Es la conclusión de los expertos
La crisis frena el optimismo, pero se puede vencer al sida
La conferencia mundial sobre el sida que hasta hoy deliberó en Washington anunció el principio del fin de la enfermedad. A los grandes avances científicos que permitieron progresar hacia el objetivo, sólo se oponen las dificultades económicas que impiden llegar con los más modernos medicamentos a las regiones más pobres y, por tanto, las más afectadas.
La dirigente opositora birmana y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, participó en la cumbre de Washington mediante videconferencia para contar la realidad sobre el sida en su país y en el Asia. Foto: Agencia EFE
Christina Horsten
Agencia DPA
El objetivo es claro, las estadísticas son alentadoras y hay grandes avances científicos. De proseguir así, la lucha contra el sida se puede ganar, aseguran los expertos reunidos en la conferencia mundial sobre el sida en Washington, que hoy acaba. Lo único que está frenando el optimismo es la crisis económica.
Y es que se ha allanado el camino, pero todavía falta mucho para llegar al objetivo. Con los alentadores resultados de las investigaciones, así como de las estadísticas, los expertos reunidos en Washington ya han anunciado el principio del fin de la enfermedad.
“Creemos que el fin de la epidemia del sida es posible”, afirmó Elly Katabira, presidente de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, según sus siglas en inglés), que ha organizado el encuentro.
Tras un programa impresionante dividido en seis días, con 25.000 participantes y cientos de eventos, también ha quedado claro que hasta que llegue al verdadero final todavía faltan años, más bien décadas. A ello se suma que la crisis económica podría influir negativamente en ese avance.
“Hoy sabemos mejor que nunca cómo podemos vencer el VIH/sida. Sabemos qué medicamentos se necesitan, con qué modelos de terapia podemos acudir al pueblo más apartado y cómo con un tratamiento preventivo podemos impedir nuevas infecciones”, dijo Oliver Moldenhauer, de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras.
“Ahora hay que actuar, sobre todo tienen que hacerlo los gobiernos”, agregó. Los medicamentos más nuevos son siempre significativamente más caros y muchos países tienen que invertir urgentemente más dinero en la lucha contra el sida.
Pero precisamente esa exigencia topa con la crisis económica que afecta a numerosos países. Han sido muchos los miembros de los gobiernos de países de todo el mundo que se han dejado ver estos días en la conferencia, pero la única que ha prometido invertir más dinero fue la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. El agujero en la financiación, según el Programa de Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSida), ya acusa todos los años la falta de miles de millones de dólares, y los expertos temen que en los próximos años sea peor.
Un camino claro
En lo que sí están de acuerdo los expertos es hacia dónde debería ir el dinero: cada vez más infectados con el VIH tienen que recibir antes mejores medicamentos. Sobre todo las mujeres embarazadas. Además de seguir difundiendo sobre todo en África las medidas preventivas como medicamentos y la libre circuncisión en el caso de los varones, hay que seguir utilizando el preservativo.
Asimismo hay que transmitir estas medidas con nuevos conceptos también en las regiones más apartadas, en los campamentos de refugiados, en las zonas de conflicto y entre los trabajadores temporales. Hay que dejar de discriminar a los hombres, mujeres y homosexuales que se prostituyen, así como a los drogadictos, e involucrarlos activamente en la lucha contra el VIH.
Con todas estas medidas y algunas más, el VIH se puede controlar hasta que finalmente se desarrolle la tan anhelada vacuna o haya una posibilidad de cura. Pero en ese terreno todavía no se han impuesto las ilusiones, ya que tardará en llegar. Como muy pronto se calcula que será dentro de 20 años, según estimaciones, por ejemplo, del fundador de Microsoft, Bill Gates, que junto con su esposa participa activamente en la lucha contra el sida.
