¿Importaciones por U$S 15 mil millones en 2013?

La sangría energética del “modelo”

El gobierno paga combustibles a precio internacional y redistribuye con subsidios. Pero tiene déficit fiscal y aún no logra las inversiones prometidas para YPF.

De la redacción de El Litoral

El gas disponible se usa con prioridad en la calefacción domiciliaria. Las industrias con contrato interrumpible deben parar o pasarse a combustibles más caros y las usinas térmicas que generan electricidad también deben usar combustible líquido en lugar del GNC. El resultado: más importación que hace crecer los subsidios porque las tarifas en el país están atrasadas respecto de los costos internacionales.

Durante un reciente informe en el Congreso Nacional, el ex secretario de Energía, Daniel Mntamat, proyectó que las importaciones de energía podrían alcanzar 15 mil millones de dólares este año, muy por encima de los 9.500 millones de esa moneda que el país erogó en 2012. Eso sin que la economía haya crecido, significa que hay menos producción local.

De hecho la importación de energía viene batiendo récords. En apenas 3 meses, se importó por 2.090 millones de dólares, un 57% más que en el primer trimestre del pasado año. Los datos provisorios indican que en abril la cifra trepó a 868 millones de dólares y que en sólo 9 días de mayo se alcanzan 486 millones más.

La Asociación Argentina de Presupuesto (Asap) publicó la semana pasada un detalle según el cual los subsidios del gobierno nacional al sector energético se concentraron en la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico. (Cammesa) y en la Empresa Energía Argentina (Enarsa, encargada de importar combustibles).

Las transferencias a Cammesa y a Enarsa sumaron 83 % de los subsidios estatales de energía que a su vez representan más del 60% del total de los subsidios económicos. La asistencia a Cammesa se incrementó 105,4%, mientras que Enarsa registró un incremento de 46,6%.

Los números pueden resultar en una secuencia aburrida, pero reveladora para quien no se conforma con el relato. Demuestran que el gobierno gasta dólares que escasean para importar pero además subsidia los precios internos. Retraso cambiario y tarifas también retrasadas son una verdadera amenaza creciente en un gobierno que sabe que devaluar sería acelerar la inflación, pero también sabe que no puede sostener la sangría de recursos en el tiempo.

La salida es -en parte- la declamada soberanía energética, que llegaría de la mano de la norteamericana Chevron con inversiones para Vaca Muerta (petróleo y gas no convencional). Pero la firma de David Rockefeller necesita que antes la Argentina despeje las demandas pendientes de Repsol, cuya “expropiación” aún no fue pagada por el gobierno.

La energía importada es 8 % de la consumida

Según los números de Julio De Vido, “nuestro país tiene el consumo de energía per cápita más alto de la región y sólo importa un 8 por ciento de lo que demanda”. El funcionario repasó logros como la finalización de las obras de Yacyretá o la inminente Atucha II, y el crecimiento de más de un 80 % en la demanda energética del país desde 2003.

De Vido planteó que hay 2 millones de hogares más en la red de gas natural y que se generan 1.000 megavatios más de electricidad.

“Con recursos genuinos llevamos adelante inversiones en energía por más de 80.000 millones de pesos, instalando más de 8.700 megavatios, tendiendo más de 4.000 kilómetros de líneas de alta tensión y ampliando en 20 millones la capacidad de los gasoductos para acompañar y apuntalar una economía que creció más de un 80 por ciento”.

La sangría energética del “modelo”

En abril se trajeron al país unos 78.000 m3 de naftas y 111.000 m3 de gasoil, en parte por las necesidades generadas tras la explosión de la refinería La Plata. Foto: agencia télam.

La clave

Récord

Emilio Apud, ex secretario de Energía de Fernando de la Rúa, estimó que durante mayo, “las importaciones de gas serán récord” y estará por encima de U$S 1.000 millones. “Las verdaderas causas del déficit energético” son “los subsidios para contener las tarifas y la falta de inversión”, señaló esta mañana en radio Continental. Advirtió que los cortes programados de gas a empresas “sólo buscan esconder el problema energético hasta las elecciones. Luego de octubre, el país deberá importar más para abastecer la demanda interna”.

En cifras

2,7

millones de metros cúbicos de gasoil

consumiría el país este año. Es un millón más que el año pasado, en una economía que no crece, pero que necesita compensar lo que deja de producir.

El dato

Contrarreloj

De Vido pone el acento en lo que invirtió para traer usinas (es decir máquinas que generen electricidad), redes de alta tensión y gasoductos. Los ex secretarios de energía del país señalan que todo eso no funciona sin combustibles: las reservas de gas y petróleo cayeron 25 % en la “década perdida” según la califican. La importación se paga con dólares que llegan por “virtud del modelo” que subsidia a la producción, según el ministro. “El modelo es gastar todo y después vemos”, redoblan los opositores. El gobierno apuesta “hacia adelante” por inversiones para YPF; el acuerdo con Rockefeller está por verse.