Debate multisectorial en Reconquista

Advierten sobre el impacto del actual modelo productivo

Vecinos de General Obligado, Vera, San Javier y 9 de Julio expusieron las consecuencias ambientales y sociales que se generan por los esquemas de producción. Organizaciones sociales y de DD.HH. reclaman modificar la ley de agroquímicos en la provincia.

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El principal problema que amenaza la vida campesina es el desarrollo de la agricultura industrial, que va desplazando a familias de los territorios, sostienen los ambientalistas. Foto: Agencia Reconquista

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Ciudadanos de los cuatro departamentos del norte de la provincia participaron del Primer Encuentro de Pueblos Fumigados que se desarrolló en Reconquista, con la intención de mostrar las “consecuencias ambientales y sociales que genera el actual modelo productivo y de extracción de los bienes naturales”, a través de los testimonios de las personas que se dicen afectadas directamente por la actividad.

Durante el encuentro, enriquecido por visitantes de la capital provincial, Chaco, Santiago del Estero y la provincia de Buenos Aires, interesados por la misma problemática, y convocado por el espacio de organizaciones Encuentro por los Derechos Humanos, se dieron a conocer las distintas acciones que buscan el tratamiento y la modificación de la ley 11.273, que restringe el uso de agrotóxicos en la provincia de Santa Fe.

Los organizadores explicaron que en el territorio provincial existe una campaña para que el Senado trate y modifique la ley 11.273 “prohibiendo las fumigaciones aéreas en la provincia y alejando las fumigaciones con cualquier tipo de producto agroquímico a menos de 800 metros de las áreas pobladas, las escuelas y los cursos de agua”.

Sobre el tema se refirió Carlos Manessi, vicepresidente del Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat) y referente de la campaña Paren de Fumigarnos: “Todo lo que sucede con el impacto de los agrotóxicos sobre la salud es porque la ley que está vigente hoy en la provincia lo permite. Con todos los papeles en regla, pueden fumigar frente a tu casa, como realmente está sucediendo”. Por eso, “entendemos que la prioridad, la necesidad imperiosa, es modificar esta ley; pero tenemos noticias de que no hay voluntad política en el Senado para tratar el tema, y nosotros tenemos que hacer que los senadores la traten”, afirmó.

Queja campesina

Miembros de organizaciones campesinas de base de los departamentos Gral. Obligado y San Javier que integran la Unión de Organizaciones del Norte de Santa Fe (Uonsafe) y a nivel nacional se articulan en la Asamblea Campesina e Indígena del Norte Argentino (Acina), se expresaron al respecto.

Los agrotóxicos “nos van excluyendo como personas. Si producís sanamente, el modelo te deja afuera; si producís apostando a la vida es como que no existís”, afirmó Maximiliano Castillo, joven de la Organización Obreros del Surco, de Villa Ocampo.

El principal problema que amenaza la vida campesina -sostuvo- es el desarrollo de la agricultura industrial, que va desplazando a familias de los territorios y “sabemos que defender el territorio es defender el monte, el agua, y que es este modelo agroexportador el que se encarga de extraer todos nuestros recursos naturales, y que a la hora de pesar o ver en la balanza siempre perdemos los pobres, no hay otro perdedor”.

Finalmente, Maximiliano propuso discutir la idea de progreso, que para el modelo se relaciona con el agronegocio, para oponerle “la producción sana de alimentos, que también te da de comer, de vivir dignamente, y tratar de vivir en el campo, con producción agroecológica, sin agrotóxicos, y sobre todo, para que el derecho a la vida se cumpla”.

Lluvia mortal

Mariela Coria, integrante de la comunidad mocoví Rahachalagte de La Lola (Reconquista), en la que viven cerca de 50 familias, se refirió a los problemas que acarrean las fumigaciones: “Vivimos en un barrio de 11 cuadras, y en todos los alrededores tenemos sembradíos, y también tenemos este mismo problema: se fumiga cuando hay viento, los chicos no pueden respirar y empiezan con sus estornudos. Nosotros lo que tratamos de hacer es encerrarlos, y como comunidad vemos que prácticamente no se puede hacer, pero ahora veo todo esto”.

