El que no llora...

La manifestación de los ruralistas en La Plata logró frenar la sanción de la reforma impositiva en la provincia de Buenos Aires. Versiones contrastantes, pero que confirman la eficacia de la vehemencia en el reclamo.

Federico Aguer

[email protected]

Para algunos medios, volvieron las “patotas rurales”. Según Página 12, “el Senado dio media sanción a la suba del inmobiliario rural, pese a las presiones del agro. (Empresarios agropecuarios, acompañados por un grupo de seguidores del Momo Venegas, invadieron violentamente la Legislatura bonaerense en un último intento de impedir que el Senado provincial apruebe la actualización del impuesto inmobiliario rural. Se votó igual y la próxima semana lo tratan los diputados)”.

Para otros, la protesta estaba justificada ante el exorbitante aumento previsto por el proyecto de reforma impositiva.

El titular de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati criticó la modalidad de revaluación fiscal de la tierra para incrementar el Impuesto Inmobiliario Rural en la provincia de Buenos Aires. “Parece una instrucción recaudatoria del Gobierno Nacional, ya que hacerlo así obligará a los productores a pagar más, en abril del año que viene, por el Impuesto a los Bienes Personales o por Ganancia Mínima Presunta”.

Según el ruralista, la movida esconde las pretensiones oficiales de asfixiar al campo, y por otro lado, hacerse de tierras que los productores deberán vender para pagar. “Ya estamos viendo que vamos a tener que vender un lote de tierra para pagar los impuestos“, agregó. “Esto de subir la valuación y de entregarle al Gobierno una especie de coparticipación al revés que se va a pagar en abril (del año próximo) es una actitud incomprensible de la provincia”, concluyó.

Para Biolcati, el impuesto así diseñado “paralizará la producción porque limita absolutamente la capacidad de inversión. La escasa caja que le queda al productor la tiene que destinar a pagarle al Fisco”.

Lo cierto es que los productores bonaerenses comenzaron un paro en la comercialización de granos y ganado en pié, mientras el Senado provincial debatía el incremento impositivo para el campo que impulsa el gobernador Daniel Scioli.

En Santa Fe la cosa viene demorada. El reciente viaje oficial a Kuwait para concretar créditos, posterga el tratamiento legislativo y refleja las verdaderas urgencias de la gestión socialista. La gente de Carsfe ya “hizo los deberes” y presentó su proyecto. Ahora será cuestión de esperar. Lo único cierto es que en este país “el que no llora no mama”, aunque para lograrlo, debamos volver a enfrentarnos a cara de perro.