postal de guerra. Soldados argentinos en Malvinas, hace treinta años.
Foto: Archivo DyN
Argentino Foremny y Francisco Altamirano lucharon en Malvinas y ahora viven en Santo Tomé. Hoy reflexionan sobre el conflicto y los duros años de las posguerra, en los que el abandono y el dolor también se cobraron muchas víctimas.
Ignacio Andreychuk
Nunca será tarde para reflexionar sobre la Guerra de Malvinas. Pasaron 30 años y las sensaciones permanecen intactas. Quienes verdaderamente vieron de cerca el fuego cruzado, y que hoy pueden contarlo, no titubearon en recordar el abandono que padecieron luego de la batalla y durante mucho tiempo; tampoco se olvidaron de los gestos heroicos ante un adversario visiblemente superior y se alegran de que el tema Malvinas otra vez esté en el centro de la agenda pública.
Argentino Foremny y Francisco Altamirano viven en Santo Tomé. Uno nació en Santa Fe; el otro es originario de San Luis, pero se considera un santotomesino por adopción. Ambos fueron a las Islas Malvinas a combatir frente el ejército inglés en el campo de batalla.
“Nosotros tuvimos la gracia de Dios de volver y reencontrarnos con nuestras familias, pero hoy la reflexión la deben hacer los políticos y los gobernantes que toman las decisiones. Deben darse cuenta de la guerra es dolor, que es viuda, madre sin hijos, es amigo sin amigos, es hijo sin padres”, comenzó diciendo Altamirano (de 64 años) en la charla con El Litoral.
“Particularmente, este 2 de abril siento la profunda alegría de ver cómo fue cambiando en la sociedad la manera de pensar sobre el tema. La gente separa la gesta de Malvinas de lo que algunos suponen que fue un manotazo de la dictadura para perpetuarse en el poder”, opinó Foremny (que ahora tienen 49 años).
Recuerdo y lágrimas
Francisco Altamirano integraba un grupo de Comando, una unidad compuesta por cuadros de oficiales y suboficiales que pertenecían a esa especialidad. Su misión era hacer reconocimientos sobre los movimientos del enemigo, obtener información de los desplazamientos de su logística, intentar golpes de mano en objetivos definidos, hacer patrullas y emboscadas.
El “Mono” (tal es su apodo) no escapó a la emoción. “Hoy es un día de recuerdo de aquellos hombres que ofrendaron su vida y que están allá custodiando nuestras islas; esos soldados que no van a tener relevo y que, desde la tierra, siguen oficiando de centinelas”, dijo el veterano de Malvinas, entre lágrimas.
Sin embargo, los años de posguerra fueron durísimos, según los ex combatientes. “El otro recuerdo que se me viene a la mente es que hace tres décadas, cuando retornamos a nuestros país, hubo mucha ingratitud de nuestros superiores y de una buena parte del pueblo argentino, que días antes estaba vivándonos”, contó Altamirano. Al respecto agregó que “a partir de las mentiras en la información y las mentiras que se dijeron, durante los años posteriores se dio una desmalvinización: ‘de eso no se habla’ o ‘para qué se va a recordar la guerra’. Por suerte, ahora sucede todo lo contrario”.
Sobre la misma época habló Argentino Foremny. “No nos olvidemos de que en ese momento, por cuestiones directas o indirectas, se suicidaron más de 300 veteranos de guerra. En los primeros años, cuando no había pensiones ni se conseguía trabajo, las situaciones fueron más difíciles aún. Esos años de desamparo nos costaron muchas vidas”, lamentó.
Este veterano de guerra nacido en Santa Fe fue un operador de misiles adosado a la Compañía de Comandos 602, que estuvo bajo el mando de Aldo Rico. “Por ser universitario, se me asignó ese rol de combate y gracias a Dios tuve el enorme orgullo de ser uno de los cinco soldados en la historia del ejército argentino que participaron en una compañía de comando, porque eran todos profesionales”, concluyó.
Pasaron tres décadas, pero las heridas siguen abiertas. Sin dudas que un 2 de abril duele, bien en lo profundo, pero son los propios hacedores de esa historia quienes pueden darle la mejor enseñanza: una guerra, nunca más.
La vuelta
El 14 de abril, Argentino Foremny volverá a pisar la tierras de las Islas Malvinas. Al viaje lo planeó hace tiempo junto con el también veterano de guerra Adolfo Shweighofer. Foremny le dijo a El Litoral que la visita tiene una doble finalidad: rendir un homenaje a todos los que quedaron allí, sea en tierra como en el mar, y hacer un video de las zonas de guerra, los museos que hay ahora, el lugar, las construcciones actuales, el clima, las costas y todo lo que rodea las islas. “Será la primera vez que viaje a Malvinas luego de la guerra. Es una emoción que no se puede controlar”, dijo.

La sociedad aprendió a dividir la gesta de la dictadura, por eso me siento gratificado. Es una sensación muy distinta a la que vivimos durante la posguerra; allí hubo desprotección y desamparo”.
Argentino Foremny
Veterano de guerra

La sociedad se está ‘malvinizando’, lo cual me pone muy contento para que los verdaderos héroes sean recordados como tales, por haber regado con su sangre la turba de Malvinas”.
Francisco Altamirano
Veterano de guerra