Coria recordó un acuerdo logrado con un productor vecino para dejar 100 metros libres de fumigaciones frente a la comunidad, pero “cuando otros productores fumigan a 200 ó 300 metros, esto afecta igual a la población”. Se mostró a favor de una legislación que contemple 800 metros libres de agrotóxicos alrededor de las poblaciones.

René López, de la misma comunidad, citó la mortandad masiva de aves de corral y mascotas ocurrida a fines de 2010 en La Lola: “Nos sentimos discriminados, no tenemos quién nos defienda y hasta el día de hoy estoy esperando saber de qué se me murieron mis animales. La verdad, no quiero más mentiras”.

Pasado más de un año y medio de aquel suceso -que no fue el único pues el fenómeno se repite todos los veranos, con las precipitaciones-, López contó: “Estábamos preocupados por la lluvia porque cada vez que llueve tenemos que estar pensando en qué animales se nos van a morir”, en referencia a los químicos que el agua pluvial arrastra al escurrir.

En el mismo tono se expresó Milton Allario, apicultor del paraje Cuatro Bocas (cerca de Villa Minetti, en el noroeste provincial), describió con crudeza la problemática de los agroquímicos: “No se respetan las distancias, te fumigan al lado de tu casa. A nosotros la soja nos desplazó muchísimo, tuvimos que llevar las colmenas a más o menos 100 kilómetros de distancia, porque en la zona era todo soja, no había pasturas, no quedan más montes”.

 

Mapa ambiental

Una vez escuchados los testimonios de pobladores de un arco territorialmente representativo del norte provincial y de la costa, se entabló un debate que concluyó con la elaboración de un diagnóstico del riesgo ambiental vinculado a los agrotóxicos en el norte santafesino y que será presentado a la comunidad en un plazo inmediato.

La lucha en las escuelas rurales

La profesora Florencia Zanuttini, docente de la Escuela 1249 de Campo Huber (La Loma), distrito de Colonia Durán, en el departamento San Javier, narró que su establecimiento escolar “está rodeado de campo, y viene teniendo problemas bastante seguido con las fumigaciones. La última vez fue el martes 3 de abril: estábamos en la escuela, en el recreo y vemos la máquina que pasa sobre el tejido, que está a unos quince metros del aula. Era el recreo y los chicos jugaban al fútbol, y estaban siendo fumigados. Lo primero que atinamos a hacer fue cerrar todo el salón, cosa que no funcionó mucho, porque el olor fue insoportable, nos empezó a quemar la garganta, la nariz y lo ojos”.

La policía llegó más o menos 45 minutos después y “para ese momento nosotros ya habíamos logrado frenar la fumigación. La respuesta del policía fue que los productores saben que está prohibido fumigar en 300 metros, pero que sin embargo lo hacen, que es un problema recurrente, y que ellos lo que han estado haciendo hasta ahora es darle avisos o llamados de atención, que no hay denuncias hechas y que por lo tanto siguen fumigando”, lamentó la maestra rural.

Por el agua

Dina Domínguez, de la Organización Vida en Libertad -zona de Romang y Durán- encaró el problema del agua: “Las grandes arroceras y corporaciones nos están quitando el agua. Están haciendo grandes perforaciones y siguen haciendo más. Nos quitan el agua y en la época de sequía las familias se quedan sin agua. Hay momentos en que no sale nada, se mueren los animales, no hay para darles de tomar”. En cuanto a las fumigaciones, la dirigente social contó que “las arroceras cargan los aviones y pasan por arriba de las casas, de los árboles. En este momento, están fumigando hasta en la isla. No hace mucho tiempo un avión empezó a fumigar parte de la isla para sembrar pasturas, cosa que nunca se ha visto. Es una tristeza muy grande, porque nos criamos en la isla, viendo toda esa belleza que tenemos en la costa del San Javier, y nos da pena ver cómo agarran un avión para matar esos árboles para hacer pasturas”.