Coyuntura

Informes del mal momento

Caen las inversiones en bienes de capital, lo que compromete el crecimiento productivo, y por consecuencia al “modelo ”. Economistas no oficiales prevén una salida del bajón hacia principios de 2013.

Félix Canale

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Ya sea por el impacto que la crisis europea conlleva, por la revalorización del dólar a escala internacional, o por las contradicciones e insuficiencias en la conducción de las políticas domésticas, los primeros números de abril indican una profundización en el ritmo de desaceleración de la actividad económica en la Argentina.

El informe mensual de la consultora de Orlando Ferreres referido a Inversión Bruta Interna Mensual (Ibim), muestra que en abril se invirtieron 7.665 millones de dólares, cantidad que representa una disminución de 16,3 por ciento interanual.

Esta caída adquiere mayor significación al relacionarla con su participación en el PIB. “Los números de abril, a precios constantes, representan alrededor de 21,2 por ciento del Producto Bruto. En junio de 2011, la inversión representaba el 24,8%”, señala, en diálogo con El Litoral, Milagros Gismondi, economista jefa de la consultora.

El mayor peso en el seguimiento de la Ibim recae sobre la industria de la construcción, que se contrajo en abril (-0,1%) por primera vez desde 2009 y empujó los números hacia abajo. Pero técnicamente, la inversión en construcción no es reproductiva (o escasamente reproductiva) lo que lleva la mirada hacia la producción de bienes.

De acuerdo con el informe de la consultora “la inversión en maquinaria y equipo registró una caída del 35,9% anual en abril, debido a que las cantidades importadas de bienes de capital se redujeron en un 46% anual. Por su parte, la inversión en equipo nacional se contrajo también un 14,2%”.

Analiza Gismondi: “En abril el 63% de la Ibim fue en la construcción y el resto en maquinaria y equipo. La participación de la inversión en maquinaria y equipo sobre PIB es muy baja, de alrededor de 8 por ciento. Si esta inversión (que ya tiene una participación muy escasa ) cae 14% en productos nacionales y 46% en los importados, no es una buena señal para la inversión reproductiva”.

Agrega: “Se está cayendo fuerte. Debe tenerse en cuenta que lo que no se está importando tampoco se reemplaza vía sustitución de importaciones. No es solamente por los controles que limitan la importación, sino que un clima de imprevisibilidad lleva a importar menos, porque la deuda se contrae en dólares”.

Producción

De acuerdo con la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (Fiel), el Índice de Producción Industrial (IPI), correspondiente al mes de abril, registró una caída de -4% respecto a igual mes del año anterior y de 5% entre marzo y abril del presente año.

Frente a los números negativos, el análisis de Fiel aporta un paño tibio. “En ambos casos dice una parte de estas caídas es explicada por la menor cantidad de días hábiles (18) que tuvo abril”.

El germen de este razonamiento crítico sobre la proliferación de días feriados, que comprometen la producción, es Abel Viglione, economista senior de Fiel, quien asume parte decisiva en los informes industriales de la entidad.

“El número de este retroceso del 4% hay que relativizarlo. Existe una caída, pero si no hubiese habido tantos feriados hubiese caído menos, sobre todo en bienes intermedios, como petróleo, aluminio, acero, o termoplásticos, que son de producción continua, de 24 horas seguidas”, explica, ante la consulta de El Litoral.

¿Pero se cae; si o no? ¿Qué pasa con la producción de productos durables, que no es continua, como automotores o electrodomésticos?

Dice Viglione: “La afectaron los feriados, pero además en algunos sectores faltaron insumos y por eso hubo que frenar algunas líneas de producción”. No tiene sentido repreguntarle a Viglione por qué faltan insumos. Hoy por hoy es una pregunta que perdió significación económica, para transformarse en una cuestión política, sobre la que no debe inquirirse a un técnico, quien prefiere mantenerse en sus números y estadísticas.

Los ciclos

La palabra “amesetamiento” indica, en términos económicos, que una variable estadística, hacia arriba o hacia abajo, se mantiene cercana a un promedio, entre crecimiento y caída.

Viglione cree que es una trampa. Dice: “La palabra amesetar es discutible. Para el National Bureau de los EE.UU., una metodología a la que adscribo, que sigo, hay que hablar de expansión o recesión. O la economía está creciendo o está cayendo. En una etapa de crecimiento puede desacelerarse, pero sigue creciendo. En el caso de la Argentina estamos en una etapa recesiva; desde septiembre de 2011 estamos cayendo”.

Un dato más aportado por Viglione: “Si miro la historia de las recesiones industriales en la Argentina, éstas duran en promedio 15 meses. Por lo tanto, si la recesión comenzó en septiembre de 2011, y se repite el esquema, la actual comenzaría a revertirse en enero o febrero de 2013.

Inversion bruta interna.pdf
Indice de produccion industrial 2012.pdf

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Documentación de la nota

http://blogs.ellitoral.com/empresariosyempresas