Problemas no resueltos como la creciente resistencia a los medicamentos para paliar el VIH, así como los nuevos índices de infección, que han subido por ejemplo en Asia central y el este de Europa, no hacen fácil ganar la partida a la epidemia. Y si a ello se suma que fluye menos dinero, se podrían perder algunos logros ya conseguidos, pues según el estado de las investigaciones actuales, los enfermos con VIH necesitan medicamentos durante toda la vida.
La próxima fecha para volver a analizar la lucha contra la epidemia ya se ha fijado: del 20 al 25 de julio de 2014, cuando cerca de 14.000 participantes acudirán a la vigésima conferencia mundial del sida en la ciudad australiana de Melbourne.
El deseo de no ser el único
Elvira Palomo (EFE)
Su caso es único en el mundo, Timothy Ray Brown, es la única persona hasta ahora que ha logrado eliminar por completo el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) de su cuerpo, todo un logro, pero su mayor deseo es no ser el único.
“No quiero ser la única persona curada de VIH más tiempo”, dijo en una entrevista con EFE en Washington, donde se celebra esta semana la Conferencia Internacional sobre el Sida. “Deseo que esta cura sea transferida a cada persona en este mundo que ha sido infectada con el VIH”, afirmó Brown.
Y, de hecho, podría dejar de ser el exclusivo, si se confirman los resultados de un estudio presentado en esta conferencia, según el cual otras dos personas infectadas parecen haber sido curadas del VIH después de un trasplante de médula ósea para tratar un cáncer.
Esto renueva las esperanzas de Brown, un hombre pausado, cálido y determinado a seguir adelante que acaba de crear su propia fundación para patrocinar estudios que busquen alternativas para curar el VIH.
“Quiero que esta enfermedad sea historia”, aseguró, aunque en esa historia sobre el VIH, con un final aún desconocido, sin duda tendrá un lugar destacado su nombre.
Conocido por sus amigos como Timothy, rebautizado por la prensa como “el paciente de Berlín”, siempre será el hombre que una vez tuvo VIH.
En 1995 fue diagnosticado con VIH cuando residía en Berlín (Alemania) donde realizaba estudios políticos y sintió miedo. Un año más tarde, fue descubierta una nueva terapia, una combinación de fármacos antirretrovirales que ha permitido convertir el sida en una enfermedad crónica con la que puedan convivir los enfermos, gracia a la que pudo llevar una vida normal.
Sin embargo, en 2006 los análisis revelaron que la fatiga que lo perseguía se debía a que padecía una leucemia mieloidea aguda, un tipo de cáncer que afecta al sistema inmunológico.
El oncólogo alemán Gero Huetter comenzó con la terapia habitual de quimioterapia pero no funcionó y el médico alemán decidió probar una novedosa terapia.
El tratamiento incluyó recibir un trasplante de células madre de un donante portador de un gen hereditario poco común, asociado con la reducción del riesgo de contraer el VIH.
Antes del trasplante, Brown recibió altas dosis de quimioterapia y radioterapia, y tras recibir el trasplante dejó de tomar los antirretrovirales contra el VIH. Trece meses después tuvo una recaída de leucemia y fue sometido de nuevo a otro trasplante de células madre del mismo donante.
Los médicos pensaron que el VIH archivado en las células del paciente comenzaría a proliferar una vez que su sistema inmunológico comenzara a recuperarse del tratamiento previo y postrasplante pero no fue así y se convirtió en la comunidad médica en “el paciente alemán”.
El día que supo que no estaba infectado “fue maravilloso”, recuerda, aunque “no me lo creí durante mucho tiempo”.
Brown, de 47 años, políglota y aficionado a viajar, cuenta con el apoyo de sus amigos, de su madre y de su familia, también con el de los doctores que le conocen desde hace años y de los investigadores, ya que su cura sigue siendo un caso de estudio.
Sin embargo, Brown, nacido en Seattle (Washington) y afincado en San Francisco (California) no vive en las mejores condiciones. Dice que es tratado como una “estrella de rock” pero que reside en un complejo para personas con bajos recursos donde comparte una habitación.