Colón dejó una mejor imagen que Tigre para llevarse la victoria de Victoria...
Un golazo de Mugni y un cabezazo de Tito luego de una brillante jugada colectiva le habían dado la posibilidad de dar vuelta el resultado adverso. Arruabarrena acertó poniendo a Pérez García y a Sensini le faltó la misma claridad, con sus cambios, que tuvo en el armado de la estrategia previa.
Enrique Cruz (h)
(Enviado Especial a Buenos Aires)
Colón pudo, debió y mereció ganar. Así de terminante, por más que si se analiza con cierto rebusque el partido, se le podría admitir algún resto de mérito al empuje de Tigre y a la capacidad para aprovechar los errores de Colón. Porque ahí está el punto en cuestión. Colón jugó mejor y jugó bien, pero hay cosas que debiera entender, a saber:
* 1) Muchas veces, el resultado de un partido se define por los pequeños detalles. Y el de ayer fue el caso: los detalles fueron los errores defensivos de Colón.
* 2) Sensini tuve muy en claro la forma de jugarle el partido a Tigre y por eso puso a Graciani de arranque, pero le faltó rapidez y claridad para leerlo luego: los cambios llegaron tarde y no se dieron de la forma adecuada.
Esto último, obviamente, uno lo escribe con el “diario del lunes” (del domingo en este caso). Pero así como se le valora al técnico el hecho de haber estudiado bien la forma de atacar al rival, sabiendo que se debía abrir la cancha para tirarle centros a los dos grandotes y por eso eligió a Graciani en lugar de, por ejemplo, Bernardello, también es verdad que tendría que haber seguido por la misma línea cuando tuvo que mover el banco. ¿Por qué no antes el cambio de Luque y no faltando 6 minutos para el final contando el descuento?, ¿por qué Achucarro para seguir cerrando el camino ante una defensa que marcaba con tres y no un jugador más apto para abrir la cancha y, en consecuencia, desarticular esa defensa?
En fin, es sólo un pensamiento que se formula dentro de un análisis positivo, en muchos aspectos, de lo que dejó el equipo. Colón jugó un partido más que aceptable, manejó la pelota, abrió bien la cancha por derecha con ese tándem que funcionó bien (el de Caire-Graciani), más la trascendencia de Mugni, el empuje a veces desorganizado y sin precisión de Moreno y Fabianesi más el incansable trajinar del Polaco Bastía, abanderado indiscutido a la hora de recuperar la pelota, de hacer a tiempo los relevos y de darle mucha contención a la zona central.
Faltó Prediger y Sensini no quiso poner otro hombre de marca, sino que la compañía para Bastía fue de Moreno. Más allá de la movilidad de éste, daría la impresión que Bastía se las arregla para cargarse encima casi toda la responsabilidad del volante central. El doble 5 es una marca absolutamente grabada a fuego en Sensini, pero las características de los jugadores que utiliza puede cambiar. Con Bastía en la cancha, el “5” clásico es él. Sin Prediger, la compañía adecuada para el Polaco no es otro de sus características, sino alguien que le brinde al equipo el juego que le viene dando el “Perro”. Cuando alguna vez falte Bastía, quizás la prioridad para Sensini pase a ser Bernardello. Con el Polaco en la cancha, el de al lado tiene que aportar más en el juego que en la marca. Eso parece claro.
En el mejor momento de Colón, llegó el primer error clave en el resultado del partido. Colón arrancó bien, pero las espaldas de Mugni y todo el carril izquierdo parecían una invitación a que lo ataquen. Desde allí vino el centro de Gastón Díaz que encontró a toda la defensa sabalera muy corrida hacia el lateral y descuidando las espaldas. Allí apareció el certero cabezazo —aunque débil— de Maggiolo para poner en ventaja al local. Un baldazo de agua fría para un Colón dominante en esa parte inicial del partido. Tanto, que desde ese momento comenzaron las imprecisiones de Moreno, taparon mejor las subidas de Caire y Graciani, no estuvo tan cerca Mugni de la pelota y tampoco pesaron los delanteros.
Hasta que Mugni hizo un gol de selección y volvió el Colón del principio. Lucas le robó una pelota a Castaño en el medio, se sacó dos rivales de encima y le pegó de derecha (con la de palo), clavando la pelota abajo. Fue un gol colmado de justicia, porque el 1-0 parcial castigaba más a Colón por su error. Tigre había acumulado pocos merecimientos, apenas el hecho de ser oportuno para aprovechar lo que el rival le brindaba. Nada más que eso.
Sensini dijo después del partido que no tuvo tiempo, él y su equipo, de acomodarse cuando el partido se puso 2-1 a favor. Es cierto que pasaron 8 minutos solamente, pero también verdad que entre el gol de Colón y el empate definitivo de Galmarini, Colón tuvo la posibilidad de armar otra clase de partido y hasta de buscar liquidarlo. Tigre reaccionó. Lo hizo su técnico poniendo un enganche para que aporte lo que hasta ese momento no había. O sea, fútbol. Arruabarrena acertó con el cambio, porque Pérez García jugó una media hora muy buena y fue clave en el segundo gol. Colón se equivocó doblemente. Primero, porque hubo un error puntual de Raldes en el inicio de la jugada del gol de Galmarini (no resolvió bien una pelota que tenía dominada), y otro error (al margen del ingreso solitario del volante por derecha de Tigre), fue no haber reaccionado convenientemente en la parte final, ya con el partido empatado.
Tigre se había quedado con tres atrás y hacía retroceder los volantes laterales (Galmarini y Botta) para acompañar a los del fondo. El mediocampo era un sitio de paso para los dos. El único en Colón que a esa altura corría y recuperaba, era Bastía. Caire y Urribarri subían por los laterales, Graciani ya estaba sintiendo el trajín del ida y vuelta permanente y Sensini demoraba un poco los cambios y no elegía bien los reemplazos. El primero que entró fue el que menos rindió. Cuando lo hicieron Ricky Gómez y Luque, la cosa cambió y Colón pudo haberlo ganado en el final. Sobre todo cuando lo hizo el pibe de las inferiores, que por la punta izquierda hizo un verdadero “desastre” con una defensa más lenta y más cansada. Si Colón ganaba, quizás el análisis habría variado pues, en definitiva, los sabaleros jugaron mejor que Tigre. Pero la pregunta que nos hicimos al principio del comentario siguió rondando luego del 2-2 final: ¿por qué no se hicieron antes los cambios?, ¿por qué no se eligió antes a Luque para atacarlo a Tigre por los laterales?