De cara al debut como local ante Godoy Cruz...
Lógicos obstáculos que hay que saltar o correr

Correa, Limia, Maidana, Jara, Donnet, Avendaño y Nuñez al término del primer tiempo en la lluviosa noche de Sarandí.
Foto: Juan Roncoroni
Unión mostró una cara aceptable, la del primer tiempo, pero hay que mejorar. Alemán puede ser conductor, pero quizás jugando con mayor libertad y no tan atado al sector izquierdo.
Enrique Cruz (h)
“Las nubes grises también son parte del paisaje”, escribió Darío Kudelka en su cuenta de Twitter, en mayo, cuando se acercaba el final de la temporada y Unión estaba a punto de jugar un partido clave ante San Lorenzo, en el 15 de Abril.
El fútbol, como gran parte de la vida, tiene muchas de esas cosas que uno experimenta a diario. A esto, Kudelka lo sabe muy bien. Tanto que otra de sus frases de cabecera fue, en la campaña anterior: “Hoy vivimos las consecuencias de las decisiones que tomamos ayer. Lo que seremos mañana resultará de las decisiones que tomemos hoy”.
Las “nubes grises” de Kudelka y el “resultado de las decisiones tomadas”, tienen mucho que ver con su estilo de conducción. Es un técnico que se reconoce “adaptable a las circunstancias”, convertido en “administrador del plantel” y absolutamente confiado en que el “trabajo puede disimular defectos y carencias”.
Unión no tiene un “súper-equipo” y resulta muy apresurado sentenciar si este plantel es más o menos que el del torneo pasado. Nadie sabe cuánto podrán rendir Alemán y Mazacotte, o si Limia y Perafán disimularán la enorme incidencia de Bologna, si llegarán goles de la mano de Jara o Nuñez o si Diego Galván será una buena alternativa de manejo en el mediocampo.
El técnico sabe que el club no le puede dar las opciones “A” que a él le gustaría tener. Lugüercio o Achucarro, por caso, son jugadores inalcanzables para el presupuesto que se maneja. Y como no existen, en muchos casos, opciones válidas surgidas de inferiores, la sensación que se tiene es que, en Unión, el técnico pide, los dirigentes suben o bajan el pulgar y el estilo es muy claro: prudencia en el manejo económico, con lógicas consecuencias y pedido de exigencias.
Unión perdió ante Arsenal sin ser menos que Arsenal. Pero el error individual de su arquero lo llevó a quedarse con las manos vacías, algo que hoy se lamenta en función de lo que fueron los 90 minutos. Éstas son “las nubes grises que forman parte del paisaje”. Si hubiese sido al revés y Unión ganaba el partido con un error de Arsenal, se estarían haciendo, quizás, evaluaciones equivocadas.
Por eso, no hay mal que por bien no venga y puede ser provechoso que la derrota haya traído aparejado un análisis más profundo. Kudelka no sólo debió renovar buena parte del plantel, sino que cambió un libreto perfectamente desarrollado por el otro equipo en el torneo anterior.
Muchos dirán que no se puede jugar con el 4-4-1-1 sin tener un jugador como Rosales, pero Alemán ha demostrado en este primer partido que si mantiene la tendencia a volcarse a una posición más central del terreno, puede ser desequilibrante al momento de colocar pases-gol o aprovechar la buena pegada de media distancia.
Si Nuñez-Jara, en sociedad, no son eficaces y le aportan gol al equipo, uno no sabe hasta qué punto se justifica modificar ese libreto tan aprehendido de la mano de Kudelka, aún corriendo el riesgo de que se lo tilde erróneamente de defensivo. Unión terminó el partido del viernes con tres delanteros netos pero sin alguien capaz de colocar una pelota al claro. Cavallaro no está para esa función y es más un finalizador de jugadas que un estratega. Ese rol tiene que surgir de jugadores como Alemán, Donnet o el propio Galván, quien cuando esté en condiciones de jugar, se puede convertir en una variante de juego.




