Zygmunt Bauman y su nuevo libro
Zygmunt Bauman y su nuevo libro
La educación en un mundo “líquido”

En su nueva obra, Bauman dice que aún debemos aprender el arte de vivir en un mundo sobresaturado de información.
Foto: Archivo/EFE
El sociólogo ahora traslada su célebre concepto de “modernidad líquida” al ámbito de la educación. Sostiene que es crucial transformar el sistema educativo. Y postula que ya no vivimos en una cultura del aprendizaje, sino en una cultura del desapego, la discontinuidad y el olvido.
De la Redacción de El Litoral
Télam
El sociólogo polaco Zygmunt Bauman retoma la problemática de la dispersión del sentido en su nueva obra “Sobre la educación en un mundo líquido”, que se concentra en las conductas -anorexia, depresión, violencia- disparadas por la perplejidad de las nuevas generaciones frente al ritmo vertiginoso de los cambios sociales.
El autor de obras como “Amor líquido”, “Vida líquida” y “Tiempos líquidos” retoma el concepto que da cuenta del tránsito de una modernidad “sólida” a una “líquida” -flexible, voluble- en la que las estructuras sociales se descomponen y derriten antes de que alcancen su cometido, en este caso a partir de un abordaje centrado en la educación.
En “Sobre la educación en un mundo líquido: conversaciones con Ricardo Mazzeo”, editado por Paidós, el pensador polaco reflexiona sobre el rol de la educación y de los educadores en un mundo que implica incertidumbre y maleabilidad, además de haber socavado los fundamentos de la solidaridad social.
Bauman ya lo había anticipado en “Tiempos líquidos”, cuando postuló que la planificación y el pensamiento a largo plazo también han claudicado, reduciéndose así “la historia política y las vidas individuales a una serie de proyectos de corto alcance y de episodios que, en principio, no se combinan en secuencias compatibles con los conceptos de desarrollo, maduración, carrera o progreso”.
Frente a este escenario, el sociólogo asegura que muchos jóvenes sienten la tentación de quedarse al margen, de no participar en la sociedad: algunos de ellos se refugian en un mundo de juegos on line y de relaciones virtuales, de anorexia, depresión, violencia, alcohol e incluso de drogas duras, en un intento de protegerse de un entorno que cada vez más se percibe como hostil y peligroso.
Bauman sostiene que es crucial transformar el sistema educativo, aunque la tarea de construcción de otra educación requiere pensarla de formas distintas. “Aun debemos aprender el arte de vivir en un mundo sobresaturado de información. Y también debemos aprender el aún más difícil arte de preparar a las próximas generaciones para vivir en semejante mundo”.
Hoy, el conocimiento se presenta en forma de superposición de datos e informaciones que en definitiva resultan fragmentarios e inconexos. No sólo eso: cuando la cantidad de información tiende a aumentar y se distribuye a una velocidad cada vez mayor, la creación de secuencias narrativas se vuelve, indica el autor, cada vez más difícil.
Empleo volátil
“Sobre la educación en un mundo líquido” es el segundo libro de conversaciones publicado por Bauman, ya que el primero fue “La ambivalencia de la modernidad y otras conversaciones”, un esclarecedor diálogo con Keith Tester, catedrático de Teoría Social en la Universidad de Portsmouth (Polity Press, 2001).
En esta ocasión, Ricardo Mazzeo -también dedicado a la docencia- funciona como el interlocutor de esta veintena de entrevistas que se iniciaron cuando el Premio Príncipe Asturias 2010 fue invitado para inaugurar un congreso celebrado en Rímini en 2009 y concluyeron durante las conferencias que pronunció en Módena en septiembre de 2011.
El marco temporal que circunscribe estos textos está delimitado por el estallido de la burbuja económica y sus consecuencias: el ensayista analiza qué ocurrió cuando la realidad desoladora de la exclusión se impuso a todos aquellos jóvenes que compartían, antes de la debacle, la creencia de que en lo alto de la pirámide social existía un lugar para ellos.
Según Bauman, educados en la idea de que podrían superar socialmente a sus padres, el panorama obliga a las nuevas generaciones a confrontarse con un mundo duro e inhóspito signado por una dinámica volátil de empleo.
El sociólogo apunta que la naturaleza cambiante de la sociedad actual descoloca los viejos principios del aprendizaje y que la memoria es vista como algo inútil, potencialmente incapacitante o, incluso, engañoso.
El “mundo líquido” que presenta Bauman se caracteriza por su volatilidad, por el cambio instantáneo: los hábitos consagrados, las costumbres arraigadas, los marcos cognitivos sólidos o el elogio de valores estables se convierten en impedimentos. “La cultura líquida moderna ya no es una cultura de aprendizaje, es, sobre todo, una cultura del desapego, de la discontinuidad y del olvido”, dictamina el célebre pensador.
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