Llegó el momento del brillo argentino

 

Llegó el momento del brillo argentino

Ahora van por Brasil. La Selección volvía a entrenar hoy, pensando en el amistoso del sábado ante los brasileños, en Estados Unidos. Seguramente, el técnico Sabella tendrá la oportunidad de probar variantes y darle minutos a quienes no jugaron contra Ecuador. Foto: DyN

Redacción de El Litoral

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EFE

El balón también sirvió a Lionel Messi para anunciar al mundo que será padre en una jornada de Eliminatorias que sacudió la clasificación y alteró el valor de las acciones de las nueve selecciones con el paso de Argentina al liderato, la caída de las nubes de Uruguay y el avance de Chile, Venezuela y Colombia.

Un “Lio gordo” pareció el astro del Barcelona con el balón bajo su camiseta tras el golazo que marcó en su noche de gala y de fiesta para Argentina con la paliza de 4-0 que infligió a Ecuador. Y un “lío gordo” el que deben solucionar en sus filas con vistas a la sexta jornada, que se jugará entre el 9 y el 10 de junio, los entrenadores de Uruguay, Ecuador, Perú y Bolivia.

El uruguayo Oscar Washington Tabárez vio el sábado cómo su equipo, cocido en el éxito del Mundial de 2010 y la Copa América de 2011, resultó una vez más impotente en Montevideo ante el rocoso esquema táctico de Venezuela. Como el 1-1 que dejó el partido en el estadio Centenario en las Eliminatorias del Mundial de Sudáfrica entre Uruguay y Venezuela fue el resultado de la quinta jornada, esto le costó a Uruguay el liderato y lo bajó al tercer puesto, ahora con los mismos ocho puntos de la Vinotinto, que ahora es cuarta, pero muy feliz.

Ecuador que llegó como cuarta clasificada a la jornada, tuvo la mala suerte de acudir al partido que Argentina eligió para exponer su nueva esencia, marcada por el vértigo ofensivo y la gula goleadora del “cuarteto mágico” formado por Messi, Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín y Ángel Di María.

La paliza dejó al entrenador Reinaldo Rueda sin reparos para el rival, con reproches a sus jugadores por “falta de personalidad” y una incógnita grande sobre su continuidad si no hay golpe de timón en la próxima jornada, cuando recibirá a una revitalizada Colombia.

Durante 45 minutos una formación de urgencia de Perú hizo olvidar ayer a punta de garra y corazón entre siete y ocho titulares ausentes por lesión antes de enfrentar a Colombia. Pero en el segundo tiempo sucumbieron ante un gol y quedaron plantados en el penúltimo puesto de la clasificación, con tres puntos en cuatro partidos.

Sin noticias de cuántos titulares estarán a tiempo para enfrentar a Uruguay en Montevideo el próximo domingo, el técnico Sergio Markarian tendrá antes que elevar la moral de sus hombres disponibles, que llegaron a las Eliminatorias con el aliento de una buena Copa América en Argentina.

La Selección de Bolivia, quedó sepultada en el último puesto con un punto en cinco salidas, y una sospecha que cada vez toma más visos de realidad: la temida altitud de La Paz se está convirtiendo en un puerto obligado para que los rivales ajusten sus presupuestos con vistas al Mundial de Brasil.

Bolivia perdió los dos partidos que jugó en los 3.600 metros de La Paz: 1-2 con Colombia y por 0-2 ante Chile, que parece haberse especializado en esa altitud ya que con idéntica ventaja se impuso en las Eliminatorias de hace cuatro y ocho años.

Con el salto de Argentina al primer puesto, ahora con diez puntos de quince posibles, las Eliminatorias sudamericanas quedaron a merced del juego múltiple de opciones ofensivas para resolver sus compromisos. Los de Alejandro Sabella ya patentaron su “cuadrado mágico”, Chile, segunda con nueve puntos, intimida con Alexis Sánchez y Humberto Suazo aunque tiene ases tapados en la mitad de la cancha como Charles Aránguiz y Arturo Vidal. Todos ellos llegan para hacer contrapeso al tridente uruguayo formado por el goleador del clasificatorio, Luis Suárez, Edinson Cavani y Diego Forlán. Pero la apatía en el partido contra Venezuela ya encendió las primeras luces de alarma.

Venezuela, de baja producción ofensiva, ahora apuesta sus fichas a Salomón Rondón, el autor del agónico empate en el estadio Centenario, y Colombia, ahora en el quinto puesto, sigue los movimientos de Radamel Falcao García.

 
Llegó el momento del brillo argentino

Capitán y líder. Messi fue el eje de la ofensiva argentina, jugó un partido casi perfecto y condujo al equipo a una producción notable. Foto: EFE

/// análisis

Es Messi más... ¡una defensa!

Enrique Cruz (h)

A Messi no debiera sorprenderlo que hoy se lo “viva”, se lo empieza a idolatrar y hasta lo reverencian cuando va a patear un córner, cuando en este mismo país se lo criticó por no cantar el Himno o se lo silbó cuando remató desviado un tiro libre en la Copa América. Los argentinos somos así, cambiantes y extremos. Máxime cuando de fútbol se trata.

La “rompió” el pibe. Y me contaba el presidente de Colón, Germán Lerche, que derrocha humildad afuera, se gana el cariño de sus compañeros y eso se nota en la cancha y fuera de ella, con un “Kun” Agüero que chacotea y dice: “No sé si me va a elegir padrino”, hablando de la futura paternidad de Messi.

Messi empieza a responsabilizarse del lucimiento, del desequilibrio y de la incalculable e inigualable jerarquía que posee él, en forma personal, y sus laderos que saben acompañarlo, interpretarlo y aprovecharlo. Del medio hacia arriba se verán muchas paredes como la que hizo con Higuaín en su gol y muchas jugadas con final feliz.

El tema es ver de qué manera se puede llenar esa “mitad del vaso vacío” del que habló Sabella en la conferencia. El vaso lleno es el que el equipo regala del medio hacia arriba, que lo transforma en brillante, eficaz y preparado para soñar. El vaso vacío es un sistema defensivo sobre el que Sabella tendrá que exprimirse el cerebro y llenarse de trabajo para poder encontrar lo que hace tiempo falta en la selección: caudillos, cerebros defensivos y solidez.

¿Serán Federico Fernández y Garay la solución?, no se sabe. No existen tantas referencias, salvo el propio Sabella que los viene observando y ha tomado la decisión de trabajarlos. Apenas jugaron dos partidos, pero todavía no han tenido la exigencia suficiente para empezar a convencer. Inclusive, cuando Ecuador apuró un poquito y se animó en el segundo tiempo, surgieron algunos problemas (también para Zabaleta y Clemente) que han dejado un cierto margen de preocupación para el futuro. Nada grave e insoluble, salvo por los antecedentes inmediatos que no son buenos a la hora de buscar alguna selección de los últimos tiempos que haya brindado una imagen sólida, firme y segura en su defensa.