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Educación
Edición del Domingo 02 de setiembre de 2012

Educación / Del aula presencial a la pantalla como nuevo espacio educativo

Una tendencia que se afianza en la enseñanza del siglo XXI

Del aula presencial a la pantalla

como nuevo espacio educativo

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Otros modos de aprender. Desde una PC, la educación a distancia implica la autogestión del estudio desde la comodidad del hogar.

Foto: Archivo El Litoral

En el Centro de Educación a Distancia de la UNL ingresan por año unos 3 mil nuevos alumnos para estudiar carreras bajo la modalidad virtual. El e-learning es una alternativa para muchos adultos jóvenes -con trabajo y familias a cargo- que demandan formación académica.

 

Luciano Andreychuk

landreychuk@ellitoral.com

¿Cómo puede hacer una persona adulta con -pongamos por caso- dos o tres hijos a cargo y un trabajo de 8 horas diarias, para cursar y estudiar una carrera de pregrado? Operativamente, las cuentas no cierran: la sobrecarga de actividades y responsabilidades no parecen dejar un margen para sentarse y seguir una carrera universitaria. Sin embargo, la modalidad a distancia lo hace posible: la plataforma virtual permite “cursar” una materia a través de la computadora, desde la comodidad del living de casa; ir a la biblioteca virtual y buscar bibliografía; hacer consultas en simultáneo al docente y a otros alumnos. Todo on-line.

La pantalla ahora es el aula del siglo XXI y la educación tradicional se descoloca ante tamaños cambios. Hasta las estructuras cognitivas, culturalmente acostumbradas a los cánones estables del libro, empiezan a transformarse porque hay otros soportes de aprendizaje que intervienen. El Centro Multimedial de Educación a Distancia (Cemed) de la UNL viene acompañando estos cambios desde hace 12 años, cuando abrió sus puertas con unos pocos inscriptos. Hoy, tiene una matrícula total de entre 8 mil y 9 mil estudiantes, y 3 mil ingresantes por año: ese número representa casi la mitad del total de ingresantes en la modalidad presencial (unos 6.500 alumnos anuales) a la UNL. Ofrece unas 60 carreras, la mayorías tecnicaturas.

El perfil del estudiante “virtual” es muy específico: es un joven adulto dentro de la franja etaria que va de los 27 a 52 años, que no puede acercarse físicamente a la facultad porque está lejos, pero fundamentamente porque trabaja o tiene otras responsabilidades. Se autogestiona el estudio desde su casa o su oficina. Demanda nuevas formas de atención académica: es un alumno exigente para con la academia. “El 80% de nuestros estudiantes a distancia tiene trabajo, es decir, que estudia y a la vez trabaja. La mayoría de ellos tiene familias a su cargo”, contó a El Litoral María Alejandra Ambrosino, directora de Cemed.

También están aquellos que hacen una tecnicatura específica para jerarquizar su formación profesional, y así mejorar la carrera laboral que llevan adelante. “Aquí se nota que cambian los niveles de decisiones en comparación con los chicos recién salidos de la secundaria que empiezan una carrera presencial en la universidad. El alumno virtual toma al estudio desde otro perspectiva, tiene una forma diferente de apropiación del saber, y más usos culturales de las tecnologías”, definió Ambrosino.

Presencialidad y virtualidad

La educación tradicional ¿guarda ciertos “prejuicios” con respecto a las nuevas modalidades de educación a distancia? ¿Se sigue creyendo que aquel que estudia a través de una plataforma virtual aprenderá menos que el que asiste al aula física? Para Ambrosino, éste es un debate que está lejos de cerrarse. “Nuestra cultura educativa está muy anclada sobre la presencialidad, y eso es lo que genera algún prejuicio contra la educación a distancia. La enseñanza virtual viene a romper de alguna manera con algunos esquemas de la enseñanza tradicional”, afirmó. “La tecnología ayuda al aprendizaje; pero tiene que haber siempre una propuesta de enseñanza bien diseñada que piense y prevea qué hace el otro (el alumno) desde el otro lado. Ese diseño se genera desde las políticas pedagógico-didácticas, y también tecnológicas. Por ejemplo, no se enseña mejor porque en las escuelas haya más netbooks: los problemas en el aula no los resuelve la tecnología por sí misma”, opinó Ambrosino.

/// BREVE

Inclusión social

Se encuentran abiertas las inscripciones para el curso de extensión “Los Desafíos de la Inclusión social. Límites y Oportunidades para los jóvenes y adultos con Discapacidad”, Se realizará en septiembre. Información: Dirección de Extensión de la FBCB. Mail: extension@fbcb.unl.edu.ar / scabrera@fbcb.unl.edu.ar - Teléfono: 0342- 4575209/216 int. 176.


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El proceso de aprender es cognitivo; se puede estudiar desde cualquier medio, desde la clase presencial y el libro hasta un televisor o la PC”.

Alejandra Ambrosino

Directora del Cemed

Soportes

Otro de los debates abiertos es sobre los soportes de estudio. ¿Se aprende mejor estudiando de un libro que de una pantalla? “El proceso de estudiar y aprender es esencialmente cognitivo; entonces, uno puede estudiar de cualquier medio, desde la clase presencial y el libro hasta un televisor o la pantalla de la PC. El tema central pasa por qué propone ese medio para que se puedan crear mejores marcos de pensamiento y aprendizaje”, dijo la directora del Cemed.

Ahí es donde se plantea que ese mensaje a enseñar es construido por alguien y, en este sentido, la función del docente es central “porque éste tiene el desafío de construir ese mensaje, y de guiar esa propuesta de enseñanza que propone el soporte. La clave para que uno aprenda significativamente con la tecnología pasa por la propuesta didáctica que se ofrece”, cerró Ambrosino.



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