Finalizó la restauración de la antigua vivienda

Casa de los Aldao: un valioso vestigio del pasado colonial

Con una inversión de 400 mil pesos se mejoró el cuerpo principal de la casona. Es Monumento Histórico Nacional y una de las pocas en su tipo que se conservan en el país. Invita a pasear por la Santa Fe del siglo XVIII. Los trabajos se inauguraron hoy.

x.jpg

Reluciente. Tras la restauración, las habitaciones de la casa se utilizarán para muestras y actividades culturales. Esta mañana, luego del acto oficial del 25 de Mayo, inauguraron las mejoras. Foto: Guillermo Di Salvatore

 

Salomé Crespo

[email protected]

Una modesta construcción con rasgos de la arquitectura colonial emerge en el corazón de barrio Sur. La Casa de los Aldao constituye un valioso testimonio de cuando Santa Fe de la Vera Cruz, ya ubicada en el actual emplazamiento, logró un protagonismo histórico en la conformación de la República.

La casona se terminó de construir en 1711 a instancias de la familia Márquez Montiel, luego fue heredada por su yerno Juan José de Lacoizqueta, casado con Juana Ventura Márquez Montiel (ver nota relacionada). Y posteriormente, pasó a manos del resto de los descendientes hasta llegar a la familia Aldao.

Actualmente, el antiguo inmueble constituye una de las pocas muestras que se conservan en el país de la arquitectura hispánica. Se levantó mediante la técnica de la tapia, sus paredes son de tierra cruda apisonada que terminan en un imponente techo de madera tallado a mano por dentro y de tejas coloradas en el exterior. Esos muros hoy contienen los valiosos recuerdos y datos de la Santa Fe del siglo XVIII.

¿Cómo era la vida en esa pequeña ciudad de pujante actividad comercial? En total, había unos 4.000 habitantes que van a llegar a 7.000 para la finalización del período colonial.

“Era una ciudad con grandes contrastes. Había familias emparentadas entre sí, muy importantes y otros grupos que estaban en escalones inferiores, como la servidumbre y los esclavos”, contó el arquitecto Luis María Calvo.

El comercio interregional con el Paraguay, Buenos Aires y lo que se conocía como el Tucumán era la principal actividad económica. El intercambio era de yerba mate, tabaco, miel, cueros y azúcar. Santa Fe comercializaba sus mulas.

Los alimentos domésticos se producían en las huertas que generalmente estaban ubicadas en los fondos de las viviendas. Eran cultivadas por la servidumbre que también acarreaban el agua desde el río para el consumo y la higiene. En los alrededores de la ciudad, en la zona que hoy es calle Suipacha, barrio Candioti y bulevar había chacras que proveían el ganado vacuno y la harina con la que se hacía el pan.

La vida social y familiar

Los grupos familiares que disponían de dinero para construir una vivienda como la de los Aldao pertenecían a la elite de la ciudad, propietarias de grandes solares; también había estamentos inferiores integrado por la servidumbre y los esclavos.

“Los vínculos eran muy fuertes entre las familias destacadas y no había una vida social hacia afuera sino estaba reservada a los hombres. Para las mujeres, los momentos de exteriorización se daban en actos públicos o religiosos. Las casas tenían un espacio en el que recibían invitados, en general la vida estaba recogida en el interior de los solares”, explicó Calvo.

En cuanto a la construcción y utilización de la vivienda, el arquitecto Calvo comentó que se armaban volcando la vida de los habitantes hacia el interior, alejadas unos cuantos metros de la calle. En el caso de la Casa de los Aldao, para llegar a la puerta principal, primero es necesario atravesar un extenso patio. “Es una característica que viene desde Santa Fe la Vieja, una continuidad de los modos de vida de finales del siglo XVI, principio del XVII y que van a continuar durante toda la etapa colonial”, destacó el arquitecto.

a.jpg

En otro tiempo. A la construcción genuina de la casa se le fueron haciendo remodelaciones que posteriormente se derribaron para conservar la original. foto: archivo el litoral

La puesta en valor

La restauración en la casa implicó una inversión actualizada superior a los 400.000 pesos y fue coordinada por la Dirección Provincial de Arquitectura e Ingeniería.

