/// OPINIÓN

El interrogante frente a las democracias regionales

Rosa María Marcuzzi (*)

Con la reciente destitución del presidente Fernando Lugo, la participación de Paraguay como miembro de los bloques regionales Mercosur, Unasur y Celac se verá comprometida a la decisión que adopten los demás Estados-partes de la región.

El desconocimiento a la presencia de los cancilleres de Unasur presentes en Asunción durante el proceso de juicio político y lo manifestado por los jefes de Estado de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela, frente a las irregularidades en el procedimiento celebrado por el Legislativo paraguayo, permiten afirmar que los organismos regionales constituidos por Estados democráticos evaluarán la continuidad de la cooperación, tal como lo manifestaran los cancilleres en el comunicado difundido por la Secretaría General de Unasur; decisión que tendrá como marco la reunión del Consejo del Mercado Común, máximo organismo del Mercosur, a celebrarse la próxima semana en nuestro país.

Las imágenes de Paraguay que transmitían los medios de comunicación el viernes próximo pasado, superponiendo el interior del Congreso, donde legisladores exultantes celebraban y el exterior de la plaza sitiada por fuerzas de seguridad con carros hidrantes dispersando a los votantes del presidente destituido, no pueden ser más pesimistas y desalentadoras para la cotidiana construcción de la política democrática.

Y ello fue reforzado por los fundamentos expuestos en el texto de la acusación al presidente destituido, donde luego de manifestar el cumplimiento de la Constitución, enumera una serie de hechos que en su descripción y por el lenguaje utilizado remiten a un universo discursivo muy alejado de las palabras consensuales que deben predominar en legisladores que son miembros de cuerpos deliberativos.

El estudioso de la política latinoamericana Edward Gibson realizó, hace unos años, una investigación sobre la contribución de los partidos conservadores a la consolidación democrática y cómo éstos participaban en el nuevo contexto, renovando antiguas estructuras, sumando a las propuestas del liberalismo económico, al liberalismo político y a la participación electoral como ejercicio de los derechos individuales.

No parece ser éste el caso de los partidos con mayoría en el Congreso de Paraguay, Colorado y Liberal Radical Auténtico, y sí ambos parecen cumplir la previsión del politólogo, quien afirmaba que para las elites conservadoras las instituciones democráticas pueden ser un recurso más de poder utilizable en ciertas circunstancias.

Lo llamativo también en el texto de la acusación al presidente Lugo es lo mencionado sobre “el Protocolo de Montevideo de Compromiso con la Democracia en el Mercosur (Ushuaia II)”, decisión del Consejo del Mercado Común Nº 27/11 firmada en Montevideo en diciembre del año próximo pasado. Mediante este Protocolo, los Estados-partes y los Estados asociados del Acuerdo Regional refuerzan la vigencia de las instituciones democráticas a nivel nacional como condición para la participación en el proceso de integración regional.

Los cuestionamientos surgidos del mismo Poder Legislativo del Paraguay sobre este protocolo pueden ser una fuente que refuerce los argumentos de los jefes de Estado sobre la evolución de la cooperación en un contexto de ruptura del legítimo ejercicio del poder.

(*) Politóloga. Docente universitaria y especialista en procesos de integración regional.