Edición del Miércoles 11 de abril de 2012

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Había cumplido 81 años...

El adiós a una gloria santafesina

Tomás Rodríguez

(Especial para El Litoral)

El 4 de abril, 19 días después de cumplir el octogésimo primer aniversario de su natalicio, falleció Juan Alberto Barea, considerado una verdadera gloria del baloncesto santafesino, habiendo actuado en los clubes Ferroviario, Rivadavia Juniors y Unión de esta capital; Comunicaciones de Buenos Aires y los seleccionados de Santa Fe y de la Argentina.

En el orden internacional, su mejor participación fue en los II Juegos Panamericanos, en México 1955, cuando nuestro país fue subcampeón por diferencia de “gol average” con Estados Unidos (1,530), aunque Argentina (1,233) logró una victoria histórica ante los norteamericanos.

El quinteto rival tenía en sus filas a dos campeones olímpicos de Helsinki 1952: Robert Kenney y John Kelley. El inolvidable triunfo argentino significó la primera derrota de Estados Unidos en los niveles Olímpico o Panamericano.

Barea nunca olvidó ese momento sublime, recordando “la calidad indiscutida de Oscar Furlong, bajo los tableros, imparable. Además, la defensa argentina era muy aguerrida para contener a los grandotes norteamericanos”, repetía con enorme satisfacción uno de los protagonistas de esa hazaña.

El por qué del apodo

El mundo del baloncesto argentino lo conocía como “Parco”. En cierta oportunidad, me reveló que “ese seudónimo me lo pusieron mis compañeros en Rivadavia Juniors, porque decían que hablaba poco dentro y fuera de la cancha; en cambio; mis familiares siempre me llamaron Cacho”.

Cuando tenía seis o siete años, debido a un problema de vías respiratorias, padecía asma. Los médicos, entre 1937-1938, le recomendaron al corpulento niño, la iniciación de la práctica deportiva.

Entonces, su padre lo acercó al Club Ferroviario, ubicado en la 26 Sin Nombre (hoy Angel Cassanello) y Talcahuano, en el barrio Villa Setúbal, una entidad vinculada y cuyos asociados eran los trabajadores del riel. Cuando hablábamos de sus comienzos nunca se olvidó de sus raíces, en las cercanías de la Avenida Costanera Nueva y comenzó a mostrar allí su temperamento y condiciones naturales para la actividad. Incursionó en el atletismo, básquetbol y vóleibol.

Rivadavia y Unión

Los dirigentes de Rivadavia Juniors, al observar su rendimiento, donde demostraba su potencia en ambos tableros, lo llevaron a sus filas a fines de 1949, donde actuó durante las temporadas de 1950 y 1951. Poseía un excelente físico: 1,85 metro de altura y 83 kilogramos de peso.

Al año siguiente pasó a las filas de Unión, apalabrado y convencido por el presidente de la subcomisión de básquetbol, José Poi, quien también obtuvo el pase de Orlando Amadeo “Pocho” Peralta y Gerónimo “Negro” Insaurralde, los tres de Rivadavia Juniors.

Unión fue el primer equipo del interior de la Argentina que realizó una gira por distintas ciudades de la República Federativa de Brasil, en 1953, disputando 12 partidos, ganando 11 de ellos, consiguiendo 789 tantos a favor y 578 puntos en contra, siendo dirigido por Armando Pedro Lombardi (Gimnasia y Esgrima y Aeom), quien también fue PF y DT de los equipos de fútbol de la entidad rojiblanca, además de un prestigioso periodista deportivo del diario “El Litoral” (fue jefe de deportes) y de la audición “Panorama Deportivo”, de LT10 Radio Universidad Nacional del Litoral.

El plantel lo integraron Juan Barea, Juan C. Benaglio (capitán), Daniel Damián, Gerónimo Insaurralde, Rubén Lombardi, Jorge Medina, Raúl Muzzio, Orlando Peralta y Orlando Ruata. Lo acompañaba el árbitro Edmundo Lozada, presidiendo la delegación Julio Carrasco.

El “Parco” Barea remarcaba que jugaron en Pelotas, Río Grande do Sul, Joinville, Prudente, San Carlos, Londrina, Porto Alegre y San Pablo. La única derrota fue en esta ciudad, ante el seleccionado local, conformado por cinco integrantes del seleccionado brasileño, entre ellos Angelin y Bombarda y en el complemento le cambiaron la pelota (jugaron con una americana), cuando aquí se utilizaba todavía la tradicional de cuero.

El Sudamericano

Posteriormente, regresó el DT campeón mundial de 1950, el profesor Jorge Hugo Canavesi para dirigir la selección nacional en el XVI Campeonato Sudamericano de Cúcuta (Colombia), con el objetivo de renovar la plantilla campeona mundial en 1950, convocando a Barea junto a sus coterráneos Edgard Parizzia (Gimnasia y Esgrima de Santa Fe y San Lorenzo de Almagro) y Orlando Peralta (Unión); además de Osvaldo Aldunate, Carlos Cisneros, Horacio Colombo, Felipe Fernández (Tucumán), Oscar Furlong, Juan Gazsó, Ricardo González, Adolfo Lubnicki, Rubén Pagliari, Carlos Vasino y Roberto Viau.