El daño principal estaba concentrado en los muros de tierra cruda por lo que una de las principales intervenciones estuvo en la estabilización de la estructura. Se hizo mediante la distribución a modo de recalce de 52 pilotines de hormigón armado a seis metros de profundidad para evitar la continuidad de los asentamientos; además, se realizó el recambio de parte del sistema de desagües cloacales y pluviales que por las filtraciones que tenían causaban perjuicio en las paredes.

También se mejoró el área de ocupación de la Junta Provincial de Estudios Históricos solucionando problemas de filtraciones de cubierta. Dichos trabajos fueron ejecutados por la firma Orión Ingeniería SRL.

Luego se procedió a la puesta en valor del edificio, de muros y aberturas, a través del tratamiento de la mampostería, los revoques y la pintura con cal, respetando la técnica constructiva original de la tapia a cargo de la empresa Aimar.

A futuro, resta mejorar las instalaciones que están ubicadas atrás de la casa donde se trasladarán las actividades de administración de la Junta de Estudios como la secretaría, archivos y la biblioteca.

Pocos días antes de que se inauguren las obras de restauración, el presidente de la Junta Provincial de Estudios Históricos, Guido Tourn celebró las intervenciones. “Temíamos que la casa se caiga. Hoy verla así es un gran logro y un mayor alivio”, destacó.

Lacoizqueta: gestor de puerto preciso

Alejandro Damianovich (*)

  • A medida que se profundiza el estudio del tema del puerto preciso de Santa Fe de la Vera Cruz, comienza a surgir la figura singular de Juan José de Lacoizquieta, gestor diligente del privilegio que permitió a la ciudad disfrutar del monopolio portuario del río Paraná por cuatro décadas (1740-1780), precisamente cuando había logrado su definitivo afianzamiento, tras superar la larga guerra contra los mocovíes y abipones del Chaco.

Algunos de los asuntos centrales de su vida fueron sus gestiones ante la Audiencia de Charcas en 1738, hasta donde habría llegado por una causa por contrabando, y ante el Consejo de Indias en 1742, gestiones que permitieron lograr el privilegio de puerto preciso para Santa Fe.

Quienes han hecho referencia a los logros de Lacoizqueta relativos al puerto preciso destacaron que éstos habrían consistido en fortalecer un antiguo privilegio que tendría su origen en una Real Cédula del 31 de diciembre de 1662. El puerto preciso de Santa Fe, como privilegio que le aseguraba el monopolio portuario del río Paraná, no data de 1662 sino de 1739, por lo que el éxito de Lacoizqueta no se circunscribe al logro de una mera actualización de aquel privilegio, sino que es mucho más amplio. Consiguió que el monopolio portuario se estableciera formalmente en una Real Provisión y en una Real Cédula, documentos que debieron ser acatados por Asunción y Buenos Aires, que habíanse resistido a las pretensiones santafesinas.

(*) Profesor. Integrante de la Junta Provincial de Estudios Históricos. Revista América del Centro de Estudios Hispanoaméricanos.

Casa de los Aldao: un valioso vestigio del pasado colonial

1_pa.jpg

"Creo que a partir de la restauración logramos que la casa recupere la belleza de una construcción tan antigua y tan valiosa para la comunidad”. GUIDO TOURN, Presidente de la Junta de Estudios Históricos

2_lc.jpg

"Conservar reviste una cuestión cultural, tiene que ver con la historia del arte, de la arquitectura porque ponemos en evidencia la historia social”. ALEJANDRO DAMIANOVICH, Integrante de la Junta de Estudios Históricos

3_mg.jpg

"Cuando hablamos de patrimonio conlleva lo antiguo, lo más reciente y todo lo que pueda aportar al ambiente en que vivimos. Es un beneficio de la gente”. LUIS MARÍA CALVO, Historiador y arquitecto