llegan cartas

Crónica de otro abandono en un sanatorio de la ciudad de Santa Fe

Ana Buschiazzo. DNI: 12891290. Rosario.

Lucía Rizzo. DNI: 33.189.838. La Plata.

Sres. Directores: Miércoles 24 de abril; la paciente -82 años- hermana, tía, amiga de muchos, docente y abogada de mucho tiempo ya, ingresa al sanatorio descompensada. ¿Podría ser un ACV? Se lo descarta cuando aparece evidencia de un cuadro de neumonía. Se pide una placa de pulmón; son las catorce de esa tarde.

Cinco horas después y tres pedidos mediante de su sobrina nieta, por fin se le hace el estudio. Consultado el radiólogo sobre lo que muestra, manifiesta que sólo el médico podrá informar sobre eso. ¿Dónde está ese profesional?

Ya es hora de cenar. Se le sirve a esta paciente diabética y con un presunto cuadro infeccioso incompatible con esa enfermedad, comida con sal. Al advertir la sobrina ese desvarío, se le suministra a la paciente una pastilla, presuntamente para la hipertensión...

Mañana del jueves 25. Más de quince horas después de haber solicitado una placa de urgencia, un médico la mira y al hacerlo explica que se está frente a una paciente de riesgo ya que le funciona sólo medio pulmón. “Bueno pensamos-, estamos diciendo que hay riesgo desde ayer, cuando la internamos de urgencia”.

Nuestra tía está muy cansada de respirar mal, la vemos muy angustiada, la llevan a terapia intensiva. Finalmente alrededor de las dos de la tarde deciden intentar una respiración asistida. Se produce una crisis, sufre un paro cardiorrespiratorio. En poco más de veinticuatro horas fallece.

Paladín de la vida, ella venía desde hacía muchos años luchando con dolencias varias, lo hacía con una constancia y con un coraje dignos de mejor ayuda en el que fue su último día. Cuando se interna un adulto mayor en un sanatorio se lo hace con confianza en la idea de que es un espacio preparado para dar pelea por la vida.

Quisimos contar en esta carta que ciertamente- no fue esa la experiencia que transitó nuestra familia. Una placa de urgencia que se retrasa y que ningún profesional mira a tiempo, una historia clínica que no registra los parámetros de alimentación más elementales...

En el velorio, una profesora, ex colega, dice que a su padre también le sucedió lo mismo en ese sanatorio. Una ex alumna, refiere algo similar en relación a un tío.

¿Se preguntará la institución si se hizo todo lo que se podría haber hecho por Elena? Intuimos un divorcio de intereses aquí. No sólo la vergüenza no se puede encontrar cuando se pierde, la confianza también es camino de una sola vía cuando se pulveriza en la realidad.