El gobierno provincial buscaba un reemplazante
La renuncia de Corti: fútbol y primera baja en el gabinete
Antonio Bonfatti, Leandro Corti y Ricardo Speciale.
Hubo tres legisladores -rosarinos y socialistas- que le aconsejaron al gobernador Antonio Bonfatti que Central y Patronato jueguen en Colón.
De la redacción de El Litoral
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“A mí no me van a pegar ‘este chicle’ en Santa Fe”. La promesa que se había hecho el entonces ministro de seguridad santafesino, Leandro Corti, no se cumplió. O se cumplió apenas sobre su gestión como ministro, que terminó ayer, y que -porque involucra al fútbol- fue comentada por toda la prensa nacional.
Se dice que Corti usó la imagen del chicle cuando se acercaba el partido entre Patronato y Rosario Central. Ambos clubes siempre dijeron que querían -unos por los puntos en juego, otros por los pesos seguros de la recaudación- que el club de Rosario fuera local en la ciudad Santa Fe.
El ministro se mantuvo firme en su no. Era quedar pegado, como los chicles ocultos bajo los escritorios de las comisarías, a la posibilidad de un problema más para una ciudad que tiene suficiente violencia con sus propios equipos de primera.
A su pesar, el partido entre rosarinos y paranaenses tendrá escenario santafesino.
Cuando ayer, pasadas las 15 horas, el ministro se enteró que el gobernador Antonio Bonfatti tenía otra decisión, de inmediato redactó su renuncia y se encargó de que los periodistas lo supieran.
Corti no amagó con renunciar. No buscó presionar en favor de un giro de 180 grados para la decisión que ahora carga -solo y sobre sus espaldas-, el titular del Poder Ejecutivo Provincial.
Todo indica que la noticia estaba en poder de algunos cronistas deportivos mucho antes de que Corti lo supiera. El Litoral Deportes lo informó, en “ellitoral.com”, el lunes por la tarde. Los periodistas de otras secciones no advirtieron qué efectos tendría esa información.
Por cómo la renuncia llegó al escritorio de Bonfatti -ayer a la siesta- está claro que Corti ya no esperaba que cambiara esa decisión. Más importó al ministro saliente que la opinión pública viera que esta situación precipitaba su dimisión: no otros conflictos mucho más críticos.
En varias oportunidades, Corti señaló a la corrupción policial como la responsable de hechos graves, como ocurrió con la fuga de un preso acusado de una violación en la peatonal San Martín, el tráfico de drogas y la trata de personas.
Cuando se confirmó la renuncia del ministro y se anunció que sus funciones serían asumidas provisoriamente por el secretario de Seguridad Pública, Marcos Escajadillo, los periodistas recordaron de inmediato a cuántas situaciones difíciles, en apariencia terminales, había sobrevivido la gestión de Corti.
Hubo intentos por hacerlo cambiar de opinión, y la confirmación oficial se demoró el tiempo que demandó que el resto del Gabinete comprobara que había llegado la hora de la primera baja. Y por un motivo increíble.
De redes y temores
Dónde jugarán Central y Patronato es el tema de conversación en Rosario de los últimos 15 días. Y a lo que puede saberse por los medios se ha sumado -muy especialmente- un fuerte intercambio de opiniones en las llamadas redes sociales.
Antes de que el presidente de Rosario Central, Ricardo Speciale, acusara públicamente al gobernador Bonfatti de no autorizar el partido por ser simpatizante de Newell‘s Old Boys, hubo una ola
Silencio
Todos los intentos realizados para hablar con el intendente municipal y su secretaria de gobierno resultaron infructuosos. Hubiera sido importante su palabra si tenemos en cuenta que gobierna la ciudad que será escenario del duelo futbolístico entre paranaenses y rosarinos que ya le costó el puesto al ministro de Seguridad Leandro Corti. Nadie ignora que un enfrentamiento de alto riesgo como el aludido, exigirá medidas especiales de todo tipo que son resorte del gobierno municipal y hubiera sido bueno saber si sus responsables ya están ocupándose del asunto. Hasta ahora, la elección fue el silencio.
Comedia imposible
Luis Rodrigo
Sólo porque lo que está en juego es demasiado serio, a las últimas 24 horas del Ministerio de Seguridad no se las puede relatar bajo el tono burlesco, risueño, zumbón o relajado de una comedia.
La inseguridad en Santa Fe tiene todas las características de un drama. Y como en ese término cabe la tranquilidad, los bienes y sobre todo la vida de los ciudadanos no se narra a la noticia de la renuncia de Corti bajo esos recursos teatrales, o circenses en el sentido romano de la decadencia.
