TECNOLOGÍA Y COMUNICACIÓN

Estar todo el tiempo conectados tiene sus costos

Por Gonzalo Andrés (*)

Muchos son los problemas y aspectos que tendrá que abordar el nuevo presidente. Uno de ellos será, sin dudas, el de las comunicaciones móviles. Cualquier usuario de telefonía móvil en Argentina sabe que el servicio es deficiente: las llamadas se caen y el 3G es muy lento debido a que las redes están saturadas.

Una gestión de gobierno de cuatro años no es mucho tiempo para un sector de la economía caracterizado por las innovaciones técnicas permanentes. Por ejemplo, si recordamos, en 2011 la revolución móvil estaba dando sus primeros pasos. La transmisión de datos era todavía insignificante y el servicio 3G se estaba expandiendo.

En contrapartida, en la actualidad el 70% de los celulares de nuestro país son smartphones que registran y viralizan prácticamente cualquier acontecimiento social y político. La transmisión móvil e instantánea de contenidos audiovisuales es la tendencia más consolidada de la comunicación actual.

Además, la perspectiva es que esta tendencia se mantenga en el futuro. Se calcula que con el avance de internet de las cosas, el número de artefactos (celulares, heladeras, autos, alarmas, etc.) conectados en 2020 llegará a 4,5 millones.

Es cierto que gran parte de las inversiones económicas en el sector de las telecomunicaciones son realizadas por el sector privado. No obstante, también es una obligación del Estado regular los lineamientos políticos principales.

Por eso, en un escenario de creciente innovación tecnológica, insuficiente inversión privada y necesaria regulación pública, se presentan dos desafíos políticos:

- Impulsar la inversión

Es sabido que este sector es de capital intensivo: requiere de continuas inversiones en infraestructura, no sólo para mantener sino también para estar a tono con la evolución tecnológica. Hasta el año pasado el gobierno de CFK culpaba siempre a las empresas por la escasa inversión en un mercado creciente y las prestadoras objetaban los bajos márgenes de ganancia. Sin embargo, el panorama se modificó con la licitación de las redes 4G.

Durante 2015 las prestadoras realizaron los aportes correspondientes. La consecuente expansión del servicio oxigenó un poco las conexiones y permitió mejorar la calidad en la experiencia de navegación. No obstante, hay que tener en cuenta que este proceso se va a profundizar: de acuerdo con la consultora Cisco, en el próximo lustro el tráfico de datos en Argentina va continuar creciendo a razón de un 59% anual.

Esta tendencia va a demandar de cada vez más inversión (privada y, quizás, pública) y habilitar nuevos sitios para colocar antenas.

- Industria nacional

El impulso a la industria en Tierra del Fuego que comenzó en 2009 generó controversias. Sus defensores la amparan a pesar del costo mayor de los productos. Sus críticos priorizan el acceso a tecnología de punta sin importar su procedencia. No obstante, la producción nacional de celulares está madurando lentamente. En los últimos años surgieron marcas locales (de segundas líneas) que están llegando al 3,5% del mercado. Por supuesto que estas marcas no pueden competir con las ya conocidas a nivel internacional, pero apuntan a segmentos sociales más sensibles al precio y a ofrecer mayor tiempo de garantía y soporte posventa.

Al respecto, los fabricantes estiman que pueden extender este crecimiento a otros segmentos del mercado. Asimismo, recientemente se conoció una resolución de la Secretaría de Industria que amplía el porcentaje de insumos locales. Hasta ahora la exigencia estaba limitada a las cajas y los manuales, pero ahora también se contemplan cargadores, baterías, accesorios y más piezas internas del teléfono.

Parece que esta política proteccionista está dando sus primeros frutos. Sería bueno que continúe, a pesar de cierto atraso tecnológico y los elevados costos que genera en sus inicios. En definitiva, en sectores donde las inversiones son de gran magnitud y a largo plazo, es importante que los gobiernos tengan políticas que no se modifiquen cada año. La clave es impulsar inversiones y controlar su desarrollo en el futuro.

(*) Lic. en Comunicación Social (UNER). Becario doctoral de Conicet. En Twitter: gonza_andres

Es sabido que este sector es de capital intensivo: requiere de continuas inversiones en infraestructura, no sólo para mantener sino también para estar a tono con la evolución tecnológica.