Argentina finalizó cuarta con cinco triunfos: Ecuador (44-33), Perú (71-53), Colombia (45-42), Venezuela (80-62) y Uruguay (57-56) y tres derrotas: (Brasil 45-63), Paraguay (50-63) y Chile (59-65). El certamen fue el único título conseguido en su historia por Paraguay, subcampeón resultó Uruguay, tercero Brasil y cuarto Argentina.

En Comunicaciones

Tras la realización de los Panamericanos, en México ‘55, Casimiro González Trilla convocó a Barea para actuar en Comunicaciones de Buenos Aires (fundado el 15 de marzo de 1931), donde también lo acompañaron, entre otros, el correntino Genaro Lezcano y el santiagueño Carlos Cisneros.

Se consolidó un equipo altamente competitivo mostrando sus cualidades, participando en partidos de gran fuste en el torneo de la Asociación Porteña. Regresó en 1958, retornando a las filas de Unión.

Unión se clasificó segundo en el Argentino de clubes campeones, celebrado en 1958, en el Luna Park, perdiendo en el partido final frente a San Lorenzo de Almagro, más conocido como “La Catedral”, por la edad avanzada de sus basquetbolistas.

Participaron seis equipos del país -por invitación especial- para determinar al representante argentino en el Sudamericano a celebrarse en Quito (Ecuador). En el curso de la ronda regular, en un vibrante y emotivo juego, Unión derrotó a San Lorenzo por 86 a 76, pero en la última fecha cayó ante el poderoso Inti santiagueño de Benjamín Arce, el “Turco” Tito Saad y Gustavo Chazarreta. En el partido final de desempate, a pesar del excelente trabajo individual de Barea y Peralta, el conjunto rojiblanco no pudo frenar a un notable Juan Ruggia, que convirtió 50 puntos, determinando la victoria de la formación porteña, 84 a 74, resultando ésta una gran tristeza para el “Parco” porque consideraba a su equipo en ese entonces, como el mejor del país.

El Argentino

El respetado defensor santafesino disputó tres campeonatos argentinos defendiendo la camiseta azulgrana, representando a la Federación de la Provincia, en 1953, 1954 y 1958. Lamentablemente, nunca tuvo la satisfacción de ocupar el sitial más elevado del podio.

Su debut fue en Viedma (1953), en la subsede en Carmen de Patagones, tres santafesinos conformaron el equipo: Barea, “Pocho” Peralta y Raúl Rosetti (Colón); los restantes eran rosarinos como el técnico Enrique Caballero. El equipo del segundo estado argentino fue tercero, detrás de Capital Federal y Córdoba, al perder la semifinal con los porteños 59-50.

Al año siguiente, en Córdoba, el campeón fue el local al superar a Santa Fe, 45 a 42. en el juego decisivo. El mismo adiestrador había convocado a siete jugadores de Rosario y cinco de Santa Fe: Barea, Ariel Loréfice, Edgar Parizzia, Orlando Peralta y Oscar Ulla.

La última final en el “más argentino de los campeonatos” que disputó el “Parco” Barea tuvo lugar en el estadio de Unión, cuando Capital Federal doblegó a Santa Fe, 56 a 52.

Sus compañeros de esta ciudad fueron Oscar Berón (Gimnasia y Esgrima), Miguel Carrizo (Rivadavia Jrs.), Raúl Muzzio (Unión), Francisco Osuna (Unión), Fermín Osvaldo Páez (Colón), Orlando Peralta (Unión) y Juan Luis Sabbatini (Gimnasia y Esgrima); además de cuatro del interior: Eduardo Gentile (Rafaela), Ricardo Ciordia (San Lorenzo), Osmar “Loco” Manassero (Gálvez) y Mauro D’Eramo (Venado Tuerto), siendo Justo Fermín Blanco el adiestrador.

Murió Juan Alberto Barea, apodado “El Parco”, un destacado basquetbolista que brilló en Ferroviario, Rivadavia Juniors y Unión en una época muy recordada de este deporte.

“Un crack en toda la línea”

El periodista Carlos Fontanarrosa, de la revista “El Gráfico”, publicó el 10 de diciembre de 1954 que “Barea, un crack en toda la línea, un jugador de recursos completos, defensor que ataca por el mejor camino, goleador preciso, pasador incisivo, es uno de los mejores backs argentinos en la actualidad”.

Lo hizo al referirse al cuadrangular realizado en el estadio del Club Unión para celebrar las Bodas de Plata de la Asociación Santafesina de Básquetbol (fundada el 29 de noviembre de 1929), donde nació el mote de los famosos “Platos Voladores”.

Santa Fe apabulló a Rosario, Capital Federal y Córdoba, afirmando Fontanarrosa que quedó impresionado por la producción de los santafesinos, para muchos lo mejor que se vio en la historia a una selección local.

El plantel lo conformaban Juan Barea (Unión), Angel Cabrera (Sporting), Ricardo Crespi (Gimnasia y Esgrima), Ariel Loréfice (Colón), Juan Carlos Loyarte (Colón), Alfredo Murillas (Gimnasia y Esgrima), Raúl Muzzio (Unión), José Olivera (Colón), Francisco Osuna (Unión), Luis Piedrabuena (Colón), Juan Pedro Tognotti (Rivadavia Juniors) y Oscar Ulla (Gimnasia y Esgrima). DT: Justo Fermín Blanco.

El adiós a una gloria santafesina

Barea aparece de pie junto a Osuna. Debajo, Muzio, Peralta y Ruata. Foto: Archivo El Litoral



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