Es fuerte la tentación de mezclar puntos del Campeonato Nacional B con las chances electorales de los partidos políticos, de hablar de los ascensos a Primera y de los descensos en el Gabinete. De mencionar las localías prestadas en un estadio que -porque recibió dineros públicos provinciales en la gestión anterior- bien podría recibir el mote de prebendario, o de jugar con la imagen de camisetas de los clubes rosarinos bajo las camisas de los altos funcionarios, para pensar en el fútbol como lo que hoy es: una cuestión de Estado. Palabras como corrupción y adicionales policiales están siempre a la mano del tentado cronista.
En cualquier caso, una mirada veloz sobre los últimos años y gobiernos indica que se ha ido uno de los ministros que -al menos en sus apariciones públicas- más ha compartido las sospechas de la sociedad sobre la policía.
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de reacciones de “canallas” que -por internet- comenzaron a llamar a una suerte de protesta contra el domicilio particular del mandatario provincial. Allí se reforzó la custodia policial. El enojo centralista fue mayor cuando Patronato anunció que de jugar en su estadio lo haría sin público visitante.
Ante ello, un grupo de concejales rosarinos presionó para que el gobierno de la provincia garantice la seguridad del espectáculo. Y lo mismo hicieron tres legisladores rosarinos y socialistas: el ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Di Polina, el ex intendente rosarino Miguel Lischitz (ambos confesos seguidores de Central) y el jefe del oficialismo en la Cámara baja, Raúl Lamberto. (Ver aparte)
El partido es considerado de alto riesgo debido a la enemistad manifiesta entre su barra brava y la de los dos clubes de Santa Fe.
Ofrecimientos
Tras la renuncia de Corti, corrieron varias versiones sobre posibles ofrecimientos. El Litoral pudo verificar una de ellas. El gobierno provincial intentó convencer a Daniel Cuenca, el ex ministro de Seguridad de Hermes Binner, que volviera a hacerse del escritorio que debió dejar por problemas de salud. El ex funcionario no quiso aceptar, ahora por otras razones.
Mientras se define el futuro de un área clave del gobierno, en sus cargos siguen los colaboradores directos de Corti.
Un parte de prensa oficial informa que Escajadillo quedó a cargo de la cartera hasta tanto se designe al nuevo titular, al tiempo que indica que el gobernador ordenó: “todos los funcionarios que integran el equipo del Ministerio de Seguridad quedan ratificados en sus cargos”.
Bonfatti ratificó que “la seguridad es una cuestión prioritaria del gobierno de Santa Fe y seguiremos destinando nuestros mayores esfuerzos en el abordaje de esta compleja problemática”.

Lamentación
“Lamento que haya renunciado. El tema de la seguridad es complejo. Y más allá de los aciertos y los errores, me parece que estaba intentando trabajar en profundidad el tema. Es muy malo que en una provincia un partido de fútbol le cueste el cargo a un ministro”. María Eugenia Bielsa, diputada justicialista
Mala noticia
“Era un funcionario comprometido con una política de transformación de la fuerza policial. El gobierno no registra la gravedad del problema de seguridad en la provincia y se da el lujo de destratar a un funcionario clave”. Fernando Rosúa, ex colaborador de la gestión Obeid en materia de seguridad.
Cuando la balanza se inclina hacia lo impensado
José Curiotto
Lo que los sectores más corruptos y corporativos de la Policía Provincial no pudieron lograr en cinco meses, lo consiguieron en apenas unas cuantas horas un partido de fútbol y una ciudad decidida en convertir un juego en cuestión de Estado.
Leandro Corti, el hombre elegido por Antonio Bonfatti para encarar la ingrata y riesgosa tarea de purificar las fuerzas policiales, renunció a su cargo de ministro de Seguridad luego de que las máximas autoridades del gobierno resolvieran asumir los riesgos que implican los partidos de Patronato-Rosario Central y Patronato-River en la cancha de Colón.
A veces, en materia política la balanza suele inclinarse hacia lo impensado.
Sobre uno de los platillos, se encontraba Corti, con sus aciertos y sus errores en materia de seguridad. El mismo funcionario que había apartado a más de setenta policías sospechados de corrupción y quien venía soportando la contraofensiva de quienes se resisten a cualquier transformación.
En el otro platillo aparecían los hinchas del club Rosario Central, las autoridades del club y una amenaza de hacer escuchar cacerolazos de protesta frente al domicilio del gobernador Bonfatti, si éste no autorizaba que el partido con Patronato se jugara en la ciudad de Santa Fe.
La balanza política decidió, entonces, que era preferible sacrificar al ministro, antes que asumir el costo de enfrentar a los hinchas de un club de fútbol.
