Tribuna política
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El dinero sucio de los paraísos fiscales
por Carlos Vernazza (*)
En estos tiempos, se habla mucho del dinero que se escapa, groseramente, tanto de los países pobres como también de los muy desarrollados. Es la plata sucia que no puede ser blanqueada proveniente del narcotráfico, la venta de armas, el terrorismo y, fundamentalmente, de grandes multinacionales, políticos y empresarios de cualquier nivel social o ideológico.
La cantidad de paraísos fiscales varía según quien haga la medición. Un ejemplo es la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), que suele ser mucho más contemplativa que otras entidades. Ésta excluye a lugares como Gibraltar, Mónaco, San Marino, la isla de Man, Belice y Bahamas, entre otros, del listado de “paraísos” porque, afirman, rubricaron convenios donde aseguran que ya no traficarán con ninguna moneda.
Una nación de estas características tiene mucha preponderancia porque exime de impuestos a los inversores extranjeros y, además, porque es muy difícil averiguar cómo y de dónde se hace la fuga. También se los llama off shore, que traducido significa fuera del país de residencia.
Apellidos inconcebibles
Entre los apellidos más rutilantes que fueron descubiertos haciendo estas turbias transacciones está el de la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza, conocida coleccionista de pinturas, que expone principalmente en Madrid en el museo que lleva su nombre. Según el diario inglés The Guardian, la pretendida filántropa utilizó canales off shore para comprar valiosas obras de arte, entre ellas el “Molino de agua en Gennop”, de Van Gogh. Ese mismo diario asegura que Andorra, no lejos de Barcelona, es “imbatible como refugio del dinero”.
En Francia, la quinta potencia del mundo, “desaparecieron” nada menos que 600 millones de euros que nadie pudo detectar. El diario Le Monde afirma que los dos principales bancos del país, el BNP y el Credit Agricole, ayudaron a sus clientes, durante décadas, a evadir los impuestos y realizar los trámites para la salida de sus divisas.
Al respecto de las fugas, la implacable alemana Angela Merkel denunció varias veces a este tipo de transacciones y manifestó que no es justo que la mitad de ahorros de su país estén depositados en Suiza, donde no solamente no pagan impuestos, sino que además quitan inversiones en su país de origen.
Un caso más reciente que preocupó y mucho a los miembros de la Unión Europea fue el de Chipre. Según el Fondo Monetario Internacional, solamente en Nicosia había 30 mil millones de euros de origen ruso. Allí, uno de los depositantes era nada menos que Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán, país ex integrante de la URSS.
Según Argentina, 87 paraísos
Como ya dijimos, no existe unanimidad sobre la cantidad de paraísos fiscales en el planeta. Por eso, tomaremos como referencia la lista que posee nuestro país, que enumera a 87. Entre ellos figuran Panamá, San Marino, Emiratos Árabes, Liechtenstein y Mónaco. Uruguay, a pesar de las acusaciones de muchos, nunca fue incluido en esta categoría.
Un dato interesante: si el lector lo prefiere, puede entrar en Internet y, en el buscador, poner “Dubai paraíso fiscal”. Allí encontrará un sitio con un equipo de abogados argentinos que le responderá on line las condiciones para invertir. Según estos letrados, Dubai es una muy buena opción, porque no está en ninguna lista negra, no soporta presiones de la Unión Europea y porque constituir una sociedad allí es muy fácil. Así de simple.
Un ex integrante de la URSS, Letonia, reconoce sin titubeos que es uno de estos paraísos. La muy elogiada Irlanda tiene para esto una figura que es una sutileza: acepta depósitos anónimos de escritores y cantantes. Por su parte, Luxemburgo, el pequeño país que tiene el mayor ingreso per cápita del mundo, ahora declara que está dispuesto a endurecer sus controles.
Las organizaciones dedicadas a investigar el dinero sucio del mundo aseguran que son más de 130.000 los grandes empresarios y políticos que utilizan este sistema para realizar negocios y “esconder” sus ganancias.
Y Suiza, la meca de los que esconden su dinero, ya acepta mostrar las cuentas si el pedido llega a través de la Justicia del país de origen.
El súper edificio
Las organizaciones dedicadas a investigar el dinero sucio del mundo aseguran que son más de 130.000 los grandes empresarios y políticos que utilizan este sistema para realizar negocios y “esconder” sus ganancias.
En George Town, capital de Islas Caymán, hay un hecho insólito por demás: en un solo edificio de cinco pisos, tienen su sede nada menos 18.500 empresas de todo el orbe. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, declaró sorprendido: “O es el edificio más grande del mundo o es la mayor estructura de evasión fiscal a nivel planetario”.
Especialistas indican que de las 35 grandes empresas que cotizan en las bolsas de España, treinta tienen “sucursales” en uno o varios paraísos fiscales. El diario El País de Madrid, burlándose por supuesto, también llama a estos sitios “islas de tesoro” y bromea con Robert Stevenson, autor del libro del mismo nombre, porque, dicen, quedaría estupefacto si se enterase de que así denominamos a estos lugares.
Desigualdad que duele
La angurria de las personas, sobre todo de las más poderosas, como vemos no tiene límites. Jamás piensan que la mitad de la población mundial gana menos de dos dólares por día, y que en Bangladesh, por ejemplo, un obrero que confecciona cuarenta camisas por día, de las principales marcas, apenas obtiene 1,20 dólares por jornada.
Mientras esto sucede en una parte del mundo, una ONG de los Estados Unidos llamada Tax Justice Network, que funciona sin fines de lucro, denunció que en el planeta están escondidos en paraísos fiscales unos 40 billones de dólares. Es decir, 80 veces el producto bruto interno (PBI) de la Argentina. Una desigualdad que duele...
(*) Ex subdirector de El Tribuno.
La implacable alemana Angela Merkel denunció varias veces a este tipo de transacciones y manifestó que no es justo que la mitad de los ahorros de su país estén depositados en Suiza, donde no solamente no pagan impuestos, sino que además quitan inversiones en su país de origen.