El dilema del DT de Colón sobre su futuro...

Pablo Morant es el primer responsable de su destino

 

No sólo pasa por volver a los buenos resultados, sino también por tomar decisiones y asumir actitudes que convenzan a la gente y a los dirigentes que es el plan “A” para continuar.

Pablo Morant es el primer responsable de su destino

El Flaco no quiere tirar la toalla ni mucho menos. Pide su oportunidad, pero también es bueno que él sea el primero en colaborar para que el convencimiento sea mucho más natural. Foto: Mauricio Garín

 

Enrique Cruz (h)

El hincha de Colón pasó de apoyar al extremo a Morant —mucho más después de los cinco primeros partidos— a mirarlo de reojo después de estas tres derrotas consecutivas. Uno sabe cómo es el fútbol, con qué pasión se vive y cómo esa pasión lleva a adoptar posiciones extremas, a cosechar enojos y a asumir posturas cambiantes por parte del hincha. Todo esto lo torna relativo y el propio Morant lo sabe. El hincha tiene los vaivenes propios de los resultados. Si se gana está todo bien y si se pierde está todo mal. El análisis y la valoración futbolística no ocupa, en la reacción espontánea del hincha, un puesto clave. El resultado es lo que lo moviliza. Lo saben todos.

Más allá de esto, Pablo Morant —quien se está “jugando” la posibilidad de seguir— es el primero que tiene que entender que esto es fútbol, que los resultados mandan pero que hay decisiones y actitudes propias que pueden inclinar la balanza a favor o en contra.

¿Qué es lo que Morant tiene para que esa balanza le resulte favorable?, más allá de ser un hombre de la casa —por más que la crianza la hizo en La Plata—, sacó al equipo del terrible pozo futbolístico y de resultados, cosechó el 54 por ciento de los puntos hasta el momento y hasta dejó esbozar algunas de las características de su propio proyecto, cuando señaló que sólo pide la oportunidad de armar el plantel, traer tres o cuatro refuerzos y subir seis o siete chicos de la exitosa reserva sabalera que marcha en la cima del torneo.

¿Cuál es el peso que sufre Morant para que la balanza se le corra al otro lado?, haber querido cambiar el estilo después de cinco partidos jugando de una determinada manera y dejar que se le cayera el rendimiento y el acople de la única línea del equipo que jamás estuvo en discusión: la dupla ofensiva que integraba Curuchet tirado por derecha y Gigliotti como centrodelantero. A Curuchet lo cambió de posición (no en el último partido, donde se tiró por izquierda en algunas jugadas bajo su exclusiva decisión) y a Gigliotti lo terminó sacando.

Colón no dijo nada en forma oficial, más allá de un aspecto contractual que es concreto: Morant tiene vínculo con el club hasta el 31 de diciembre. El Flaco está en carrera y algo hizo como para merecer respaldo. También responde a las características que el propio presidente mencionó en cuanto a los lineamientos del proyecto, cuando señaló que el club no sólo tiene que sacar jugadores, sino también formar entrenadores.

Morant tiene que saber que él y sólo él es el artífice de su destino. Si consigue encarrilar otra vez al equipo —y ni hablar si eso le permite sacar un buen resultado en el clásico—, las voces que hoy son de desaliento y reticencia a su continuidad, volverán a cambiar por ese apoyo importante que tuvo, de parte de la gente, cuando se lo mencionó como una alternativa para reemplazar a Sensini.

En cambio, si los resultados y las decisiones que tome Morant se perfilan en el mismo sentido de los últimos tres partidos, el descreimiento irá creciendo y probablemente se traslade a la dirigencia, que es la encargada y responsable de la toma de decisiones.

Este es el momento en el que el proyecto, la apuesta y los resultados se mezclan. Es verdad que la convicción se demuestra cuando las cosas no funcionan momentáneamente pero se tiene la seguridad de que el camino elegido es el correcto y la marcha continúa en ese sentido a pesar de los contratiempos. En este aspecto, Morant tiene que quedarse tranquilo por lo que puedan hacer los dirigentes. Pero también sería bueno que él se convenza que a esa decisión y a esa convicción, que será de otros, es el propio Morant quien tiene la posibilidad de afirmar o desvanecer.

La vuelta de la Bombonera fue muy dura para nosotros. Hay ciclos cumplidos de algunos jugadores, otros se pueden quedar y otros podrán venir. Como dirigente, lo que hay que hacer es poner la cabeza en un freezer y pensar en lo que sería mejor para Colón. De lo que estamos muy seguros es de nuestro proyecto deportivo y eso es lo que nos posicionará en los primeros planos”.

Rubén Moncagatta

Vicepresidente de Colón, en declaraciones a Sol 91.5.

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Lanata denunció “lavado” en la compra de Ramírez

  • A más de un mes de la primera denuncia sobre “la ruta del dinero K”, que involucra al empresario Lázaro Báez y al ex presidente Néstor Kirchner y salpica al gobierno, Jorge Lanata denunció otra supuesta maniobra de lavado de dinero, esta vez a través de la compra de jugadores para Racing.

Según un informe de Periodismo Para Todos (PPT) titulado “Nuevas pistas en la ruta del dinero K”, el ex mandatario habría realizado en 2005 negocios junto a su hijo Máximo, Lázaro Báez, y un representante deportivo, Miguel Ángel Pires, entre otros, para comprar futbolistas como una forma de lavar dinero.

De esa forma, Kirchner habría inyectado dinero en empresas ligadas a Pires. Según Lanata, los montos provendrían tanto de manos de Báez, como también de las arcas del ex mandatario.

De acuerdo con lo denunciado por PPT, entre los jugadores comprados por Pires, que se encargaba de las adquisiones de los pases de los futbolistas, figurarían Rubén “Tito” Ramírez, Pablo Lugüercio; Marcos Cáceres, Nicolás Cabrera, Leandro González y Martín Wagner, entre otros.

El programa denunció el supuesto vínculo entre el representante deportivo con el círculo presidencial, quien habría viajado en varias oportunidades en aviones de Lázaro Báez, y también se habría hecho presente en Río Gallegos tras el fallecimiento del ex presidente. PPT señaló que tras comunicarse con Pires, este último aseguró no conocer a Lázaro Báez.