Mientras tanto, durante los últimos días se produjeron algunos hechos inéditos. Un ejemplo fue la actitud del Concejo Municipal de Rosario. Allí, los ediles aprobaron un pedido concreto al gobernador de la provincia, para que éste avalara la posibilidad de que el partido entre Rosario Central y Patronato se juegue en Santa Fe.
Para decirlo de otra manera, los concejales rosarinos traspasaron todos los límites de la racionalidad y la responsabilidad institucional: adoptaron una posición política sobre un partido de fútbol y resolvieron que éste debía jugarse en una ciudad en la que ellos no tienen injerencia alguna.
Cabría preguntar si alguno de estos concejales tuvo la deferencia de levantar el teléfono para consultar al intendente de Santa Fe sobre el tema, antes de agregar más presión al problema y opinar sobre asuntos que competen a otra ciudad.
Se puede coincidir o no con la postura de Corti, quien advirtió en su momento sobre los riesgos de que 18 mil hinchas de Rosario Central o de River lleguen a la ciudad de Santa Fe para presenciar los partidos. Es probable que el ex ministro haya exagerado, temiendo que su explícito enfrentamiento con ciertos sectores policiales pudiera hacer eclosión durante los operativos de seguridad. También es atendible la opinión de quienes consideran que este Ministerio debe ser capaz de garantizar la concreción de un espectáculo deportivo. De todos modos, recién una vez que los partidos se jueguen, los hechos habrán demostrado si la opinión de Corti era o no acertada.
De lo que no hay dudas, es que lo ocurrido representó un lamentable desgaste para el gobierno provincial, sobre todo porque los acontecimientos se produjeron sobre un área tan sensible como la seguridad.
Pronto, lo sucedido con estos partidos y con el ex ministro Corti se convertirá en anécdota. Ahora, lo más importante de cara al futuro será que el gobierno provincial no decida dar marcha atrás en su decisión de extirpar la corrupción arraigada en sectores internos de la policía.
Ésta sí debe ser una verdadera cuestión de Estado aunque, a veces, la balanza política se incline hacia lo impensado.
E-mail: [email protected] Twitter: @josecuriotto
“Santa Fe es futbolera”
El diputado provincial Eduardo Di Pollina lamentó la renuncia de Leandro Corti a la conducción del Ministerio de Seguridad, pero admitió que siempre apoyó la realización en Santa Fe del partido entre Central y Patronato. Consideró que esta posibilidad era el deseo de la mayoría de la sociedad santafesina y sostuvo que el riesgo de los partidos de fútbol “se ve todos los días”, en diferentes canchas del país.
En diálogo con la emisora rosarina Radio 2, Di Pollina dio cuenta del “altísimo concepto” que tiene de Corti, “pero la realidad es que cuando el gobernador (Antonio Bonfatti) retornó de su viaje, se encontró con esta situación. Era el reclamo de gran parte de la sociedad santafesina que el partido se jugara en el estadio de Colón”.
“Estábamos analizando con el gobernador distintos temas parlamentarios y nos pidió una opinión sobre esta situación debido al reclamo importante para que el partido se realice en Santa Fe. Dimos una respuesta política porque estamos convencidos de que el partido debía realizarse. Argentina es futbolera, Rosario y Santa Fe, ni hablar”, añadió, haciendo referencia al encuentro mantenido con el mandatario y en el que también participaron el diputado Raúl Lamberto y el senador Miguel Lifschitz, el día en que los radicales no acudieron a discutir la reforma tributaria.
El diputado socialista admitió también que mantiene una relación personal con el vicepresidente de Central, Rubén Fernández: “Tengo una relación con él desde hace mucho tiempo y una de las inquietudes que tenía era que Central juegue en Santa Fe”, dijo.

Causas
“No creo que este partido haya sido la causa de la renuncia. Si la suerte de un ministro depende de algo menor como si se hace o no un partido de fútbol, imagínese la situación del ministerio. Esto es el desenlace de una serie de desaciertos”. Mario Lacava, diputado justicialista
Eduardo Di Polina, Miguel Lifschitz y Raúl Lamberto. Foto: Pablo Aguirre
Reconsideración
“No hubo desautorización sino reconsideración de una medida. Corti estaba haciendo un gran trabajo respaldado por el gobernador y apuntalado por la tarea de un valioso equipo, que continúa íntegro en sus cargos. Pero la política de seguridad la fija el gobernador”. Rubén Galassi, ministro de Gobierno.
Costos
La verdad es que cada situación tiene pro y contras. También es cierto que el hecho de impedir que un evento de esta magnitud se haga, coartando la posibilidad de que muchísimos hinchas de la ciudad puedan participar de este evento, tiene riesgos y costos a futuro”. Miguel Lifschitz, senador rosarino.