TECNOLOGÍA Y COMUNICACIÓN
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Los cambios del consumo musical en la era digital
Por Gonzalo Andrés (*)
A partir de la digitalización de los formatos de audio y su distribución a través de Internet, la forma de escuchar música ha cambiado rotundamente en los últimos años. En cierta forma, la red permitió un mayor acceso a las producciones musicales y también generó una crisis en los modelos de negocio establecidos por la industria discográfica.
Actualmente, la principal forma de acceder a las producciones musicales ya no es solamente a través de la compra de un disco. El primer antecedente de este cambio fue el lanzamiento del iPod a fines del 2001. Consistía básicamente en un modelo basado en descargas legales (caso iTunes), que se sumaban a la digitalización que los usuarios hacían de sus propios CD. Sin embargo, otros sistemas de descarga fueron proliferando (algunos gratuitos y otros no; algunos legales y otros no).
También en los últimos años se evidenció una migración del consumo hacia el streaming, lo que significa escuchar canciones desde Internet, sin descargar ningún archivo. Aparecieron aplicaciones para dispositivos móviles, como Spotify o Deezer, que permiten escuchar música en modo radio, donde cada persona puede escuchar los artistas y álbumes que quiera. Ambos ofrecen dos formas de uso: un servicio gratuito con exceso de publicidad o un servicio premium con más canciones y lanzamientos especiales.
Al mismo tiempo, YouTube fue mutando hasta convertirse en el sitio web de consumo audiovisual por excelencia, principalmente entre los jóvenes. Allí se reproducen canciones sin necesidad de descargas, a cambio de publicidad. El servicio también sugiere listas de reproducción, lo que facilita el descubrimiento de versiones inéditas o rarezas.
Ambos formatos vía streaming presentan varias ventajas: es más fácil de acceder a contenidos, generan la sensación de que todo está disponible en la red, ofrecen sugerencias en función de los gustos de los usuarios y no ocupan espacio de almacenamiento.
Una de las consecuencias de la digitalización es que acarrea la dificultad de que las producciones musicales sean distribuidas integralmente. Hoy más que nunca en las listas de reproducción conviven de manera aleatoria diversas canciones, pertenecientes a distintos artistas y géneros, realizadas en diferentes épocas, países e idiomas: una amplia gama seleccionada por cada usuario.
Este contexto de creciente expansión de las tecnologías digitales constituye un cambio no solamente en las formas de consumo sino también en los modelos de negocio. Lentamente, las ventas de CD fueron disminuyendo y el consumo vía Internet se incrementó: en 2008, llegaron al récord -de aquel entonces- de más de 500 millones de canciones descargadas tan sólo en Argentina. Éste fue un momento de quiebre: las industrias discográficas tuvieron que replantear sus modelos de negocios.
Sin embargo, luego de diversos intentos, lograron monetizar sus canciones en formato digital mediante la reproducción de canciones en la nube. En 2013, los ingresos provenientes de los servicios por streaming, ya sea en la modalidad de suscripción (Spotify, Deezer o Napster) como en la gratuita con publicidad (YouTube o Vevo), superaron los mil millones de dólares. Asimismo, durante el 2014 la tendencia se mantuvo y creció un 46%, llegando a los 41 millones de personas.
Finalmente, luego de más de una década de incertidumbre, la Federación Internacional de la Industria Discográfica informó que en el primer semestre de 2015 las ventas a nivel mundial de música digital superaron a las de soporte físico. Parece ser que gracias a este tipo de servicio, lentamente la industria está logrando vencer a la piratería, que tanto enfrentó mediante denuncias judiciales.
En definitiva, parece ser que sólo quedará para los nostálgicos aquello de recorrer las bateas de locales comerciales o intercambiar CD con amigos para descubrir la producción de su banda o intérprete favorito. Para su lamento, los nuevos consumos se alejan de la espera y convierten a las canciones en unidades autónomas, descontextualizadas de su disco tutor.
(*) Lic. en Comunicación Social (Uner). Becario doctoral de Conicet. En Twitter: gonza_andres.
Hoy más que nunca en las listas de reproducción conviven de manera aleatoria diversas canciones, pertenecientes a distintos artistas y géneros, realizadas en diferentes épocas, países e idiomas: una amplia gama seleccionada por cada usuario.